Encadenados

Pálida y balbuceante te presentaste en el banco acordado. Traías mala cara. Arrastrabas contigo un inmenso cansancio. Un halo de resignada tristeza envolvía tu rostro.

Recuerdo que me sobresalté al ver tu estado, pero no te dije nada. Nuestro malentendido nos había llevado a un callejón sin salida. Nos limitábamos a transmitirnos solo la información necesaria para seguir con la investigación. Esto era así desde que, por despecho, aceptaras casarte con aquel nazi para ejercer de espía en su propia casa. El orgullo, el tuyo y el mío, nos condujo hasta allí.

Nuestros encuentros, en apariencia casuales, en aquel banco, permitían que nos siguiéramos viendo muy de tarde en tarde. ¡Cuántas veces me arrepentí por haber permitido que llegáramos tan lejos! ¡Cuántas veces me maldije!

A la siguiente cita ya no acudiste. Era la primera vez que sucedía. Recordé lo desencajada y temblorosa que te había visto la última vez. Mi instinto dejó a un lado a mi arrogancia y me puse en marcha. Algo fallaba y yo iba a averiguar qué.

Yacías desmadejada en la cama cuando te encontré. Te incorporé y te abracé como siempre debí haberlo hecho. Te agarraste a mi cuello con la poca fuerza que aún te quedaba, y con voz inaudible me susurraste que te estaban envenenando, que no te dejara, que te sacara de allí. No, ya no, mi amor, ya no – te repetía. Vamos a salir de aquí, tú y yo, vamos cariño, haz un último esfuerzo, incorpórate.

Te sujeté fuerte por la cintura. Abrazada a mí, apoyaste la cabeza en mi hombro, y con paso lento, pero firme, descendimos peldaño a peldaño aquella interminable escalera, frente a la mirada asombrada de aquellos criminales.

Arranqué el coche mientras tu marido, atónito, pugnaba por subir también, en un intento por huir de una muerte segura a manos de los suyos.

Te alejé de aquel infierno, y desde entonces, soy todo tuyo.

4 Comentarios
4 Comentarios
  1. Julieta Vigo, un gran placer leerte.
    Atentamente
    Volivar (Sahuayo, Michoacán, México

  2. “Te alejé de aquel infierno, y desde entonces, soy todo tuyo”.
    Que hermoso relato!!

  3. Evocando las grandes producciones cinematográficas de Hollywood, este cuento, si bien breve en extensión, es grande en emociones compartidas a los lectores.

    La misma fuerza expresiva que tienen las tramas de las películas de la pantalla grande, se percibe en “Encadenados” solo que en este caso, y creo que es un acierto, todo se comunica a partir de la interioridad de la voz narrativa y no en una descripción escueta de los acontecimientos, lo cual habría hecho que todo quedara demasiado breve.

    Muy bueno, me ha gustado mucho.

    Mil gracias.

    Atte

    Ademir

  4. Gracias Ademir. Comentarios tan reflexivos como el tuyo son los que animan a seguir. Me alegra que te haya gustado.

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