Un sueño inagotable

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El señor de la Portilla me había dejado una de esas propinas difíciles de rechazar, y esta no era la primera vez, además ya había percibido su mirada turbia sobre mis pechos cuando saltaban al caminar.

Era mi última mesa y estaba exhausta, con lo que no intenté cambiarme el uniforme como siempre lo hacía en el baño. Me acomodé  un poco el pelo,  agarré el bolso y salí de prisa.

Desde el autobús, solo se veían las pequeñas luces de la ciudad brillantes en la noche, y el aire fresco que entraba por la ventanilla; eso es lo único que recuerdo de ese instante, como llegué hasta aquí, donde estoy ahora, es otra historia.

En otro momento bajé a por un trago, la calle estaba desierta y el sol encima como un rayo me quemaba en medio del cráneo. Caminé más de una cuadra y vi los ojos de un gato que me seguían como si supieran algo  (y es raro) entonces crucé la calle y entré en un bar, me miré en el espejo del fondo y bajé los párpados de vergüenza porque caí en cuenta que estaba en corpiño y descalza. Un automóvil de los años 40 desde afuera tocó el claxon,  era el señor de la Portilla; me acerqué y abrí la pequeña puerta, y al apoyar un pié dentro del auto, me deslicé  hacia el vacío.

Dos días después tomaba el desayuno y ojeaba el diario, y en primer plano la noticia de un autobús que se deslizó por un precipicio me dejó inmóvil, ¡literalmente! –respiro hondo… “a veces en otros sueños, camino, recorro mundos que me hubieran gustado.”

Al poco rato el señor de la Portilla se acercó a mi cama y me dijo con profundidad: -Me gustaría tocarte ahora. Lo cierto es que ahora nadie puede verme,  ni siquiera yo en el espejo, sin embargo me siento, se que existo, y si recuerdo que iba en el autobús,  y mi vida de antes, pero esto de ahora es totalmente ilógico, y si bien me molesta muchísimo, también pienso que podría hacer lo que quisiese, cosas innombrables, y nunca nadie sabría que he sido yo.

Vaya conciencia!

 

 

Comentarios

  1. Mabel

    15 abril, 2017

    Muy buen relato. Un abrazo Mari y mi voto desde Andalucía

  2. GermánLage

    16 abril, 2017

    Un relato onírico repleto de vagas sugerencias, Mari. Ha sido un placer leerlo.
    Mi cordial saludo y mi voto.

  3. gonzalez

    18 abril, 2017

    Me gustó mucho, Mari. Mi voto y un fuerte abrazo.

  4. Mari Freire

    19 abril, 2017

    Muchas gracias González. Cuanto tiempo! Un abrazo

  5. Nana

    20 abril, 2017

    Ohhh! Un relato muy sugerente. Me ha gustado mucho, Mari. Te dejo mi voto acompañado de un fuerte abrazo 😉

  6. eleachege

    29 junio, 2017

    Me gusta ese estilo que aparentan desdobles del personaje en el tiempo y espacio, como producto quizás de l pensar y soñar. Un saludo Mary Freire y recibe un voto para tu escrito.

  7. Fiz Portugal

    1 julio, 2017

    El sueño es un recurso imprescindible para la creación, cuando interpretamos un sueño volvemos a crear una idea nueva. Decía Sigmund Freud que los sueños son «realizaciones de deseos», pero no se puede tener en cuenta esta regla de interpretación porque en el consciente negamos una gran parte de nuestros deseos porque nuestro súper yo los rechaza. En realidad todos estos mecanismos se comportan como estimulantes de nuestra creatividad. No hace falta dominar estos mecanismos, sino servirse de ellos para esta hermosa tarea que es escribir. Saludos cordiales, tienes mi voto y te sigo.

  8. Mari Freire

    4 julio, 2017

    Muchas gracias!

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