Federico tras el espejo acto 1 escena 2

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Escena 2

 

Federico: ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha ocurrido? (sentado en la cama mientras se toca la cabeza pensativo) He visto realmente el fantasma de Mariana pineda. Debe de haber sido un sueño, si un hermoso sueño y ahora tengo miedo de abrir los ojos, y encontrarme de nuevo con la realidad mirándome de nuevo con la cara deformada. Mirándome a mis ojos negros, cada vez más claros eclipsados por el manto de la niebla. No. yo no quiero abrir los ojos. Quiero tenerlos cerrados, si cerrados. Porque teniendo los ojos cerrados todo se ve más claro. Con los ojos cerrados se ven cosas que con ellos abiertos, tan solo se advierten. ¿Acaso se puede oír la voz del agua con los ojos abiertos? ¡No! ni remotamente, Ni por un momento. Oigo una risa, una risa infantil. ¿Una risa entre estas cuatro paredes? Una risa que es un cascabel esta resonando aquí y ahora. Con la misma fuerza con las que mis lágrimas caen contra el suelo. Una risa y una vocecilla que me llama por mi nombre.

(Federico alza la vista en busca de esa vocecilla y de entre una cortina de humo aparece su propia versión infantil.)

-Federico niño: Hola.

-Federico: ¿Quién eres tú?

-Federico niño: ¿Yo?…Soy tu.

-Federico: ¿Yo?

-Federico niño: Sí. Soy el recuerdo vivo de tu infancia Granadina.

-Federico ¿Qué haces en un sitio como este? Este mausoleo del llanto no es lugar para un niño.

-Federico niño Estaba persiguiendo una lagartija para jugar con ella y se me ha escapado. ¿Las has visto? ha pasado corriendo por aquí hace bien poquito.

-Federico No. Tan solo las lágrimas he visto correr por aquí. Y la angustia atravesar las paredes de la pena, como si fuera un toro negro… ¡Ay angustia negra! que te llevaste el cuerpo frio de Ignacio tumbado sobre la arena .Y ahora quieres atravesar también mi corazón, ahogándome entre estas cuatro paredes. En esta jaula de llanto y pulsos que se vuelven clavos, tengo envidia de la libertad de los pájaros. Si pudiera hacerme aire todo sería más fácil.

-Federico niño Anoche. Cuando estaba recortando estrellitas de papel vi a la luna llorando Y me dio mucha pena. ¿Tú sabes porque llora la luna? Yo intentaba consolarla Pero sus lágrimas me quemaban entre las manos. Me quemaban tanto, que los caballitos que antes venían a beber de ellas, Dejaron su esqueleto de marfil coloreado fuera de su envoltura. Para no acabar consumidos por sus propios latidos. Y morir siendo el suspiro que se escape, de los labios de un pez de espuma Hasta desaparecer siendo mariposas de ceniza.

-Federico Yo no sé porque llora la luna. Antes lo sabía, pero ahora no lo sé. Hay tantos misterios que se nos cierra cuando nos hacemos mayores.

-Federico niño Eso es porque el llanto no te deja ver lo que hay al otro lado del cielo. Lo que se oculta tras estas paredes. Abre los ojos. Ábrelos hasta despertar dentro de tu propio sueño. Ese sueño donde la realidad es un camino de corazones que esconden, dentro de sus ventrículos miles de mariposas con sus patitas manchadas de sangre. Pero que es una sangre más dulce que la miel. Y más espesa que la arena.

-Federico ¡No! no quiero abrirlos. Porque si los abro todas las estrellas se convertirán en esqueletos de paloma cayendo dentro de un pozo, un pozo que es un cocodrilo que tiene sus mandíbulas de fuego y sus dientes de piedra.

-Federico niño Abre los ojos. Y con ellos bien abiertos, haz que tus manos sean picos de palomas. Y arráncate con ellas las cadenas de esparto que aprietan tus muñecas. Esas cadenas que te impiden cruzar al otro lado. Al otro lado del sueño donde todo está detenido en el tiempo. ¿Dime? ¿No te gustaría volver?

-Federico ¿Volver? claro que me gustaría volver. Y ser de nuevo humo en vez de ruiseñor de plástico. Pero el tiempo es una gota de cinc caliente en la yema de los dedos. Yo lo sé .La nubes sonríen con dentaduras de caballos. Y mis manos aunque se convirtieran en picos de paloma para intentar romper las cadenas, antes se romperían los picos, o lo que es lo mismo antes se quebrarían mis muñecas como si fueran dos frágiles juncos. Si como dos junquitos golpeados por el viento.

-Federico niño ¡Aaah mira! La lagartija que se me había escapado. ¿A que es bonita? Nunca había visto una lagartija de bronce. Adiós Federico volveremos a vernos cuando yo sea mayor. O cuando tú seas pequeño.

(El niño Lorca hace que sostiene la lagartija con sus manos y desparece por el lado izquierdo del escenario.)

Federico: Cuando sea mayor. ¿Es que acaso he dejado de ser niño alguna vez? ¿A caso he dejado de jugar alguna vez? De….Mi vida está llena de risas de juegos…solo que esas risas, hoy se han enmudecido. Ha desaparecido todo lo que era, como ha desaparecido mi fantasma infantil tras la blanca pared. Ojala pudiera atravesar la pared como si fuera aire… (Federico abre los ojos y se queda mirando al techo absorto en sus pensamiento)

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    27 septiembre, 2016

    ¡Excelente escena, me encanta! Solo eso es una maravilla de obra. Un abrazo Debora y mi voto desde Andalucía.

    • Debora pol

      27 septiembre, 2016

      Muchisimas gracias. Mabel ya ire poniendo el resto de la obra. 😉
      Besazos!!!

  2. Imagen de perfil de Luis

    Luis

    27 septiembre, 2016

    Una fábula excepcional, me fascinó, un saludo Debora y mi voto firme!

    • Debora pol

      28 septiembre, 2016

      Muchas gracias :) Ya ire compartiendo mas de este drama. Cuyo sueño es llevarlo a escena.

  3. Imagen de perfil de Walter Alan

    Walter Alan

    28 septiembre, 2016

    Es que acaso he dejado de ser niño alguna vez? ¿A caso he dejado de jugar alguna vez?

    Me encanta este fragmento. Una obra estupenda.
    Un beso y mi voto

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