El Chico del Call Center llegó a la parada del colectivo y al no ver señal alguna del número que esperaba dentro de su rango de visión por el horizonte de la avenida, se dispuso a abrir su atado de cigarrillos. Ahí estaban las veinte cabecitas rubias inmaculadas una al lado de la otra. Eligió una y la sacó con gentileza para disfrutar la suavidad del sonido que hace el roce con otro cigarrillo al salir del paquetito. Lo encendió escuchando con atención cómo se quemaba el papel y por primera vez desde que era muy chiquito notó la cantidad obscena de colillas consumidas que habían dispersas por el área de la parada incluyendo un árbol que había al lado. Se dispuso a contarlas muy concentrado. Por el número cientoveinticuatro notó que su cigarrillo se había consumido solo y el colectivo le pasó por al lado. Y para colmo tuvo que empezar de nuevo.
Sandra Legal
jajajajajaja Muy bueno Irene!!! El chico del Coll Center se pone cada vez más interesante con sus anécdotas.
Saludos y mi voto
Sandra
irene.loayza
Gracias, Sandra, saludos!
VIMON
Muy buen relato, Irene, te dejo mi voto y un abrazo…
irene.loayza
Gracias, Vimon!
Luna de lobos
Ligero y curioso relato. Un apunte: usas verbos en pasado hasta la antepenúltima línea, que se te cuela un presente: “un árbol que hay al lado”.
Me ha gustado mucho, Irene.
Un abrazo!
Luna
irene.loayza
Ah, cierto! Muchas gracias, ya lo corregí. Siempre me pasa, jaja.