Místico y revelador pude ser el contemplarlo, parido de la oscuridad remonta vuelo en la penumbra nocturna. El hijo de las sombras se cierne sobre las desgracias como su creador. Alquitranado plumaje es su vestido que se expande cual plaga, su boca croscita lamentos y maldiciones.
Sentado en la hierba, al alcanzar la luna su punto más alto, quedo estupefacto ante el despliegue de tal obra siniestra que se desata ante mis ojos. Tenebrosos pensamientos asaltan mi espíritu sin poder dejar de contemplar como su figura sobrevuela el firmamento y sumerge en un profundo miedo y paranoia hasta al corazón que mas se destaca por su valentía entre los hombres.
¡Prepara tu último aliento!, pues, no encontraras sobre esta tierra a ningún mortal que no sucumba ante el vuelo de la muerte.


Ominoso, grave siniestro, pero al mismo tiempo sabio y revelador.
Este texto nos transmite con belleza y rotundidad, una certidumbre funesta, que sin embargo nos hermana a todos los vivientes.
Muy bueno
Saludos!