12 nov 2011
Es día de lluvia y temprano en la mañana se gesta el complot. Una a una, cómplices confabuladas en un ataque conjunto, se van pasando la voz. ¡Prepárense! ¡No tengan piedad! ¡Estén listas que ya aparece!
Se cierra la puerta del 107 y el vecino del quinto sale raudo y veloz, pero muy atento y con sumo cuidado, casi en puntas de pies, presintiendo lo que se viene. Pantalón claro, bien limpito y recién planchado. Se apresura bajo los techos sorteando con envidiable destreza todas las trampas escondidas. Pero casi llegando a la esquina, ya no puede resistir el ataque.
¡Splash! Las malditas baldosas flojas ganaron como siempre, otra vez.

