1. Los portadores (IV)

    No le hice mucho caso al abuelo Antonio y aunque en las semanas siguientes recordé a mamá en innumerables ocasiones, en ninguna de ellas volví a pensar en la historia del mulato. Ni siquiera lo hice la mañana en que tuve más motivos. Jugaba en el jardín cuando me di...
  2. Capítulo 9: Elvira

    Elvira, la conocí cuando yo tenía 19 años, un par de veces a la semana solía vestir mi falda azul y cogía el bus hasta la gran ciudad, esperando que ningún conocido me viese, y entonces pasaba la tarde en un bar o paseando. A ella la conocí en un...
  3. Donde los mundos se funden - Capítulo 1

    Pero la estrechez de miras y la intolerancia de gente sin imaginación son igual que parásitos. Producen cambios en el cuerpo que los acoge y, mudando de forma, se reproducen hasta el infinito. Kafka en la orilla Haruki Murakami I Otra vez las miradas. Suspiré, es lo que tiene ir...
  4. Vecinos. Adios. Fin

    ADIOS. Pasaron casi dos años desde la muerte del vecino cuando terminé la terapia del psicólogo o loquero. No sé si dio por finalizada la terapia porque llegaba el mes de julio y se marchaba de vacaciones o porque en realidad mi vacío interior se había llenado. Al fin dejaba...
  5. La noche de las luciérnagas - Capítulo 11

    Recorrí todo el teatro y los alrededores pero sin éxito, Natalia no apareció. Eran más de las 3 y había quedado para comer en casa de mi tía pero no quería ir, no quería encontrarme con Sara. ¿Por qué había actuado así? Éramos amigos y ahora no sabía que pensar...
  6. El misterio del “Luceiro do Alén” (1º parte)

    La noche armonizaba con la niebla entonándose al ritmo de un silencio casi palpable y sumiéndose en la calma que precede al sueño. Los hombres estaban jubilosos, el atraco al Sta. Ana había sido un éxito rotundo, y tras saborear la victoria y haberse repartido el botín, que de seguro...
  7. Vecinos. Continuación del Capítulo XIX

    -No te quiero. Yo no te quiero. Soy un cerdo egoísta y no podría querer a una mujer con la que no puedo acostarme. Soy un miserable. Sé que el cariño no se reduce a la cama, pero no podría llegar a casa y mirarte después de haber jodido con...
  8. Ambiciones (Parte III)

    No hubo ceremonia, llantos, ni rezos. Uno de los hombres más poderosos de mundo se iba de este mundo de incognito, como un desconocido, solo con su hijo y su abogado como testigos del trágico final. Nadie derramo una lagrima por él, nadie rezo por su alma. Triste despedida para...
  9. La nieve, ojos que no ven, alma que lo siente (parte 7)

      Lizzy había seguido su vida, o al menos lo intentó, luego de hacer regresar a Matías de su mundo, de ese estado de catatonia, creía que todo marcharía bien. Dos meses sin verlo, mucho tiempo pensando en él, acostumbrarse a su ausencia, le era completamente difícil, pero… el...