Ella vaga libre por la senda
y como una rosa sin espinas,
alza su voz en el jardín de la afonía.
Su alma camina sobre cristales rotos,
cayó en la senda de la indiferencia
donde la muerte,
tímida y gozosa,
un final certero le auguraría.
Jugó con fuego,
jugó con heridas
y jugando consigo,
perdió la partida
partiendo a un lugar donde la sed seca almas
y la última jugada no es más que el principio de una nueva partida
en la que las apuestas desmenuzan los recuerdos en lágrimas de adiós,
donde solo hay consuelo en la trágica existencia
de los versos manchados por el dolor
de un triste poeta.
Atrás quedan los dulces recuerdos del ayer
cobijados en llantos del mañana,
en una caja impregnada de soledad,
donde galopando entre los recovecos de su alma,
mira al cielo y busca la calma.
La suave brisa que en tiempos mejores
merodeaba curiosa su faz hermosa
y su pálida tez enrojecía,
ahora es la luz que ella ansía.



Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Leire y mi voto desde Andalucía. Feliz Año Nuevo