Lo que el mar no devuelve

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Lo que el mar no devuelve forma parte del libro on line de fotografía y literatura LA HISTORIA QUE NO SE VE en el que el escritor inventa una historia a partír de una fotografía que le envía el fotógrafo. Se pueden conocer las páginas publicadas pinchando en el enlace anterior y si no funciona, en la dirección: lahistoriaquenoseve.blogspot.com

Como aquí no se puede, o no he sabido cómo hacerlo, insertar fotos en el texto, os remito al blog correspondiente, ya que se trata de un proyecto donde son igualmente importantes las imágenes y los relatos. O dicho de otra forma, este relato alcanza su sentido definitivo si el lector tiene acceso a la fotografía correspondiente. Por otra parte, si te interesa el proceso que sigo a la hora de escribir estas historias, visita manuellopezrey.blogspot.com, donde explico asuntos relacionados.

Lo que el mar no devuelve

De repente, un golpe fuerte, como el estruendo de un cañonazo, derribó la puerta.
   ?¡Vamos, arriba! ¡Subid arriba!
   ?¡La abuela, por Dios! ¡…la abuela!
   ?Ya me ocupo yo ¡Subid arriba!
   Enseguida, la tromba de agua sucia que entra invade cada rincón de la casa, como una lengua inmensa que golpea las paredes y los muebles de la planta baja; viene cargada de arena y limo, de pájaros muertos, de troncos y ramas. Él corre hasta la cocina, donde la abuela está de pie, paralizada, con las manos en la cara tapándole la boca, impidiendo el grito que brilla en sus ojos, abiertos como charcos donde se refleja el desastre. Él la coge con firmeza para sacarla de allí y ayudarle a subir a la planta de arriba, donde están los cuartos.
    ?¡Vamos, madre! ¡Agárrese a mí! ¡Agárrese fuerte! ?y suben los dos la escalera, dejando abajo un pantano de lodo que todo lo mueve y donde ya nada es lo que era.
    Arriba, las niñas están asustadas, agarradas entre sí y a la falda de su madre, pegadas a sus piernas, que tiemblan. Las tres buscan con las suyas la mirada de él, preguntándole. Él no puede mirarlas y se acerca al balcón. Afuera apenas se ve nada; las farolas de la calle se han apagado y ni por las ventanas de las casas ni por las puertas abiertas como bocas negras sale luz alguna. El ruido es insoportable, como un bramido que todo lo invade, donde el sonido de los cristales que se rompen y el de los tejados que se levantan destrozados por el viento parecen lejanos.
    Cuando amaina, un helicóptero sobrevuela la zona. Lleva encendido un foco grande de luz blanquísima que se mueve en el aire como un bastón gigante que tantea la noche. Es entonces cuando a él le parece haber visto la figura de un hombre que se debate arrastrado por la corriente. No le ha dado tiempo de reconocerlo, y prefiere que haya sido así.
    La abuela se aproxima a su hijo por la espalda, sin llegar a rozarlo, y sus ojos contemplan atónitos lo que no puede creerse. Cuando el haz de luz recorre la fachada, el cuarto se ilumina un instante y las figuras de los cinco, quietos y fríos, parecen de mármol. De la casa salen muebles y enseres, atropellados en un vómito oscuro que no cesa; es entonces cuando la abuela reconoce la silla de madera, que flota y se aleja, quebrada, hacia el mar. Se la hizo su marido para regalársela cuando aún no estaban casados, y en ella ha pasado media vida, sentada a la puerta, cosiendo a mano la ropa de todos.

© de la fotografía José Manuel Alfaro

© del texto Maqroll

Comentarios

  1. Txentxo

    25 noviembre, 2014

    pues me ha gustado mucho, primero imaginar la foto sin verla, y luego entender tu texto. Vi el blog después. y no te funciona el enlace. le doy al «me gusta» y te sigo

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Gracias, por leer y comentar. Efectivamente no funciona el enlace. veré lo que puedo hacer. Si tienes interés, esta es la dirección lahistoriaquenoseve.blogspot.com. Saludos.

  2. Elisa

    25 noviembre, 2014

    Excelente, me ha gustado mucho. Y no me ha hecho falta ver la fotografía para imaginarme tal escenta. Mi voto y un abrazo.

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Gracias, Elisa. Si te apetece conocer cómo es el libro, visita lahistoriaquenoseve.blogspot.com
      Saludos.

  3. VIMON

    25 noviembre, 2014

    Hola, Manuel. Me da mucho gusto verte de regreso. Tardaste casi dos siglos en volver. Ahora si que me pongo a escribir en serio…Un abrazote.

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Jajajajaja, como si yo tuviera algo que enseñarte. Me alegra reencontrate por aquí. Si visitas y te haces seguidor del blog lahistoriaquenoseve.blogspot.com me encantará ver allí tus comentarios a nuestro trabajo. Otro abrazo grande también para ti.

  4. Mabel

    25 noviembre, 2014

    Me encanta la historia, muy buena. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Gracias, Mabel. Otro abrazo desde Madrid.

  5. ni una cosa ni otra

    25 noviembre, 2014

    Coma sabes, soy seguidora del blog lahistoriaquenoseve.blogspot.com y por tanto ya conocía esta historia y también sabes que me gustó mucho desde su publicación. Considero que es buena idea dar a conocer esas páginas también desde aquí. Mi voto.

  6. SV

    25 noviembre, 2014

    Magnífico, como siempre…

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Gracias, SV; se hace lo que se puede…jajajaja. Saludos.

  7. Luis

    25 noviembre, 2014

    Mi restaurante se inundó con una riada y es increíble como has hecho que recuerde aquel momento. Mi voto.

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Gracias, Luis. Me alegra saber que en ese sentido he acertado. Saludos.

  8. Rasta

    25 noviembre, 2014

    Yo también conozco el blog, y sabes que estoy totalmente enganchado esperando nuevas fotos y nuevas historias. Pero, todo hay que decirlo: ¡Sois unos vagos, nos hacéis esperar mucho! Bueno, os perdonaré… mi voto

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Jajajjaj… No es que seamos vagos, es que hacemos muchas otras cosas. Gracias por tu fidelidad. Un abrazo

  9. Gato

    25 noviembre, 2014

    Me ha encantado. La foto es impresionante, y la historia, emocionante y con un ritmo trepidante, como son las inundaciones. Enhorabuena por ofrecernos literatura de la buena

    • Maqroll

      25 noviembre, 2014

      Gracias, Gato. La verdad es que las fotos de J.M. Alfaro son extraordinarias, y para mí un honor trabajar junto a él en este libro (lahistoriaquenoseve.blogspot.com). Saludos.

  10. Maqroll

    25 noviembre, 2014

    Muchísimas gracias a todos. Hace pocas horas que subí este artículo y ya está en portada. Os agradezco los votos, pero mucho más los comentarios y la lectura de mis trabajos. Me encantará encontraros como seguidores en el blog lahistoriaquenoseve.blogspot.com, que ya supera las 18.000 visitas, y donde podéis comentar libremente (como siempre) lo que queráis. De nuevo, gracias a todos.

  11. Valdiv

    26 noviembre, 2014

    Excelente texto y evocadoras fotografías… Felicitaciones y saludos.

    • Maqroll

      27 noviembre, 2014

      Muchas gracias. Si hablas de fotografías, en plural, es porque has visitado el blog lahistoriaquenoseve.blogspot.com; recuerda que allí también puedes comentar lo que te parezca oportuno.
      Saludos.

  12. Gusadro

    26 noviembre, 2014

    Muy buena descripción, una narración al inicio tosca pero luego la vi muy buena y fluida. Lo que mas destaco es tu capacidad para armonizar objetos extras con la situación. Un saludo y mi voto.

  13. Maqroll

    27 noviembre, 2014

    Gracias, Gusadro. Si lees las explicaciones que sirven de introducción, sabrás que este relato es inseparable de la fotografía que le corresponde en el libro «La historia que no se ve», y en este caso, la silla que aparece encallada en el mar es el objeto central de la fotografía, por lo tanto se hacía imprescindible dotarla de sentido y de significado en el relato. (Puedes ver todas las fotos y las historias en lahistoriaquenoseve.blogspot.com )
    Saludos.

  14. lorni

    28 septiembre, 2016

    Qué decir, Maqroll, cuando ya se ha dicho casi todo. Conozco este y otros muchos trabajos tuyos, ya lo sabes. Aun así, aquí me tienes, siguiéndote en este nuevo portal, y todavía, de «farolillo rojo» o «coche escoba»: el área en que me muevo no tiene muchos adeptos o no se entiende muy bien mi forma de comunicar o de hacer. Pero no importa: no escribo para que me den palmaditas en la espalda.
    Tenerte como seguidor ya es un lujo.
    Siempre apreciándote a ti y a tu trabajo.

    Un abrazo

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