Encuentro con Jesús Manrique, autor de ‘El amor de las mujeres’, selección finalistas del II Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casa de América

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Hola Jesús, gracias por recibirnos. Al respecto, antes de comenzar a hablar de El amor de las mujeres, me gustaría que nos cuentes qué encontrará el lector en tu novela.

Con El amor de las mujeres he querido hablar del albedrío como un privilegio, de la falta de libertad, y, principalmente, de la represión que se ejerce desde todos los ámbitos de poder, también quise multiplicar la mirada principalmente de las mujeres desde distintos personajes y épocas. Al hilo de esto el lector se encontrará con un tiempo en el que se podía ir a la cárcel en este país por el simple hecho de llamarse Libertad o Progreso, hallará la España rural pretendidamente moderna de finales de los años setenta, donde los jóvenes tenían obligaciones, desconocidas hoy, que los incapacitaban para obrar libremente, y descubrirá el Madrid más cosmopolita y a veces insensible como decorado del abandono convertido en sentimiento

 

El amor de las mujeres, si me permites, es una verdadera invitación de los sentidos para todos aquellos que vivimos y amamos Madrid. Lo escribes, pero lo sientes, está allí en cada línea ¿Es Madrid parte de un personaje más de tu novela? ¿Cómo personifica una ciudad? ¿Por dónde empezar?

En este caso Madrid por sí solo no es protagonista. No lo he contemplado como tal, aunque sí está idealizado en la cabeza de algunos personajes, y esto ya es mucho. Es parte valiosa de la novela en tanto que se convierte en el escenario de la felicidad en unos casos y en otros creo que sublima la dimensión íntima del protagonista haciéndola más vulnerable en contrapunto con la fisonomía de las históricas edificaciones.

 

Adentrándonos en la trama de El amor de las mujeres me gustaría comentar que por momentos es una novela referencial, intimista y tremendamente lúcida. Esa lucidez, entendida por medio de las reflexiones y la observación del protagonista, por momentos pide la complicidad del lector, parece que le dices “Ahora sé tú mismo, completa este pensamiento, ve más allá…”. ¿Compartes esa impresión?

Umberto Eco, en su Obra abierta decía que siempre que haya un espectador o lector añadirá la visión que partirá de sus vivencias, completará lo que el autor quiso decir y lo enriquecerá con su experiencia. Aun esto, en alguna ocasión me han comentado que dejo poco al azar, pero no, voy algo más allá, hay escenas y pensamientos parciales adrede que quedan a la imaginación del lector.

 

Por otro lado, Vidal, el protagonista, parece ser el alter ego de todos nosotros, alguien que se nos escapa entre los recuerdos y las frustraciones ¿Qué puedes decirnos realmente de Vidal? ¿Quién es Vidal?

Vidal puede ser en efecto un poco de cada uno de nosotros. Quién no se ha preguntado en algún momento los porqués de situaciones difíciles, qué hubiera sido de su vida si… o recordado años mejores.

Vidal viene a ser el espejo de quienes por unos u otros motivos no han sabido, podido o querido ejercer ese albedrío del que hablaba al principio, de quienes con el correr del tiempo se han encontrado con una vida que no habían elegido.

 

Se dice, algo que muchos editores comparten, que hoy en día solo importa la historia o dicho de otro modo: que una buena historia “oculta” otras limitaciones, como el uso del lenguaje o la estructura de una novela. Sin embargo, El amor de las mujeres, está construido desde el lenguaje, va desde el lenguaje (cuidado, rutilante, descriptivo) hacía la historia ¿Buscabas ese efecto de “contracultura”, para llamarlo de algún modo, ese recuperar las palabras y cierto barroquismo?

No escrupulosamente pero sí. Valoro mucho las buenas historias pero también pretendo escribir textos que sean válidos artísticamente. Pienso que el uso de las palabras moldea las novelas hasta el punto de situar al lector en un paisaje determinado por medio de pinceladas de lenguaje.

 

¿Por qué son las mujeres quienes tejen los hilos de tu novela?

Mi pertenencia a un ámbito en el que la mujer, sin ser reconocida, era el mecanismo sobre el que mayoritariamente giraba el mundo que era la casa me llevó a concretar esta realidad. Opino que todavía ocurre en gran medida. Queramos o no son ellas quienes confeccionan las prendas con las que nos vestimos después. Parte de la charlatanería y superioridad masculina se queda en solo eso, palabrería y grandilocuencia.

 

La crítica y editora Paloma Benavente, en referencia a la obra del norteamericano Jonathan Franzen, decía que: “en realidad, en todas y cada una de sus novelas, pese a los temas más diversos e imaginables, nos está hablando de la madre, de la figura materna: en el vacío, en la confusión, pero sobre todo en sus mujeres” ¿Se me permite aplicar un sentido similar para El amor de las mujeres? ¿Todo el amor de las mujeres se centra en una sola?

No en mi caso. El amor de las mujeres, y no me refiero solo al sentimental, es diferente en cada uno de los personajes femeninos principales. Hay poca similitud entre el amor que Gloria o Adela manifiestan o esconden hacia Ernesto, el que Santiaga vierte de forma incondicional hacia Ezequiel o el que Lola muestra por Vidal.

Sí creo por el contrario que las mujeres de la novela vienen originalmente y en gran medida de una misma batalla por el conocimiento y la libertad de la MUJER, escrito así con mayúsculas, iniciado con la llegada de la República, un despertar a un marco de libertades, de la auténtica condición femenina, que se truncó con el fin abrupto de ésta y la llegada de la Dictadura, que las encerró en el hogar y suprimió una buena parte de nuestro potencial económico y de pensamiento. Las mujeres de mi novela son en parte herencia de esto.

 

De alguna manera, haces hincapié en el concepto de que no siempre somos responsables de nuestro futuro. ¿Puedes ampliar ese concepto?

Todas las decisiones que tomamos, ya sean propias o prestadas, tienen consecuencias. Y con independencia de los argumentos que hayan llevado a ello, sí somos responsables de las situaciones creadas, aunque no nos gusten. Si te pliegas a otros, te resignas o contentas ante sucesos determinantes no vives tu propia vida.

 

Te sirves de tres tiempos, en dos espacios diferentes, para confrontar los pasos que nos construyen, que nos dan identidad: un Madrid perdido entre lo rural y un tiempo color ala de mosca de los años setenta (también de los años de guerra y posguerra) y este Madrid actual, cosmopolita y hasta cierto punto tolerante ¿Qué sacas de esa confrontación? ¿es una forma de echar culpas?

No, no. No creo en la culpa. Aunque mis personajes puedan sentirla yo siempre he hecho lo posible por erradicar en mí ese sentimiento.

 

Centrándonos un poco más en ti ¿Qué lees? O mejor dicho ¿Qué se puede leer hoy en día?

Me sonrío. Hoy se puede leer cualquier cosa. El acceso a Internet nos ha traído información de docenas de autores y obras que de otra forma, dado el retraimiento del mundo literario convencional, nos hubiera sido imposible conocer. Otra cosa es que haya interés en descubrirlos.

Yo tengo un tropel de autores favoritos: Cheever, Bowles, Chukri, Kapuscinski… o de aquí Antonio Ferres, Zúñiga, Jesús Ferrero, Manuel Rivas, Ana María Matute o Gil de Biedma y García Montero por decir algunos poetas. Ahora mismo leo Ética radical de Carlos París, y hace nada que acabé La vuelta de tuerca de Henry James y por infinita vez Los gozos y las sombras.

 

¿Puedes contarnos cómo fue el proceso creativo de El amor de las mujeres? Las novelas con tanta carga reflexiva suelen irse de las manos a muchos escritores ¿Cuál fue tu experiencia al respecto? ¿Cuándo dijiste ¡Basta!?

Me sonrío nuevamente porque no creo que El amor de las mujeres tenga tanta carga reflexiva, pero en fin…

Por lo general, en mi caso siempre hay algo que quiero contar, desaprobar o aplaudir. Busco narrar tanto episodios vividos como de invención. Para ello tomo apuntes de conversaciones, de noticias, de opiniones de la gente. También hay una labor de documentación. Hay un trabajo de formalización de personajes y de estructura de la historia y a partir de ahí la escritura para dar forma al argumento, y la reescritura, que es casi lo que más me gusta. El ¡basta! lo digo cuando, acabada la novela, la he leído cien veces.

 

¿Deseas agregar algo más?

Al hilo de la premisa de la novela decir que quizás deberíamos actuar más por determinación propia.

 

Datos del autor

  • Nombre: Jesús Manrique
  • Nacionalidad: España
  • Género: Novela contemporánea
  • Bio: Jesús Manrique nace en Madrid, a donde regresó con veinte años tras vivir y estudiar en La Mancha. Nómada de ciudad y de formación autodidacta, sus capacidades creativas lo llevaron hacia las letras. Ha publicado algunos relatos en libros de cuentos colectivos. Con la edición de El amor de las mujeres, su primera obra larga, seleccionada entre los finalistas del II Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casa de América, no hace sino continuar el camino que iniciase con unos primeros relatos de adolescencia.

 

Libro: El amor de las mujeres

Editorial CULTIVA LIBROS
Colección NOVELA
Encuadernación No definida.
Nº páginas 278
ISBN 978-84-16422-24-1
EAN 9788416422241
Fecha publicación 01-01-201

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