Daylight & Night (parte 3)

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… Cuando desperté, sentí que alguien me sostenía con sus brazos alrededor de mi cintura y espalda. Me hallaba en el piso, junto a no se quien. No entendía que hacia allí, ni como… Lo único que recordaba era que estaba en la escalera. Rápidamente escuche de nuevo esa voz que me estremeció una vez mas.

_ ¿Te encuentras bien? _.Insistía una y otra vez en tono preocupado. Cuando al fin vi claramente una figura, la de un muchacho, que creo, fue el que evito que me estrellara contra el piso.

El era atlético, de cabello oscuro desmechado hasta la nuca, que le caía en su rostro blanco, tenia ojos azules, y vestía con campera de cuero negro y jeans con zapatillas negras. Aun me parecía extraña su presencia.

_ ¿Estas bien? ¿Necesitas que te ayude en algo? _insistió.

Me aleje abruptamente de el, zafandome de sus brazos que aun me sostenían… me sentía tan confundida, que esa fue la primera reacción que tuve. El, se quedo perplejo con mi actitud, tal vez pensaba que estaba molesta… o loca.

No sabia que decir… cuando dije algo para romper el silencio, que de mi parte era por vergüenza a seguir haciendo el ridículo. De su parte, seria por miedo a que me asustara aun mas.
_ Gracias _respiré nerviosa_. Sí no fuera por ti… hubiera caído.
No podía mirarlo a los ojos, no podía decir nada más, sólo esperar a que él me hablara.
_ Disculpa que insista. Pero aún te encuentras pálida… ¿Que te ocurrió? Si yo no estaba aquí cerca, te hubieras dado un golpe de aquellos que nunca se olvidan de niños. _exclamó con su voz aterciopelada.
_ Es… que… no he comido nada. Lo olvidé, con el apuro que tenía por llegar aquí. Debía ser eso.
_ No debiste salir sin desayunar ¿Tienes hambre? _bromeó con lo obvio.
_ Desayunaré algo al llegar a mi casa… Gracias.
La conversación que estábamos teniendo, era totalmente tonta y sin sentido. Tanto, que ni su nombre sabía aún.
_ Si quieres… Te llevo a un Dinner’s (casa de comidas rápidas), para que comas algo, o tomes un café… o lo que tú quieras para que te sientas mejor. Luego puedo llevarte a tu casa en mi motocicleta…
_ Eres muy amable… Pero vine en auto, y no puedo dejarlo aquí… me matarían.
_ ¿Disculpa?
_ Es que no es precisamente «mi auto», y tiene que ser devuelto sin un solo rasguño.
_ Perdona. Pero no me arriesgaré a que sufras otro desmayo… Mucho menos si conduces, ya que podrías accidentarte.
Que te parece sí… yo también dejo mi moto aquí y vamos caminando, ya que el Dinner’s queda cerca de aquí._ me propuso mientras lo miraba inquieta por su insistencia.
_ Antes que respondas… Será mejor que te diga mi nombre, para que no siga siendo un extraño para ti…
Me llamo Blake Drake Crow Blacker. Para que no queden dudas de que tengo nombre y apellido. Ahora, quien debería estar «asustado» soy yo, ante una «extraña». _bromeó sacándome una inesperada sonrisa.
_ ¡YA! Soy Hallyshah Breeze Lee _para estar acorde a su presentación, dije mi nombre completo. Exceptuando mis otros apellidos, Heitz Lake_. Está bien, supongo que no tengo opción. Pero con una condición…_ solicité.
_ ¿Cual? _se mostró interesado.
_… Yo pagaré mi parte de lo que consuma en el Dinner’s, y tú la tuya ¡Es justo! ¿OK?
_ Mmm… Es justo.
Salimos de ese pasillo extraño, que por alguna razón, albergó en mí más dudas.
Llevé en mi bolso los libros de bioquímica, y los dos por los cuales no me decidía.
Fuimos hasta donde se encontraban nuestros vehículos. Le puse el seguro y la alarma al Mercedes, luego regresaría por él, al igual que Blake lo haría por su motocicleta.
La impresión que me causó Blake, cuando apenas abrí los ojos confundida, fue que en su mirada había algo que me inquietaba por completo, algo que quería descifrar…
…………………………………………………………………………………..

El Dinner’s, en verdad quedaba bastante cerca, no como los lugares donde había estado hasta ahora. Tenía un aspecto familiar, pero ese día, no había mucho movimiento, como habría de seguro los fines de semana. Al entrar, se escuchaba más el silencio que las voces de quienes allí se encontraban, parecian apenas susurros.
Nos sentamos en una de las mesas que daba al frente, donde podía verse la carretera, ya que el Dinner’s se situaba en una zona muerta, despoblada de otros negocios. Lo más cerca que tenía era la biblioteca, de donde veníamos.
Estaba leyendo el menú, mirando de reojo a Blake, que por momentos hacia lo mismo conmigo. Hasta que para «salir» de esa situación incómoda en la que ninguno quitaba la vista del otro, me decidí apresuradamente a llamar al mesero sin saber todavía lo que realmente quería ordenar. Fue tan rápido, que sin darme cuenta, ya tenía al mesero frente a mis ojos mirándome, esperando que le pidiera la orden. Ya no teniendo alternativa, tuve que decir lo primero que se me había ocurrido para que no pensaran que estaban delante de una loca.
_ Yo… pediré… ¡Un jugó de naranja! Y… Unas galletas de limón. Sí fuera posible, o de cualquier sabor estará bien.
Ya pudiendo respirar tranquila, sin la presión de tener que pedir no sé qué, di lugar a Blake para que pidiera lo que quisiera. Seguramente no sería tan indeciso como yo.
_ A mi, traeme sólo un café.
En el momento que culminó con su «simple pedido», el mozo se retiró amablemente.
Pasaron cinco minutos de eso, y yo seguía sin decir una palabra, mirando por la ventana «fingiendo» ver algo que no veía, dado que no pasaba siquiera un auto.
Con las manos golpeando suavemente la mesa… Eso era suficiente, para que Blake pensara que no me agradaba su compañía, cosa que no era cierto, pero no sabía qué hacer, ni qué decir. En un segundo, cruzó por mi cabeza la idea de marcharme «dejando todo en el camino». Pero entonces, sí sería una maldita desquiciada; además no era lo que quería… Pero tenía que hacer algo… Algo que no sabía qué.
Éstas situaciones «que tenía que enfrentar sola», y sin el ahora más que nunca, apoyo de Janiah, era difícil… Pero Blake no sabía las verdaderas razones de mi «padecimiento en ese instante». No era su presencia la que me ponía así. Era la angustia que siempre llevé conmigo a la fuerza… Pero eso era algo que él no tenía por qué saber.

Comentarios

  1. Mabel

    29 abril, 2016

    Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. Jose_Lobo

    22 mayo, 2016

    La segunda parte me gustó bastante, pero esta tercera he de decirte que me ha enganchado completamente.
    Me gusta el estilo y desde la óptica en como escribes, quizás porque coincido en tu visión y concepto.
    Un abrazo

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