Bogo, y abogo por mi infancia,
y grito, y penetro sus cavidades
exactas, comparto sus dones y declaro
la muerte, a quien viva a través
de una semilla descoyuntada.
Retuerzo y comparezco eternamente
a través de sus suelos, de sus láminas,
de sus superficies heterogéneas y compactas;
de sus subsuelos rescato el orden inmutable.
Piñas concentradas, vientos sufridores, rabias
adolescentes, conversaciones hiladas de madrugada:
veo, tanto el trueno como el rayo, la ira desarmada
de una tierra que me tira párpados a los ojos.
Cargamentos enteros de ira, de blasfema amalgama,
de osadía completa, adquiriendo la tonalidad ambigua
del líquido amniótico.
Y llego y lego, justo a tiempo: proclamo
su justo advenimiento, estiro la mente,
desarrollando sus antiguas circunvoluciones.
Ruedo por desiertos extremos, mi piel convalece,
y el cuerpo es una escama de piedra mesiánica.
Tuerzo las botas, combato el aire, sueño con la orgía
de los astros celestiales, de las nupcias voraces de peces
y espinas. Canto a lo muerto y a lo vivo, agónicamente.
Y en la calle, se distribuyen los rostros con sus máscaras,
antiguos paseantes, cálidos termómetros de cenizas solventadas.
©®





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía
Luis
Gracias Mabel, aquí estamos para compartir, un abrazo de vuelta!
Walter Alan
Un poema muy genial. Me encanta!!!. Un abrazo y mi voto.
Luis
Me alegra que te gustase Walter, un abrazo-.
Luis
…y gracias!
Paula_Urabayen
Bellísimo!
Luis
Muchas gracias Paula, un abrazote!
Fiz Portugal
Me gusta. Saludos cordiales. Tienes mi voto y te sigo.
Luis
Muchas gracias Fiz, un saludo-.
Celeste
Muy trabajado, no te has quedado en lo superficial. Me gusta Luis. Un abrazo. Voto por esa infancia reducida.
Luis
Se intenta. Un saludo, y muchas gracias por tu agradable comentario-.