Zúrich está celeste. Puedo verlo a través de la ventana, sentado en la cama y pensando que me dejaste cenizas sin consumir en el cenicero. Hace un año, después de aquella incomparable novela, que no puedo volcar más de dos palabras sobre el papel, que no puedo dejar de lamentar la ausencia de mi padre, que no puedo dejar de oír voces amantes de las mujeres que amo, Nora, eres lo mejor de lo que soy y lo que seré, tus cartas son mejores que cualquier “Ulises”. Zúrich no está celeste, creo que es celeste, y otra dulce voz que viene a mi es la voz de Lucía, en ella escucho mi voz, ella es capaz de ver lo que yo veo y de desordenar el orden impuesto del espacio-tiempo de la forma más perfecta que pueda existir. Ella me escucha y me copia. Ella, al igual que yo, escribe. Escribe y describe sueños, textos rotos, palabras traspuestas, formas transitorias inspiradas por la dispersión. Lucía vive lo que yo escribo y temo por su salud.
Y yo acá, si me atrevo a usar palabras de Freud, nadando en ese mundo sin temática, en ese mundo donde solo se desarrollan ciertas formas, donde solo se forman ciertas construcciones. Y ella, ahí, como dijo Jung, donde yo nado, ahogándose.
Zúrich es celeste y me dejaste cenizas sin apagar en el cenicero, mejor sigo escribiendo para darte un final feliz.
Mariposasnegras
Me ha gustado el principio. “Zurich está celeste”, no es la imagen que se tendría de esa ciudad y por eso sorprende. En cambio, deberías mirar la frase desde ” Hace un año… cualquier Ulises”. Es demasiado larga, quizás algún punto facilitaría la lectura. Espero que mi crítica no te haya molestado. Un saludo.
Tom Sawyer
Totalmente de acuardo con vos, quise probar algo y la verdad, no me gusto, pero hay que probar
Eva F
Probando aprendemos querido amigo… Esta es nuestramejor escuela, con amigos sinceros que nos permiten crecer.
Un abrazo.