1. Con los pies sobre la tierra

    Son las tres y media de la madrugada en la habitación cuatrocientos tres del hospital Santa Clara. Allí yace Dioscórides barajas de setenta y cinco años, víctima de una cardiopatía. Está condenado a pasar sus últimas horas en una cama, blanca y de metal, fría y triste. Una cama que...
  2. Liberación nocturna

    La puerta se cerró tras él y la luz roja del cuarto oscuro se encendió. El trabajo de un día completo recorriendo la ciudad, estaba sobre el mesón listo para ser revelado. David colocó el rollo dentro de la caja oscura y comenzó a enrollarlo en el cilindro del tambor...
  3. Adjudicado

    _ Adjudicado……   El hiriente tono de voz, impersonal, plano, y al mismo tiempo de una gallardía, eficacia y practicidad muy loables, sobresaltó a Jaime, el anciano achacoso y desvencijado, como la encina hueca que soporta su degradación sin alterar su carácter y austeridad, que dormitaba no sin esfuerzo, en...
  4. El poeta

    Penélope nació, en una fria noche del mes de diciembre. Llegó a una mansión triste, en donde las sombras de los fantasmas acechaban agazapados en todos los rincones, y en la que sólo se movían, cuando el viento las rozaba, las hojas perennes de los abetos que habitaban en el...
  5. Diario de un caníbal

    La mayoría de la gente hace todo lo que está a su alcance para evadir a la soledad. Por mi parte, considero que la compañía superficial es más aborrecible. Risas y juegos, son placenteros, pero… solo por poco tiempo. Apenas tus amigos y tú se despiden, de repente te encuentras...
  6. Tus 50 años

    Hoy cumplís 50 años muy lejos quedo tu juventud de los 20 y 30 cuando yo te conocí, tu cabellera de corte cepillo abundante se transformó en una cabeza casi despoblada, tu delgada figura le dio paso a una panza de cerveza y abundante buen comer, tu rostro escaso de...
  7. Los amaneceres de mi padre

    “Manejo tranquilo por la ruta desierta, en medio de la noche. Bajo y subo por las olas de ese mar geológico de las cuchillas entrerrianas. Hace tanto tiempo que soy viajante y sin embargo aún no he podido confesar el motivo de mi íntima afición a trasladarme de noche. Julia...
  8. La casa grande

      Sentados veíamos pasar la vida por nuestros ojos, cansados de caminar por la tierra de los muertos. Jacinto me cuidó desde que yo era pequeña; me arrullaba en su pecho cantándome canciones de niños para que me durmiera sin miedo. Mis padres murieron cuando yo tenía dos años. Es que...
  9. El placer de ser mujer

    Siempre he sido honesta. Bueno, al menos conmigo misma. Sé aprovechar muy bien el poder de persuasión que por añadidura, forma parte de mi naturaleza. Nací mujer por azares del destino y eso, lejos de preocuparme, me proporciona una gran satisfacción. Pero claro, hay que jugar la parte… ¡Ya saben!...