¡Splash!
Se encontraba profundamente obnubilado, casi en un estado de trance hipnótico; extasiado al extremo. Ahí parado, solo en la cubierta desierta mientras contemplaba con fascinación el deslumbrante espectáculo que la naturaleza le regalaba a sus retinas a través ¿del cardumen, de la manada? de delfines que hace rato jugueteaba coqueteando alrededor del barco. En un impulso automático no pudo evitar resistir la tentación. Sin pensar demasiado se lanzó de forma abrupta a las gélidas aguas del océano que se le presentaba acogedor, sin detenerse a pensar en la hipotermia instantánea de infinitos alfileres clavados en su cuerpo que le esperaba. Y mucho peor aún, que nunca había aprendido a nadar.
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  1. “sin detenerse a pensar en la hipotermia instantánea de infinitos alfileres clavados en su cuerpo que le esperaba. Y mucho peor aún, que nunca había aprendido a nadar.”, jajaj fantástico final, muy bueno!!

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