Epílogo

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Ella tenía la voz rota, pero dulce. Esa clase de voz que te va calando hasta el fondo de las entrañas y hace que la oigas todo el tiempo. Su tristeza traspasaba sus ojos y se colgaba de tu mano como un niño desvalido que te siguiese a todas partes. Cantaba en la “Vieja Tasca” todos los jueves. Celine, la gran dama del blues, acompañada de Tom, el saxofonista ciego, conseguían llenar el local y multiplicaban las consumiciones de alcohol.

A mí, se me rompía algo dentro cuando la oía, y salía del local sin recomponerme del todo, con un nudo en el cuello que intentaba tragar con sorbos de wisky seco, al llegar a mi solitario y revuelto apartamento. Alguna vez, confieso que grabé su voz en la atiborrada cantina, para volver a escuchar sus temas después, en la soledad de mi casa. Cuando cantaba,  con su voz desgarradora, el silencio se extendía como una alfombra roja sobre los asistentes y sólo existía ella, la gran dama, que lograba penetrar en las fibras mas resistentes.

Cuando terminaba el espectáculo yo pagaba mi consumición y me marchaba a casa. Una vez dentro, me despojaba de mi vieja gabardina y sacaba la grabadora para oír de nuevo su voz, tumbado sobre el destripado sofá, masturbándome hasta la extenuación. Siempre me decía a mi mismo que al siguiente jueves la abordaría, la invitaría a cenar conmigo en el Club-night y pediría una habitación en el Imperial: la mejor suite, que haría llenar de rosas rojas y champán, y en la que pondría la mejor música de fondo, para que ella cantase para mí como la reina que era.

Ocurrió el último jueves de abril. Desde entonces, borré todos los años esa fecha del calendario. Ese era el jueves en que pensaba invitarla. Me había puesto mi mejor traje y pasé antes de hora por la cantina. Le pregunté a Luis por ella, por mi particular Marlene, y me señaló la dirección de su camerino. Juro por dios que nunca antes había tenido el valor de llamar a su puerta. No sabía nada de su vida, ni de sus miserias. Y tuvo que ser ese maldito jueves cuando la encontré. Tarde y nunca. Abrí la puerta de su camerino, lentamente, al no obtener respuesta y comprobar que no estaba cerrada con llave. No estaba en modo alguno preparado para ver lo que vi. Si es que uno puede prepararse alguna vez, para asistir a la total mutilación de sus sueños, al caos que supone ver todas tus ilusiones representadas en ese rictus macabro, que la muerte otorga a quién nos es querido. Allí estaba mi muñeca: rota, descompuesta, mi gran dama de la voz rasgada. Derrumbada sobre una butaca, frente al espejo, con una jeringuilla aún clavada en su inerte brazo y la cabeza volteada hacia atrás con sus vidriosos y tristes ojos clavados en mí, cubiertos por el velo de la nada más absoluta.

No volví a salir de casa ningún jueves, ni a pisar la calle ningún mes de abril, aunque mi encierro me costó el despido y mis colegas comenzaron a mirarme con esa falsa expresión de condescendencia, con la que suele mirarse a quien ha conocido mejores tiempos antes de caer en desgracia. Instalé mi propia oficina en mi apartamento: Toni Roca -Detective privado-. Allí pasaba las tardes, envuelto en una nebulosa, que ni los escasos clientes que se aventuraban a preguntar por mis servicios, lograban atravesar. Algo se quebró, irreparablemente, en mi interior. No volví a hallar placer en nada, ni siquiera en un trago del mejor whisky.

Sin ninguna alegría he continuado por la vida hasta hoy, cinco años más tarde, y de nuevo, último  jueves de abril. Por primera y última vez en estos años, he conseguido reunir el suficiente valor para volver a escuchar su voz, que suena desde la grabadora, mientras escribo estas líneas, un poco antes de que vengan a recoger mi cuerpo y este breve resumen de lo que ha sido de mí.

 

Música: The lady sings of blues-Billie Holiday 

Comentarios

  1. Gaby

    17 febrero, 2015

    Upps! Muy bueno. Mi voto acompañado de un abrazo, Manoli.

  2. Mabel

    17 febrero, 2015

    Un Cuento excelente Manoli, te felicito. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  3. Charlotte

    17 febrero, 2015

    Impresionante, Manoli. Has escrito un relato desgarrador lleno de fuerza. Mi más sincera enhorabuena. Un abrazo muy fuerte

    • Manoli.Vicente.Fernández

      17 febrero, 2015

      Es un relato que he disfrutado y que escribí prácticamente de un tirón, después de estar varios días escuchando a los grandes del blues; A veces la música me sugiere este tipo de historias, casi cómo si me las contase…Es algo espontáneo, por lo que agradezco tus palabras enormemente, Ana y me alegro de que te gustase. Un abrazo grande de vuelta. 🙂

  4. Ana-Stone

    17 febrero, 2015

    Me ha encantado, en pocas palabras has contado una historia entera, una historia magnifica de perdedores. Siento como si fuese parte de una película que me encantaría ver.
    Un saludo

    • Manoli.Vicente.Fernández

      17 febrero, 2015

      Muchísimas gracias, Ana. Sí, he intentado contar una historia de personajes extremos, más que de perdedores o ganadores, de insatisfacciones y deseos a destiempo. He narrado las escenas tal y cómo las imaginé, supongo que alguna influencia de la música y del cine se habrá colado por entre mis letras; me gusta que la hayas visto así. Saludos. 🙂

  5. Patxi-Hinojosa

    17 febrero, 2015

    Es extraordinaria la manera en que describes el epílogo de la vida de este personaje, que bien podría ser el protagonista de la mejor novela negra. ¡Excelente, enhorabuena! Mi voto y un fuerte abrazo, amiga Manoli.

    • Manoli.Vicente.Fernández

      17 febrero, 2015

      No se si mi personaje daría para una novela negra, Patxi! Tal vez ahondando en su pasado y en el de su musa…pero lo mismo se me desgastaban. Por lo pronto te agradezco un montón tu comentario, y me alegro de que te guste, amigo. Un abrazo grande, grande, de vuelta.

  6. Moebius

    17 febrero, 2015

    Muy bueno, Manoli! muy visual, esmuy fácil hacerse a una idea de lo sórdido de aquel ambiente. Mi voto, y un abrazo.

  7. Sue

    17 febrero, 2015

    Hola, Manoli.
    Que relato tan triste, como los blues… Me ha gustado leerte en otro registro distinto al de la poesía.
    Ahora, si me lo permites… Verás, en esta frase: un nudo en el cuello que intentaba tragar con sorbos de wisky seco, al llegar a mi solitario y revuelto apartamento.. Creo que te sobra la coma después de seco, es que corta la frase.
    En el tercer párrafo tienes un exceso del posesivo mi: mi casa, mi gabardina, mi consumición. Si lo lees en voz alta verás que no queda demasiado bien, están demasiado juntos.
    Y por último, creo que se te ha ido el dedo y has puesto jeringuilla con g en lugar de con j.
    Por lo demás, un placer, como siempre.
    Mi voto y un beso, amiga.

    • Manoli.Vicente.Fernández

      18 febrero, 2015

      Muchas gracias, Sue. Agradezco tus sugerencias. La coma prefiero dejarla cómo esta, ahora bien lo de la jeringuilla lo corrijo en el acto, porque se me había pasado y es imperdonable, es lo que tiene el escribir rápido. 🙂 besiños.

  8. Michel-Richelieu

    18 febrero, 2015

    Un relato bellísimo, Manoli. El choque entre el mundo de las ideas y el mundo real suele ser impactante, más para los que preferimos el mundo de las ideas, pero si está acompañado de la música que se deja sentir en todo el texto, resulta, eso, un placer leerlo. Un abrazo. 🙂

  9. VIMON

    18 febrero, 2015

    Excelente relato, Manoli. Un abrazo con mi voto.

  10. Manger

    18 febrero, 2015

    Buenos gustos musicales, amiga Manoli. El relato, excelente, muy metido en ese mundo de humo del tabaco, licor y penumbras propio de la novela negra, como alguno ya te ha apuntado anteriormente. Muy bueno. Un afectuoso saludo.

    • Manoli.Vicente.Fernández

      18 febrero, 2015

      Muchas gracias, Germán, el blues, como un largo lamento, abre y cierra esta historia, que se impregna de su tristeza…Un halago para mí oír tu generoso comentario y un placer que te guste. Saludos de vuelta, amigo. 🙂

  11. Cartorry

    18 febrero, 2015

    Desgarrador relato, amiga Manoli, estupendamente estructura y planteado. Te felicito. Mi voto y un abrazo.

    • Manoli.Vicente.Fernández

      18 febrero, 2015

      Muchas gracias, Carmen, ha sido uno de esos relatos que fluyen prácticamente sólos, una vez elegida la música y el escenario, el desamor hace el resto…Un abrazo, compañera. 😉

  12. Skuld

    18 febrero, 2015

    Tan bueno como triste y real. Enhorabuena. Un abrazo.

  13. Manoli.Vicente.Fernández

    18 febrero, 2015

    Muchas gracias, M. Jesús. Pues sí, ya se sabe que la realidad es la mejor maestra para la ficción, que siempre parte de esta. Gracias por tu apoyo y palabras. Un abrazo de vuelta.

  14. Irina

    18 febrero, 2015

    Una historia de amor triste, para él y para ella. Un amor, en el que ni llegan a conocerse personalmente, y trágico final para ambos pero también deja lugar a la esperanza. ¿Volverán a encontrarse en otro lugar? Y como algunas veces pasa, en ficción y realidad, no llegó a tiempo. Las voces hechizan y son capaces de despertar un amor, sí que es cierto.Un abrazo y mi voto.

    • Manoli.Vicente.Fernández

      18 febrero, 2015

      Muchas gracias, Irina, por tus comentarios tan acertados. Te cuento que, al final, cuando el personaje se despide, estuve a punto de incluir una frase que hiciese referencia a encontrarse con ella en el más allá, después de todo…¿quién sabe? Es una forma de verlo, como tu dices, con esperanza… Gracias por tu tiempo. Un abrazo.

      • Irina

        18 febrero, 2015

        Sin embargo, creo que este queda mejor con un final en el que «no vivieron felices ni comieron perdices», creo que acertaste porque sino perdería su encanto.

  15. Joan Foehn

    23 febrero, 2015

    Manoli puedo decir solo una cosa, Felcidades, mi voto y un saludo desde El Salvador

  16. 4hands

    24 febrero, 2015

    me parece percibir una nueva voz en este cuento, más libre e imaginativa.
    Lo de escribir de un tirón y luego quedar sujeto a correcciones solo se detiene el día en que publicas…
    Felicitaciones!

  17. Manoli.Vicente.Fernández

    25 febrero, 2015

    Muchas gracias, 4 Hands. Me gusta probar nuevos registros y cambiar de perspectiva de tanto y tanto… Gracias por el apoyo y lectura. Abrazos.

  18. J.Castelán

    25 febrero, 2015

    Tragedia, tragedia, nada má que tragedia lo que despide este relato. Shopenhauer afirmaba que la tragedia era la culminación de la mejor poesía y el teatro. Enhorabuena! Voto y saludos!!

  19. Manoli.Vicente.Fernández

    25 febrero, 2015

    Gracias, J Castelán. Sí que es una historia trágica, de desencantos, y es verdad que la tragedia en el teatro y en la poesía alcanza su máxima expresión, tal vez porque tiene muchos matices y porque da mucho más juego a la hora de escribir… Gracias por tu lectura y palabras. Saludos.

  20. gus-fito

    9 marzo, 2015

    que galanteria espresas, en tus relatos
    muy buenos un abrazo amix–

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