El viejo Pete, como le decían sus amigos, se encontraba recostado en su confiable pero desgastado y pulgoso sillón, con las botas apoyadas en la mesita de madera, la cual solo podía contener, aparte de sus piernas, un cenicero y numerosas botellas vacías de cerveza.
El viejo pelaba una manzana verde con su cuchillo del ejército cuando un polvoriento Pontiac rojo del ’75 se detuvo intempestivamente frente a su porche. Del auto se bajó un sujeto con un gran sombrero de paja, botas vaqueras muy parecidas a las de Pete y una cara de pocos amigos que se podía divisar a kilómetros de distancia. Se movió rápida y decididamente a la puerta del pasajero y la abrió con vehemencia. Hundió su brazo en el interior y sacó a tirones a una muchacha que estaba visiblemente ebria (o tal vez drogada). Su maquillaje marcaba dos oscuros canales entre sus ojos y sus mejillas y su pelo claramente había conocido días mejores. A tropezones se vio forzada a seguir al hombre del sombrero. Ambos entraron en la cantina, esa del porche donde se encontraba un viejo cincuentón pelando una manzana. A los minutos se comenzaron a escuchar profusos gritos de un hombre y llanto de una mujer.
El viejo Pete mordió la manzana una vez hubo terminado de pelarla, disfruto su ácido sabor unos segundos antes de dejarla reposar en la mesa, justo donde antes estuvieron sus botas. Pegó un largo suspiro antes de levantarse de su confiable sillón. Posó su mano sobre su arma, en el lado derecho de su cadera. Tocó su estrella de Sheriff que se hallaba en su pecho, así como para recordar porque debía hacer lo que haría y luego se dispuso a entrar en el bar.



Mabel
¡Impresionante! Un abrazo y mi voto desde Andalucía
J.Llanos
Gracias como siempre Mabel! Un saludo.
Desafinado
Un estilo muy personal. Una buena descripción. Tienes mi voto.
ContarEnBreve
Mi voto, buen trabajo. Saludos.
Carlos Calleja
Pues también me ha gustado. La descripción del viejo Pete es auténtica.
Un saludo,
Carlos
J.Llanos
Muchas gracias por los comentarios, Carlos. Saludos.