Bivalbia

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BIVALBIA

Cuando Sebastián abandono el centro de rehabilitación, se sintió como un molusco nuevo. Con la ayuda de los médicos y las enfermeras había ido superando su complejo, y el trauma que marco su vida y su infancia, el era el único negro de su comunidad.

El reconocía muy a su pesar, que en el momento actual, existe un respeto especial por las minorías étnicas, pero cuando el vino al mundo en el mar de sus esperanzas y anhelos, no existía un ambiente tan complaciente e integrador. Al contrario, en su circulo social nadie defendía el derecho a la diferencia, la variedad de estilos y diseños. A Sebas eso le marco profundamente, y de un modo tan atroz que sus rabietas y sollozos infantiles dejaron una huella indeleble en sus sentimientos, y un leve reguero de lágrimas solidificadas en su caparazón rugoso y áspero, como su esperanza.

Pero toda esa emotividad y alborozo, se esfumo en la misma medida que Sebas iba creciendo. Si esta no fuera la historia de un molusco, recordaría al patito feo.

Nadie fue a recogerle cuando le dieron el alta en el centro de recuperación. Estaba desolado pues pensaba que sus amigos y allegados se habían olvidado de una fecha tan señalada. Como podía ser que en el DIA de su liberación, que curiosamente coincidió con su paso a la pubertad, fuera ignorado de tal manera.

El mismo guardia que le custodiaba intento consolarle y elevar su moral al afirmar:

 

_ No te preocupes Sebas, la soledad es buena consejera en ciertos momentos, te ayuda a reflexionar, y purifica el espíritu.

 

_ Eso lo dices porque es un poco huraño señor cangrejo. – respondió el algo molesto y ofuscado.

 

_ Disculpa pero no soy Huraño, soy Ermitaño, los Huraños son otra rama de la familia de la que no estamos muy orgullosos.

 

_ No conocía esa información, disculpe.

 

_ No pasa nada, pero tampoco debes ponerte colorado…

 

_ Lo estoy ¡en serio! , - grito visiblemente alterado, histérico

 

_ Si, un poco.

 

_ Eso significa que he pasado a otra etapa, me estoy convirtiendo en adulto.

 

_ Y eso es bueno, ¿no?

 

Entretanto, en un lugar muy, muy lejano la madre atendía a las necesidades del resto de su prole…

 

_ ¿La ultima? – pregunto la almeja con cortesía

 

_ El último soy yo. - grito un congrio que arrastraba aun los restos de algas con los que le habían envuelto sus recientes aspirante a capturarle.

 

_ Algo más doña medusa.

 

_ No se, que me recomiendas

 

_ Me ha llegado una mercancía exquisita… No se lo que es, pero me lo han traído directamente desde donde callo al mar desde el pez rígido y estruendoso

 

_ No se, no me convence, tal vez otro día

 

_ Esta bien, la siguiente.

 

_ Yo. – dijo la anémona adelantándose al resto.

 

_ Que va a querer hoy.

 

_ Ponme cuarto y mitad de naufrago.

 

_ Mama, mama, ya estoy aquí. - chillo el Sebas exultante, con la concha humedecida por la tensión y la emotividad del momento.

 

_Podías haberte afeitado.

 

Murmuro la madre como única respuesta, ya veras cuando te vea tu padre con esas pintas.

 

_ Pero mam… Unas finas y breves tiras de un color amarillo azufre, que en ocasiones al salir a la luz se tornaban en blanco roto resbalaban por su tétrica capa.

 

_ Déjame que ahora estoy ocupada, luego te veré en la casa. Ponme un poco de eso que me diste el viernes… como se llamaba tofu carfu, agar agar

 

_ Eso no es una isla.

 

_ No, pues agar, agar

 

_ NO se me atragante, tampoco es para tanto.

 

_ Creo que mi mami quiere algas…

 

_ Aun sigues aquí, si no vinieras con las valvas te habrían desahuciado. Eres un desprestigio para los Bivalvo.

 

_ NO sea tan severa. Toma una bolsa de plancton y salsa de ostras.

 

_ No le de nada por favor, no debe tomar nada entre comidas. Tenemos un estatus en la batea, una reputación, ya es bastante que sea de color, no podría soportar que tuviera mal sabor…

 

_ Y por que Sebas. – pregunto la chirla chismosa.

 

_ Sencillo, vos sabes la luna llena, la humedad de la costa, la brisa, la marea suave, la playa de la Concha, San Sebastián…

 

_ Aha.

 

_ Como hemos cambiado desde entonces. Como hemos prosperado… primera línea de batea, nuestros parientes invitados en yates, jet privados, es cierto que no regresan, pero eso es síntoma de lo que les respetan y admiran, lo integrados que están, prueba nuestra exquisita educación y modales…

 

_ No se engañe, se de buena tinta que se los comen. - afirmo el calamar. – que les dan la del pulpo.

 

_ Como.

 

_ Perdón Jonás, no hablaba contigo.

 

Nadie en todo el mercado hablaba con el infeliz de Jonás, era tan amigo de aspavientos, de palpar de cerca el sentimiento de la gente, tan exagerado en sus gestos, sus ademanes, que desesperaba al mas pacifico de los protozoos, anfibios, peces, urodelos y miriápodos.

 

_ No, no, Ahora me tienes que explicar, interrumpiste mi conversación con esta gentil y simpática ameba.

 

Cuando Jonás se ponía nervioso empezaba a girar sobre si mismo, y ponía en funcionamiento el break dance submarino. Los que estaban cerca de él huían o le esquivaban, pero en ocasiones no podían evitar los remolinos.

 

Se sospecha que los barcos miden la velocidad en nudos por la leyenda del pulpo que quiso descubrir la sima de las marianas, y por la profundidad del lugar y el miedo a lo desconocido, se abrazo a si mismo, hasta convertirse en una maraña de tentáculos y terror al lado oscuro de la sima.

 

Al no conseguir a la primera oportunidad llegar al fondo, en su comunidad se comentaba que quien llegara a tocar el suelo, seria afortunado el resto de su vida. Su hermano mayor lo intento más de una vez, pero nunca lo consiguió por su asma, desde entonces padecía crisis de apnea crónicas. Jonás se estresó al predecir que acabaría como su hermano, enfermo y despreciado, que inicio un sublime y descontrolado movimiento de rotación, que no tardo en desembocar en un maremoto.

 

El infeliz tuvo la mala suerte de ser observado por un envidioso y descortés celacanto, un pez prehistórico al que cualquier atisbo de progreso o vejación a las tradiciones le sublimizaba y jodia.

 

_ Observa Zeledón como se puede desvanecer la recreación natural del principio absoluto de ser racional y el orgullo nonato de la sombra cognitiva del placer, que imita vanamente al carácter esencial del individuo.

 

_ ¿Qué dicce? – respondió el pez ermitaño, primo lejano del cangrejo por parte de piel desprendida. Se alimento de costras de cangrejo cuando en su juventud fue clandestino – NO comprendo.

 

_ El pulpo la que se va a dar.- grito el antiguo espécimen.

 

_ Se cae por su propio peso.- añadió el otro contertulio.

 

_ Escucha, creo que esta llamando a su mami. Incauto, en el momento de desesperación no recuerda lo despegadas que son las pulpas a pesar de los tentáculos.

 

_ NO es su mami, que ha provocado un tsunami

 

Esa fue la ultima vez que se vio con vida a Zeledón, con el tiempo apareció en un cóctel de gambas y endivias en la costa marrón.

 

_ Pero el caché, y la popularidad que ofrece relacionarse con las elites… - comento la navaja tan seria y estirada como era costumbre en su raza.

 

_ Vosotras siempre igual, no te escudes en…menos mal que los atunes os paran las valvas.- protesto la raya

 

_ No riñan, no riñan.

 

_ No fastidies Amalia, si no fuéramos amigas pensaría que eras autista.- dijo la raya a la manta

 

_ Pues dicen que a la anémona la han visto frotándose con un siluro, mientras se mandaba mensajes con el lucio Antón. – susurro la nécora a sus compañeras de comercio. Entre la población submarina era conocida la devoción de las nécoras por los chismes y habladurías.

 

_ Tú como siempre. – grito la raya. – a veces te pasas de mi misma. Debes aprender un poco de Amalia. Sois los 2 extremos la cotilla y la pasiva.

 

_ No soy pasiva, pero es mejor ver, oír y callar. – y para defenderse añadió. – si me vieras por las noches australes…

 

_ Eres noctámbula. – inquirió Augusto el percebe. Como todos los de su especie estaba tan apegado a la roca, era tan poco soñador, que tenía fama de huraño.

 

_ Eh. No, no se que es eso. – afortunadamente Amalia había sido advertida por su amigas del carácter siniestro y los ocultos pensamientos de los percebes.

 

_ Algunos dicen que en esta vida hay que ser duro y firme como la roca, y a la vez dúctil y adaptable como las olas de la mar. – intervino un centollo peregrino a finisterre, el Santiago de los moluscos y crustáceos.

 

Como consecuencia de sus viajes, sus promesas de ir a tal o cual ermita o santuario si se le cumplía un deseo, o sanaba un pariente de la familia, ya fueran carabineros, gambas, bogavante, langosta o buey, había conocido a multitud de gentes y personajes de la mas diversa talla y condición.

 

De todos con los que se había cruzado o entablado una breve relación, los que mas le habían llamado la atención eran sin lugar a dudas los miriápodos, seguidos muy de cerca por artrópodos, equinodermos y roedores.

 

_ Como sigan así, me harán llamar a los carabineros y los gendarmes también. Me están poniendo dolor de valva.

 

_ Pero señor Arturo, no recuerda que usted la perdió.

 

_ Es cierto, a veces me ocurre como a los cangrejos cojos o sin pinza, siento picor, calambres y hormigueo en el miembro que me falta.

 

_ La despedida de soltero del berberecho causo estragos entre la comunidad.

 

_ Como ha cambiado Blas, hoy en día es un personaje noble a la par que sencillo, no como en su juventud que vendió su concha por un poco de plancton.

 

_ Y esa obsesión que tenía por comerse una almeja a la que rondo.

 

_ Bueno, bueno, me voy a la Batea. Que hoy tenemos invitados a cenar, y mañana una excursión a la superficie. – dijo la madre de Sebas acelerada, enrojecida por el calor y las prisas por la incertidumbre de adonde habría ido su hijo.

 

_ Que no sea nada, mucho cuidado en su viaje p arriba, que ya se sabe… - indico el congrio muy afectado, pues había perdido a un miembro de su familia hacia muy poco.

 

_ NO te preocupes, solo vamos a visitar, que nos de un poco el aire…

 

_ Tu por si acaso estate atenta…

 

_ Gracias por los consejos y la compañía, nos vemos…

 

_ Aunque sea por Navidad….

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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