Nimiedades. Cobardía
VICENTE
Cuando vivía en Ginebra, una tarde de mortal aburrimiento me encaminé a la Estación Central y compré un boleto de tren hacia cualquier parte. El tren salió a tiempo, pero como iba a Paris, algo que no había yo advertido, estaba completamente atiborrado. Atravesé varios vagones hasta que por fin,...