Castigados por amar (y4)

Escrito por
| 96 | 7 Comentarios

Volvieron al colegio, tenían que completar el curso con el último trimestre y se dieron cuenta que los últimos acontecimientos, los últimos renglones de sus cortas biografías habían contribuido a agrandar  las diferencias entre ellos y ahora se imponía reforzar su amistad.  Pero ¿Cómo?

Jose se hacía estos razonamientos y siguiendo la norma más personal de la transparencia y la colaboración pensó que el primer paso sería reunirse y hablar de ello.

Para hacer operativas sus ideas una fórmula podía ser reunirse los cuatro y convocar la reunión con el tiempo suficiente para que afloraran  las  buenas ideas y se redujesen las tensiones.

En unos pocos días su vida amorosa había dado un giro radical. Toni lo había dejado y pocos días después había aceptado la invitación de Fernando para salir. Podía encontrar una palabra dura para la conducta de su ya ex chica pero había razones de peso que tenía que considerar. Ella había aducido que él no la quería lo suficiente y es posible que fuera así. La necesidad de demostrarles a todos y a él mismo que le gustaban las chicas le había hecho lanzarse en brazos de Toni y ella decía que el brote de pasión que había tenido en el cine no se había repetido nunca ni siquiera en Madrid, en su casa en donde en un ambiente liberal habían podido amarse. Él sentía agradecimiento hacia ella, pero echaba de menos una sensibilidad como la suya hacia la vida en general y esa curiosidad hacia lo divino y lo humano que era propia de su casa. En el fondo él sabía que ese retraimiento hacia el sexo era miedo a comprometerse porque intuía que Toni no era la muchacha de su vida. En la reunión estaba dispuesto a guardarse estas reflexiones porque creía que Fernando no las aceptaría y se malograría el grupo de amigos. En vez de ir a la reunión con un guión previo ajustaría a su discurso a las circunstancias del momento, sabiendo que lo que dijera no debía hacer daño a Fernando ni a Toni.

Fernando discutía con Toni si ir a la reunión con sus amigos. Temía la reacción de Jose y su lengua afilada y en el fondo consideraba que le había hecho una cabronada, aunque como decía él, su chica ya era libre cuando le pidió salir.

Jose tenía alguna noticia sobre Alberto y no eran las mejores para su amigo, su prima lo había dejado por un compañero de su nuevo colegio, pero desconocía su estado de ánimo. Alberto pese a su aparente pesimismo, a esa pasión por lo trágico, era reflexivo y de una manera peculiar, frío, por eso no era fácil de adivinar como se había tomado el final de su relación.

Julio, el deslumbrado por la amazona, seguía prendándose de cada una de las chicas que se cruzaban en su errática vida amorosa y ahora estaba que bebía los vientos por una alumna de colegio de chicas del pueblo. Se hacía llamar Carmela

–        Hay que reconocer que ninguno de nosotros cuatro estaba preparado para las situaciones que nos están “regalando” los últimos meses. Sólo conseguimos sobrevivir como amigos.  Mi madre dice que cuando se eligen objetivos importantes, las dificultades para conseguirlos son grandes y la amistad y todo lo que comporta es importante. Creo que merece la pena conservar el respaldo que nos estamos dando entre todos.

El pequeño discurso de Jose tuvo muy buena acogida, sobre todo por Fernando que se temía un ajuste de cuentas y se sintió obligado a intervenir.

–        Respetar los sentimientos de los demás es necesario. si pretendemos conservar el grupo. Entre nosotros no ha habido traiciones, ni engaños. Como tú nos has dicho muchas veces las situaciones cambian y los sentimientos fluyen y respetar estas nuevas situaciones y los cambios en los sentimientos es el único modo de convivir.

 

–        Teníamos demasiadas presiones, sólo salir de ese ambiente suponía volver a vivir, ni mi prima ni yo podíamos soportar tener encima a los padres, los hermanos y todos los demás parientes y muchos amigos que veían una barbaridad la relación entre dos primos carnales. Al final Cecilia se enamoró de un compañero de su nuevo colegio y tuvo la sinceridad de contármelo en una carta que guardaré todo mi vida. Tenía razón mi padre, la distancia es el olvido.

Comentarios

  1. Siby

    16 julio, 2017

    Hola Felix, asi sucede a veces mi amigo,
    un gusto disfrutar tu escrito, tienes mi voto.

    besitos dulces
    Siby

  2. Mabel

    16 julio, 2017

    Muchas veces hay que poner esa distancia aunque no queramos, la vida pasa y nosotros con ella pero el recuerdo siempre perdura en el Tiempo. Un abrazo Felix y mi voto desde Andalucía

  3. gonzalez

    16 julio, 2017

    Me gustó mucho, Fiz. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo.

  4. Esruza

    17 julio, 2017

    Muy bueno Félix, tienes mi voto y saludos

  5. enriccarles

    18 julio, 2017

    hola Felix
    me ha gustado ese enredo de pasiones juveniles aue se amontonan y lo hacen también las letras, como apresurados solemos estar en esas edades. Todo ya, todo es bueno, todo hay que vivirlo, parecería que el tiempo no nos alcanza y nos comemos el mundo.
    el texto da a entender esa pasión descontrolada buscando su equilibrio
    un abrazo

  6. Fiz Portugal

    18 julio, 2017

    Esruza, González, Mabel, Siby, Celeste y algunos escritores anónimos que también me dan su voto y me siguen, os agradezco vuestra generosidad para con mis escritos.
    Cuando amanece uno de esos día en los que el calor nos aplana y la niebla no nos deja ver el color del mar reflejado en las nubes, se acerca uno a la web y ¡oh milagro! hay algunos lectores más e incluso a algunos les ha gustado ese desahogo en forma de relato o aquellos sentimientos que me inspiraron un escrito. o aquel sueño o aquel recuerdo que son productos de este mono que conduce mi alma y que terminan en un drama

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas