Sangre de dioses y reyes. Silencio interno

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“Aprende de los ríos, los árboles, las rocas. Honra a tus hermanos, honra a la Madre tierra, al padre sol, a sus hermanas las estrellas, honra al gran espíritu, y a toda la creación.”

 

Legado de los Q’eros.

 

— ¿Agueon?

El joven miro a su aprendiz con severidad, habían pasado dos horas desde que habían descendido del cañón, y habían acampado en medio del bosque, aun se podía escuchar el ulular de los búhos y los rugidos estridentes de los chupacabras que rondaban el bosque. Pero como la mayoría de los animales de la noche, odiaban la luz y mucho más la luz del fuego.

 

— ¿Qué ocurre Irelia? — Inquirió Agueon, mientras se frotaba los ojos.

— ¿Cuando estábamos en el santuario? Le dijiste algo de ver y mirar a la sacerdotisa.

— Así es. — Afirmo su joven maestro.

— ¿A qué te referías con esos términos?

 

Agueon abrió los ojos y entre cerro el ceño, volvió a mirar a través de ella, pudo ver que había un leve interés en aprender. Agueon empezó a platicarle y repetir las mismas palabras que había formulado en el santuario, pero como siempre dejándola con dudas e incertidumbre. La lyriana podía ver en él una extrema relajación, sus palabras de alguna manera hacían que se cuestionase un nivel de creencias totalmente diferente y pudo sentir en el algo muy familiar que no supo cómo explicar.

— Para ser alguien de conocimiento se tiene que aprender a “ver”, cuando aprendas a ver, te darás cuenta que la faceta de tu ensoñación cambiara de manera abrupta — explico, — el conocimiento silencioso es una faceta entera en la vida. Ha este acto se le conoce como el silencio interno. Y los pueblos antiguos lo usaban para poder ver el mundo astral, y con esto no me refiero a meditar.

Agueon denomino conocimiento silencioso como un estado de conciencia que todos los seres vivos, incluso hombres tenían que pasar, era como una prueba que todos pasaban antes de ascender como hombres de conocimiento y sabiduría.

 

Irelia volvió a pensárselo y Agueon sonrió diciendo:

— Con esto me refiero a una cantidad cuántica de energía. Por ejemplo. — Agueon extendió su mano y acumulo la energía eterica en un solo punto de su mano, aquella energía la transformo en un montón de rayos y chispas, y las runas de Agueon brillaron. — Al activar la energía interna creo estados de conciencia.

Agueon saco de la bolsa un montón de plantas entre ellas estaba la hoja de coca, la ayahuasca y el hecampuri.

 

— En el universo existe un gran punto de energías que colindan las unas con las otras muchas de ellas son invisibles para el ojo humano, esas energías se concentran en todo lo que ves, incluso las plantas, el portador al absorber tal planta y al aprovechar su energía amplifica partes enérgicas de su interior, pero para eso tienes que aprender a ver, por ejemplo la hoja de coca adormece partes, haciéndote más resistente a los ataques físicos llevando al cuerpo a su máxima expresión, la ayahuasca sirve  para contactarte tanto con el plano astral como con el plano espiritual, el hecampuri cura heridas internas y heridas espirituales, pero esto no lo efectúa la planta, lo efectúas tú. Al activar el campo vibratorio de la planta generas en ella un estado psíquico, activando así la energía áurica guardada en la planta, esta energía inalcanzable para muchos que no saben “ver” les es peligrosa. — Explico Agueon, mientras tomaba la hoja de coca y la partía, — al partir la hoja, creo la vibración, esta se transforma en energía vibratoria, pero esta energía es invisible para aquel que no “ve”, pero aquel que ve, puede prestarse de esta energía, que lo llevara a contactar con un espíritu elemental. Este espíritu elemental que en muchas otras culturas son llamados demonios, viven en dimensiones o por los brujos denominados superficies. Ahora cada elemental tiene su idioma, estos son; el aymara, el quechua, el puquina, el urú, el zaparo, el cahuapana, el Urania, Leko, qu’ri, y por último el idioma Q’ero.

Agueon explicó que en cada cuerpo existía una banda de energía, y dicha banda estaba presente en cada ser humano.

— ¿Bien, y como uso esta banda de energía?

Agueon sonrió de manera que hizo que Irelia se ruborizara.

 

— No es tan sencillo de explicar Irelia. — Respondió —; tendrías que hacerlo por ti misma, hay cosas que no te puedo enseñar, por ejemplo el arte de “ver” es más complejo que “mirar.” — Agueon se refería a la palabra ver como algo importante que Irelia tenía que tomar. — Es el campo vibracional, cuando domines eso podrás ver, y podrás usar tal energía para tu propio beneficio.

— Me vuelves a hablar con enigmas — dijo la elfa — ¿por qué?

— ¿Porque? Por qué quiero que te des cuenta por ti misma chiquilla — dijo Agueon. — Ya una vez te dije que no sería condescendiente contigo, ¿no es así?

— ¿Con esto quieres decir que tendré que descubrirlo sola?

— Exacto, ya no eres una niña para que te esté enseñando todo de lleno, te falta mucho por aprender es cierto, el hecho de que seas una elfa no te hace mejor o peor que alguien, ya te lo dije, el modo más efectivo de vivir es como un guerrero, creo que no tengo que recordártelo, ni repetírtelo.

Agueon tomaba aspectos de las plantas, de la tierra y del cielo como un ejemplo que se debía  tomar para ser impasible. Suspiro y luego se rasco la cabeza.

—Bien te daré un empujón. ¿Está bien? — Cerró los ojos. — La banda de energía es un campo de sistematizaciones enérgicas que el espíritu crea, el espíritu; que es una energía tanto áurica, kundalini, eterica, quas y divina. Materializa dicha energía en el tercer campo dimensional. Compactando un borde de luminosidad y creando estados distintos de energía, con ella absorbes y…..

 

Agueon vio que la elfa estaba confundida, sonrió y luego se echó a reír.

 

— Te dije que era muy complejo.

 

— ¿Pero, sígueme explicando?

 

— No. Con lo que te dije es suficiente. Suficiente para darme cuenta que no podrías entenderlo — dijo — descúbrelo por ti misma, veras que te sentara mejor.

 

………

 

Al día siguiente siguieron el recorrido por el sendero del inca, por el bosque, el sonido de los jilgueros hendía el ambiente. Agueon tuvo el recuerdo de escuchar los sonidos de locura y contos demenciales, y entonces ahí se dirigió.

Avanzaron cuidadosamente, mientras conversaban sobre las distintas clases de energía, hasta que llegaron al lugar donde procedían dichos griteríos y jadeos.
La elfa dio la vuelta y quiso largarse parecía ansiosa por querer retirarse, Agueon la tomo del hombro diciendo:

— Te estas volviendo en una auténtica histérica elfa — dijo — nada más es una simple hoguera, con cadáveres claro está.

Agueon se acercó para observar al resto de guerreros que estaban muertos muchos de ellos habían perdido la cabeza, y otros habían perdido la mitad del cuerpo, luego vio a la mujer. Vio el carruaje ladeo su faz a los alrededores de la espesura del bosque, trato de detectar si había alguien pero nada, no encontró nada, suspiro mientras miraba como Irelia veía los cuerpos un tanto asustada.

 

 “Debí suponerlo, ella nunca vio una masacre de tal escala” — pensó mientras se levantaba.

— ¿Tan malo es? — Pregunto Agueon posando su mirada en Irelia.

— ¿¡Tan malo!? ¡Mira esto, los masacraron a todos!— Exclamo.

—al parecer los hombres sacaron sus armas apenas lo vieron al chullachaqui, lo sé por las heridas en las costillas, a los Chullachaquis les encanta hacer sufrir al oponente ante de matarlos. Se nota que trataron de confrontarlo, y he ahí lo que consiguieron, vámonos Irelia, no deberíamos quedarnos aquí.

Entre toda la arboleda no había rastros de cortes. Luego pasaron por una laguna, En ese momento ambos sintieron que se les erizaron el pelo, miraron a los lados pero no vieron nada, Agueon miro la laguna, entonces la vio ante ellos estaba la criatura más extraña que les hubiera sido dado contemplar.

 

Frente a ellos una criatura de aspecto femenino se  había  asentado en la laguna,  la criatura tenía la cola de serpiente, tenía  los ojos  verdes con pupilas verticales, su rostro  femenino era iluminado por la tenue luz solar y su mirada era como una aurora boreal, se trataba  de una  Chux’xaquilla, una criatura perteneciente  al amazonas. Junto a la  criatura los jilgueros y demás aves cantaban y la contemplaban.

“¿Abra venido por algún motivo en concreto?” — Se preguntó el cazarrecompensas.

— Vamos a rodear el sendero, nos desviaremos del camino Irelia — dijo, — esos jilgueros no rondan por cualquier parte.

La lyriana asintió y empezaron a caminar, a su alrededor muchos animales que ya hacían en los arboles corrieron espantados ante la aparición de los dos extraños. Subieron cuesta arriba del bosque, entonces lo vieron; frente a ellos ya hacían un montón de cuerpos cercenados, habían sido presa del pánico, aun se podía ver los rostros de miedo, al igual que la otra compañía de guerreros que había  sido destrozados por el chullachaqui, pero estos habían sido mordidos, estrangulados, vio el cuerpo de un hombre tirado su aspecto  causo en Irelia un profundo pavor; Agueon se acercó movió su cuerpo y reviso su cuello.

— El cuerpo fue succionado por dentro, no solo le quitaron la sangre, también los órganos internos, si estuviéramos en la selva diría que fue un “Tunche”, pero no estamos en la selva alguna, diría que fue un gentil, pero aquí tampoco hay caverna alguna, y tampoco minas, si  estuviéramos en la costa diría que fue un jarjacha, pero aquí no hay campos.

Volteo el cuerpo del soldado y empezó a revisar los registros y  documentaciones.

 

— Estas personas venían desde Arsedain, de la costa, y algo que se arrastró por aquí los ataco, mientras iban de camino a Rhudair.

Más allá cerca de la laguna había una mujer con un vestido de color rojo, tenía apariencia de noble, y había sido mordida por la nuca, el cuerpo de la mujer estaba diseco, parecía madera seca.

 

El cazarecompenzas dio la vuelta se levantó y miro a Irelia, esta no dijo nada.

— Si Irelia, la cosa esta más clara que el agua — dijo Agueon en voz baja, tan baja que casi pareció un susurro. — La noble y el resto de guerreros vinieron desde el bosque, seguramente para visitar a Arpharagon, no sé por qué no iban por el sendero, pero algo que medía 3 metros de altura los ataco. Los tres guerreros de adelante murieron en el acto, y la criatura derribo el carruaje, la noble salió herida, y trataron de defenderla, luego algo que ha dejado esas huellas de serpiente la enrosco y la ahogo en la laguna, le quitaron las vísceras. Es posible que haya sido una “chax’ya”, pero no nos arriesgaremos a cruzarnos con ella.

La elfa se mostró inquieta tenía el presentimiento de estar siendo observados, pero dio la vuelta y siguió al cazarrecompenzas. Agueon saco un frasquito, lo destapo  de la almilla tomando muestras de la sustancia verdosa que estaba en la nuca de la noble. Luego de dos horas de caminata se encontraron con un condominio que se encontraba a lo lejos de las ruinas de “Arequipa”, aquel condominio habría sido de algún rico ostentoso que habría vivido en la era de la tecnología, vio el techo del lujoso he Irelia dio la vuelta y miro directamente al bosque sintió la misma sensación de ser observados, pero ignoro sus instintos y prosiguió su recorrido.

En el bosque no se escuchaba nada, había un silencio total y absoluto.

— Irelia tranquila no pasara nada — susurro — te estas alterando de manera deliberada, y realmente me estas contagiando tu nerviosismo. Tienes que tranquilizarte, utiliza el temple que te enseñe.

— Lo siento, es que me siento incomoda aquí.

— A lo mejor es el cambio de clima, pronto te acostumbraras lyriana.

— No sé.

Luego Agueon dio la vuelta violentamente, miro a los lados, algo los estaba siguiendo, los estaba observando. Agueon dio la vuelta luego miro a la elfa, luego miro el enorme conglomerado de casas.

 

— Bien, veamos que hay dentro.

Ella asintió sin objetar, era la mejor opción, después de todo estaban lejos de Rhudair. Abrieron las rejas del condominio y entonces las puertas resonaron, retumbaron, luego de la casa emergió el ser más horrido que Agueon pudo encontrarse. Un cuerpo diminuto con dientes garbosos emergió desde la ventana y se desplazó hacia el balcón, miro a los dos contendientes y luego la  pequeña criatura se irguió sin temeridad.

— ¿¡Que hacen aqui!? — Bramo el Chullachaqui — largo, largo. O sino…

— ¿O sino qué? — le corto Agueon con un gesto un tanto amenazador, mientras tomaba su espada y esta se arqueaba, y las runas de su brazo brillaban.

El Chullachaqui resolló, miro, injurio y luego dijo dando un bufido:

— Váyanse, antes de que me encabrone de verdad y empiece a despedazarlos. — Advirtió el chullachaqui, aquel ser tenía una de las patas parecidas al de una cabra, su cuerpo era pequeño, y parecía inofensivo, pero su manera de expresarse era un tanto amenazadora.

Agueon no se movió, no respondió siquiera. El chullachaqui salto desde el segundo piso y su cuerpo se metamorfoseo, la apariencia pequeña e inocente se tornó mucho más amenazadora, y su vos que parecía la de un niño cambio a una voz más gruesa y más monstruosa.

 

— ¿Que acaso están sordos? Váyanse — bramoel ser dando un rugido muy parecido al de un león — O sino….

— ¿O sino qué?

El Chullachaqui miro a Agueon y luego adopto una postura más agresiva

— Mírenlo ahí, se mete en propiedad ajena, pisa césped ajeno, y encima se comporta como si estuviera en su casa — dijo el chullachaqui, mientras los colmillos le crecían a ojos vista. — Baja esa espada, quizás no lo sabes, pero estas en mi casa ¿O es que de dónde vienes es costumbre sacar las armas?

 

— Claro que lo es — contesto —, pero solo cuando el dueño amenaza que los matara a todos.

—Mirad nada más — se exalto el chullachaqui. — Y todavía me quiere seguir provocando. Nada mal, nada mal. Esto puede acabar muy mal para voz.

Al cabo de un rato el escenario se llenó de un silencio profundo no pasaba ni el más mínimo sonido.

— ¿Y? ¿Nos quedaremos mirándonos así todo el día? — Pregunto Agueon bajando su espada lentamente. Irelia encogió los hombros asustada, ni en las pesadillas más horridas había contemplado a una criatura así, y mucho más que fuera capaz de razonar.

— ¿Y qué propones, que nos pongamos a bailar? — Inquirió  el chullachaqui en tono despectivo — guarda esa espada te lo advierto, no sabes con quien te estas metiendo. De  cierto te digo que tengo la  fuerza de cien hombre no tendrás oportunidades conmigo.

Agueon le paso el arma a la elfa y le ordeno que lo guardara y no hiciera movimientos bruscos. Acaricio la tsuba de su espada curvilínea y las runas se apagaron.

— Preferiría, que no hicieras movimientos bruscos, siempre es más fácil complementar una conversación.

— Ya me di cuenta — dijo Agueon — de lo contrario estaríamos causando un destrozo en medio de tu casa.
— ¡Bien! — Exclamo el chullachaqui con agresividad — ¿Que quieren? ¿De dónde han salido?

— Nos equivocamos de camino — mintió el Agueon.

— ¿Vaya? Se equivocaron de camino — repitió el Chullachaqui — pues desequivóquense, al oeste tomando el camino real. ¿¡Qué esperan, lárguense!? — Bramo el ser un tanto incomodo agitando las manos.

— ¿Hay agua por aquí? — Pregunto Agueon mirando los alrededores — hemos caminado por mucho tiempo, y estamos un poco agitados y sedientos.

El chullachaqui alzo la ceja extrañado.

— Escuchen. ¿De verdad no me tienen miedo?

— ¿Y debería tenerlo?

— Ah, qué más da, adelante pasen, pasen. No todos los días vienen visitas. No siempre me cruzo con gente así.

— ¿Cómo así? — Inquirió Agueon extrañado.

— Que salgan corriendo y gritando como niñas lloronas. Adelante pasen, dos huéspedes en casa, son como Dios en casa. — Dijo la criatura volviendo a su estado normal, mientras abría la puerta.

 

Agueon tomo la espada de las manos de Irelia y la coloco a su espalda. Miro a su aprendiz y asintió.

— Con gusto aceptaremos vuestra hospitalidad — dijo Agueon con formalidad — no insultaremos la hospitalidad del anfitrión, ¿No es cierto Irelia?

— Si — respondió la elfa encogiéndose de hombros.

El chullachaqui los miro desoselayo, los analizo detenidamente y los insto a  seguirlos.

— Sean bienvenidos.

— ¿Vives solo? — Pregunto la elfa.

— Eso no te debiera de importar, — bramo el chullachaqui un poco incómodo. — ¿Uhm? De seguro piensas que vivo con muchos sirvientes de mi misma belleza. Pues no, nosotros los Chullachaquis preferimos nuestra soledad, es mejor así, para no estar en conflictos.

Irelia inclino la cabeza para ver el suelo, era tremendamente fino, la casa parecía vieja por el exterior, pero por el interior tenía la forma de un castillo.

—Por aquí — indico el chullachaqui. — Y dejen sus cosas en esa habitación. Mi casa es ahora su casa.

El chullachaqui se dirigió a una de las cuatro salas, en la sala había un calefactor y una televisión, viejas, gastadas.

— ¡Luz! — bramo el chullachaqui, y las luces de la casa se encendieron de golpe.

— ¿Vaya? — Se sorprendió Agueon —no está nada mal.

El chullachaqui se sonrió dando la vuelta.

— ¿Eso es todo? — Pregunto con una  sonrisa, — veo que es fácil sorprenderte extranjero. Quizás no te lo dije, pero este bosque y todo lo que está aquí obedece mis órdenes.

El chullachaqui salto al segundo piso y luego trajo tacitas de oro puro, luego fijo su mirada en la espada de Agueon.

— Algo brilla en tu espalda — dijo con curiosidad.— ¿Qué es?

— La espada que me regalo mi maestro.

— ¿Ha? Entonces de seguro eres aprendiz de herrero — dijo el chullachaqui saltando a las sillas de la sala. — Adelante siéntense, no se infectaran de sarna por sentarse conmigo.

 

En el centro de la sala había una estatua de la representación de Caín y Abel, el cazarrecompensas contemplo los  alrededores impresionado. Las paredes estaban compuestas por hachas y toda clase de armas. Entonces ante unas palabras del chullachaqui los platos y la comida salieron flotando y disparándose ante la mesa de la gran sala, las velas se encendieron y un mantel se tendió en la mesa.

En una de las paredes había figuras de osos, leones, ciervos, de un puma y el ala de un cóndor.

—¿Ha? El que vivía aquí los habría cazado — comento el chullachaqui. — Deben estar sedientos y hambrientos.

— No lo negaremos. ¿Señor..?

—Raysku — dijo — significa lluvia, en el idioma antiguo de los incas. Pero antes me llamaban Salazar.

 

El chullachaqui se sentó en una de las sillas de la sala y cruzo las piernas, miro por ratos a la elfa y luego miro al cazarrecompensas, murmuro algo durante un momento. Coloco las zarpas en la mesa y luego pronuncio unas palabras en “Quechua”, el chullachaqui parecía tener conocimiento de la lengua antigua de los incas. Mugió y luego se rasco la peluda cabeza, las copas de la cocina tintinaron y se pudo escuchar el sonido de algo friéndose; luego después de un parde minutos el chullachaqui ordeno al resto de la comida posicionarse en sus respectivos platos y el café a sus tazas. Agueon no mostró sorpresa alguna, se mantenía silencioso.

 

— Lo veis. — Alzo las manos el chullachaqui — estas habilidades psíquicas son útiles para todo, la casa y todo lo que toco con mi psique cobra vida y me obedece. Aquí hay jamón, aquí manzana por si se les antoja fruta, aquí carne, aquí torreja de plátano, y aquí torreja de verduras. Adelante coman, no tengan miedo, coman.

— No tenemos miedo, solo que me acompañante aquí nunca vio semejantes cosas, es por eso que la expresión — contesto Agueon, mirando la expresión sorprendida de la elfa.

— Así, olvide que no son de los miedosos — dijo el chullachaqui. — ¿Cómo debo llamarlos?

— Yo soy Agueon, la elfa de a mi lado es Irelia.

— ¿Una elfa en estas tierras? ¿Interesante? — se preguntó el ser mientras se rascaba el mentón.— Como ya sabrán Yo soy Raysku — se rio el chullachaqui — pero los que me conocen me llaman Quipicamac o el kuku, y asustan a los niños conmigo.

 

El chullachaqui se echó dio un golpe en la mesa y el jarrón de zumo levito y empezó a servir el zumo de manzana a los dos anfitriones.

 

— ¿Y por qué? — pregunto la elfa.

— No es evidente orejas puntiagudas, mira mi apariencia. — Se rio el chullachaqui — no soy un actor de modelaje de la era de la tecnologia. ¡A su salud amigos! — dijo mientras hacia un ademan de brindis con la copa de oro.

— A tu salud Raysku.

— ¿Qué tal el zumo?

“Maldita sea está muy bueno ” — pensó Irelia abriendo los ojos.

— ¿Se han dado cuenta que es de manzana o no? — Inquirió Raysku.
— No — contesto Agueon — Aun así gracias. ¿Y desde cuando tuviste tus habilidades psíquicas?

— A bueno eso pasó desde el momento en el que me creció este morro y esta apariencia. — Se sonrió el chullachaqui —. Ya han pasado muchos años desde entonces. Si amigos míos, esta mi hermosa apariencia me ha dado una longevidad impresionante.

— ¿Este morro tuyo desde hace cuánto lo tienes? — pregunto el cazarrecompensas.

— Desde la era de la conquista del Tawantinsuyo. — Respondió mientras se rascaba la velluda cara — ¿Porque la pregunta?

— ¿De seguro habrías conocido a un tal Pizarro?

— Ha ese idiota usurero — comento — pues si lo conocí, no me caía muy bien, parecía un auténtico cretino e idiota. Pero gracias a ese idiota, nos hicimos con tanto oro como nunca antes en la vida se nos hubiera imaginado poseer, éramos más ricos que la mismísima reina de España — el chullachaqui se echó a reír a carcajadas al recordar aquellos tiempos.

— Entiendo.

Ambos se miraron por un buen tramo de minutos.

— Va, como sea al final jamás pudo disfrutar de todo el oro — comento el chullachaqui — yo termine siendo esto y otros de mis colegas se mataron por el oro, me acuerdo muy bien de aquel entonces, éramos jóvenes en busca de gloria, acción y riquezas. No te imaginas la reacción que pusimos cuando nos notificaron del nuevo mundo encontrado por Cristóbal Colon, aunque algunos especulan que no fue el quien lo encontró primero, ya sabes, las conspiraciones y esas mierdas que andan rondando por el mundo. ¿Queréis que os cuente?

 

— Me parecería interesante. — Contesto Agueon con una sonrisa.

 

— En aquella ocasión recuerdo muy bien Pizarro, estaba tan feliz, encallamos en una isla a la cual llamaron Santo Domingo, era el año de 1502, estaba tan emocionado, aún tengo el recuerdo de esos gloriosos días — se rio nuevamente. — La flota con la que nos embarcábamos iba a una expedición al nuevo mundo. La expedición estaba compuesta por 30 navíos. Y debió haber tenido unos dos mil quinientos pasajeros, muchos de nosotros éramos soldados en busca de fortuna y acción, era joven en aquel entonces. Entre nosotros también estaban los religiosos y cristianos, movidos por su fe de mierda, y entre ellos también artesanos, funcionarios de la corona y también familias que querían establecerse en otros lados y con ganas de expansión.

Agueon no dijo nada, el chullachaqui le sirvió más vino y luego prosiguió:

— Bueno, en 1506 después de los incidentes con el imperio de los incas, yo y mis colegas comenzamos a hacer cosas que no eran correctas. Una ocasión recuerdo que nos infiltramos aun templo sagrado.

— ¿De qué templo se trataba?

— El diablo sabrá Agueon—. Contesto el chullachaqui un poco disgustado. — La cosa es que cuando ingresamos, matamos a todos los que estaban ahí, ese dia nos condenamos; había una jovencita. Era realmente hermosa, no se comparaba con ninguna mujer que había visto hasta el momento, mis compañeros la tomaron y la privaron de sus ropas, y luego la empezamos a violar, luego me dijeron que me hiciera hombre. Que idiota fui. En mi actuación como hombre la joven me grito a la cara, me dijo palabras que no entendí en ese momento, el idioma era Quechua según recuerdo. Ahora que ha pasado mucho tiempo entiendo el significado de esas palabras.

Agueon no dijo nada, solo se limitaba a escuchar.

 

— Me dijo que terminando la luna, y cuando el sol llegue en su primer esplendor yo Salazar de León me transformaría en un monstruo,  hablaría como un monstruo, y que tendría apariencia de monstruo, luego la mujer se suicidó. Debías verlo, el oro en nuestras manos se derritió como si de hielo se tratase y el templo se hundió en la tierra, salimos corriendo lo más rápido que pudimos.

— Continua.

— Sucedió entonces como tal, un día como cualquier otro día despierto y qué es lo que me encuentro, mi cuerpo se había hecho velludo y mi apariencia horrida. — Dijo mirando su reflejo en el espejo — entre en histeria, te juro que me asuste de la peor manera. En pocas palabras hubo muertos, asesinatos, hasta las prostitutas que estaban conmigo en la cama se lanzaron por las ventanas, me había vuelto muy fuerte.

 

Salazar suspiro, se metió la garra a la nariz, y se sorbió los mocos.

 

— Cuando se terminó la histeria — dijo — me encontré solo, no podía salir a las afueras, de hacerlo me masacrarían o mucho peor me degollarían. No pude explicarle a nadie lo que me había pasado. Incluso las gallinas se quedaron secas del miedo al verme. Al final nadie vino.

El chullachaqui se quedó callado y se rasco la cabeza con las manos largas.

— No quiero recordar esos días Agueon, hicimos cosas horribles, lo que hicimos no fue una conquista, fue una masacre a gran escala, tratamos a esas personas como animales, peor que animales las esclavizamos, Dios no nos perdonara por lo que hicimos. — Hizo una breve  pausa mirando el vasito de oro — al final cuando nos dimos cuenta ya era tarde. Habíamos exterminado a gran parte de los indígenas que ya hacían en este continente, por milenios me oculte en esta casa. Nadie la encontró. Ahora recuerdo que antes en esta tierra me enfermaba de resfriado y algunos de mis compañeros les daba tuberculosis, a lo mejor era el cambio de clima. No lo sé.
— Entiendo. ¿Y no sospechaste que alguien vendría a buscarte?

— Y quien vendría a buscarme. Algún bueno para nada que viniera por los tesoros robados desde la era incaica — el chullachaqui se empezó a reír — la codicia humana no conoce límites.

Ambos se quedaron callados nuevamente, la elfa estornudo y el chullachaqui sonrió y le sirvió un mate de coca.

 

— Salazar — dijo de pronto Agueon — ¿Tú vives solo en este momento?

— Cazarecompenzas — Contesto el ser con un gesto molesto. — Tengo muchas ganas de lanzarme a tu cuello y arrancarte la cabeza. ¿Quieres saber por qué?

Agueon lo miro seriamente.

— Porque me tratas como si fuera un idiota. Sabes que no vivo solo. ¿La vieron?

— Si, en la laguna. —Contesto Irelia

— Bien es esa la razón por la que muchos viajeros no pasan por aquí, muchos le tienen miedo.

— ¿Puedo preguntar?

 

— No, no puedes, no es asunto tuyo.

Se hizo otro silencio.

— Como sea — suspiro el cazarrecompensas —. Gracias por la hospitalidad. Irelia toma las cosas tenemos que seguir el recorrido.

La elfa asintió.

— Muy bien. — Suyska se levantó y luego ordeno a los platos levantarse y ordenarse —. Por muchas razones os aconsejo no quedarse en este bosque se ven y se escuchan cosas poco buenas.
— Lo tendremos en cuenta. Gracias de todas maneras. — Agueon miro a Suyska.

— ¿No te gustaría que te ayude?

— No hace falta, ya me acostumbre a esta apariencia.

Agueon lo miro un poco apenado.

— Tuvieron mala suerte — comento — de todos los templos sagrados de las hijas del sol, acudisteis al templo del “Supayhuasin” para quitar una maldición de la Supayhuasin se requiere de la presencia de un “Q’ero” inca, y dichos Q’eros ya no existen hoy en día.

 

— ¡Va! qué más me da, en fin ya me acostumbre a este cuerpo, y además a Anna le gusta como soy — el chullachaqui se empezó a reir y luego estiro los largos brazos.

— ¿Y tú Anna? — Pregunto Agueon un poco intrigado. — Seguramente es una Chux’xaquilla, ¿lo sabias?

— ¿Oh vaya?, no lo sabía.

— Es extraño que haya venido hasta aquí por ti, las Chux’xaquillas le temen a los hombres y se ocultan en las selvas más profundas del Amazonas.

— Bueno, eso no lo sabía, solo sé que ella siempre está cantando en el lago, hermosa, preciosa, habla poco en un lenguaje que desconozco, se pierde por horas y luego regresa.

—Seguramente habla Puquina.

— ¡Va! El diablo sabrá. ¿Agueon?

— ¿Qué pasa?

—No soy idiota, llegaste aquí siguiendo las huellas de alguna criatura, ¿no es cierto?

— Exacto.

— ¿Paso algo ahí afuera?

— ¿Te interesa saber?

— En lo más mínimo.
— Entonces no preguntes.

— Bueno, hubieron unos viajeros que llegaron aquí, no se metieron, tampoco salí, ordene a los árboles y las demás retamas que se movieran y taponearan la casa. Se quedaron aquí por horas, orinaron en las flores y se largaron, iban con un carruaje, creo que había una mujer con ellos.

— Entiendo, gracias por la información. Me acordare de ti Salazar, quien sabe, a lo mejor encuentre a alguien que te pueda ayudar.

— Quizás lo encuentres. Y quizás no lo encuentres, ¿quién sabe? en fin, es mi castigo, mi condena.

 

Agueon arqueo el entrecejo. Vio un a inquietud en el chullachaqui.
— ¿Sucede algo Salazar? Te noto alterado.

— No…. Bueno si, veras hace unos años tenía unos sueños, horrendos diría yo.

— ¿Y qué soñabas?

— ¿¡Y que te importa!?

— Bueno, es que siempre es bueno saber de los sueños, a veces nos avisan cosas.

— Escucha. Desde hace unos días sueño con un hoyo negro, y luego veo la cara de un demonio con cuernos y dientes enormes, trato de luchar con él, pero siempre me derrota, y al despertar termino en otro lado, ahora ultimo los sueños han cesado desde que la Chux’xaquilla llego, pero tengo miedo de hacerle daño a ella. Temo que…

— Entiendo, lo que te puedo recomendar es que todas las noches, antes de dormir extiendas una sábana pongas una tijera y la cabeza de una cabra, está más que claro que te está atormentando un “Supay”, aunque no creo que haga falta dijiste que los sueños cesaron apenas llego la Chux’xaquilla ¿no es así?

— Exacto.

— Aun así te lo recalco, hazlo, ayudara mucho.

— Entendido.

— Bueno Salazar, gracias por la hospitalidad brindada, veré cuando pueda visitarte.

— Eres bienvenido tú y tu elfa cuando quieran. — Se sonrió el chullachaqui.

 

Salazar dio la vuelta y después se retiró al interior de su condominio.

 

………

Agueon he Irela anduvieron caminando entre algunas cabañas pertenecientes a la era de la tecnología, el sol se ocultaba y estaban en medio del bosque, aún no habían llegado al camino real, y faltaban pocas horas para la noche.

La noche traía criaturas desconocidas para muchos, muchas de ellas inmunes a la plata, y otras horridamente horribles. Agueon e Irelia acamparon en medio del bosque encendieron una hoguera lo suficientemente grande para alejar a las criaturas de la noche. En Mitad de la noche la elfa percibió gritos y cantos demenciales, y lo que podría ser sonidos de personas torturadas. Agueon le pidió que los ignorara, ella haci lo hizo, la noche y el frio transcurrieron y Agueon seguía echándole leña al fuego para que este no se extinguiese, seguía escuchándose el sonido de hombres torturados y el chapotear de la laguna, y lo que podría ser los gritos de una mujer desesperada. Fuera de las montañas se escuchó el ulular del viento y el rugido de un chupa-cabras o quizás de alguna otra criatura.

 

…….

 

Al día siguiente Agueon e Irelia se dirigieron justo ahí, la elfa seguía con sueño, sus ojos  rojos le pesaban.

— No has podido conciliar el sueño. ¿No es así? — Dijo dándole una sonrisa burlona — ya llegaremos a Rhudair dentro de poco.

La elfa asintió y se froto los ojos con el puño, el día era hermoso, pero el cazarecompenzas se dirigía hacia la zona donde surgían los gritos de tortura y locura asesina. Al llegar la elfa se conmociono. Frente a ellos ya hacia un montón de cuerpos limpios hasta el hueso, Irelia no dijo nada pero estaba asustada.

— Te estas volviendo en una auténtica histérica Irelia— dijo, — nada más son cuerpos, hay cosas peores, créeme lo he visto.

Agueon miro a los lados y luego escucho cantos, pero aquel canto demencial era distinto con un odio sin medida, y con una fuente maligna atraída de su voz. Se acercó lentamente y mantuvo a la elfa al margen cerca de él y entonces la vio.
Agueon tomo su espada y la saco lentamente, no quería espantar a la criatura, aquella criatura era la Chux’xaquilla, estaba comiéndose a las personas, luego Agueon se dio cuenta que no ese trataba de una Chux’xaquilla. La criatura lo miro y luego miro a la elfa, aquellos ojos de serpiente estaban posados en Irelia.

 

— No te fijes en ella. — Hablo Agueon en el idioma “Puquina”, el idioma de las criaturas que llegaban desde el Amazonas. — Esto es una “RunaySupay”, una aleación para criaturas como tú.

La criatura que tenía la cara de una mujer, bajo del árbol en el que estaba colgada, y descendió con rapidez.

— Estas muy lejos de la amazonas. — Dijo el cazarecompenzas — te atrajo el poder de Salazar ¿no es así?

La criatura se enfadó, su rostro se deformo.
— Te pareces tanto a una Chux’xaquilla que en un momento casi te tomo por una, pero conozco a los tuyos, tus escamas te delatan Chax’ya hija de yacumma.

La Chax’ya rugió de manera frenética, pero no se movió, no pestañeo siquiera, luego su cuerpo se metamorfoseo, y su rostro tomo la forma de una serpiente, ya no había nada del rostro de la mujer que estaba impregnada en la Chax’ya, sus escamas se contrajeron y su cuerpo se tensó.

— ¿Que hacías?, escuchabas a los jilgueros, mientras te alimentabas de carne humana, ¿Y qué hay de Salazar?, eras tú la que retenías sus sueños. ¿No es así?

La chax’ya no asintió, pero el gesto lo decía todo, había recordado que su maestro solía decirle que las chax’ya, y otras criaturas del amazonas eran atraídas por otras criaturas como los Chullachaquis o por los Supays. Hizo un gesto a la elfa para que se retirara. También recordó que las Chax’yas, eran hijas de “Yacumama” la gran serpiente, tenía que aturdirla, no podía matarla, no era lo correcto. ¿Pero ella había matado a otros? ¿Sería eso correcto? ¿Dejarla con vida?

 

“Maldita sea, si la mato me ganare una mala reputación” — pensó Agueon, mientras sostenía con firmeza la espada.

La chax’ya vio a la elfa y se desplazó en zigzag para atraparla en sus fauces, y tragarla como hacían las anacondas. Agueon se desplazó y la alcanzo lo más rápido que pudo clavo su espada en la cola de la chax’ya y la tomo de sus largos cabellos. La elfa tropezó con torpeza y se levantó con rapidez echándose a correr era lo único que podía hacer por el momento, ella no sabía luchar, ni mucho menos manejar una espada.

— ¡Tu rival soy yo! — grito Agueon, mientras las numerosas runas de su brazo brillaron, le lanzo una onda de choque en la cabeza, La chax’ya se estremeció, se sacudió ante el impacto de la onda de choque que había lanzado Agueon, luego se sacudió y se tomándose de los oídos, la onda de choque era muy similar a la señal que efectuaban los brujos, pero este emitía una onda de sonido que aturdía al oponente.

Agueon saco su RunaySupay, y la Chax’ya se sacudió de dolor, vio al Apu y se lanzó contra el con ira y un odio sin medida. Su cola se sacudió y se tiro como una flecha rápida y certera, Agueon se hizo para atrás, la hija de Yacumama arqueo el cuerpo con gracia y elegancia, se removió en zigzag, dio la vuelta y golpeo a Agueon con su gruesa cola de serpiente.

Agueon maldijo al recibir el impacto, sintió un dolor como si se tratara de un manotazo en el pecho, y fue a parar en la laguna, la chax’ya, se desplazó con rapidez y se sumergió en su elemento. Ya en el agua, la chax’ya tomo al kaina por las piernas y trato de enroscarlo y asfixiarlo.

Agueon le lanzo otra onda de choque, y la chax’ya se volvió a sacudir con violencia, soltó a Agueon y este trato de elevarse a la superficie, sabía que permanecer en el agua no era nada bueno, era la zona donde la chax’ya tendría más ventaja. La chax’ya empezó a impactar su cuerpo con el de Agueon. Impidiéndole el ascenso a la superficie, Agueon libero su energía áurica, pero de mezclarla con la energía eterica suponía un gran riesgo, y peor si era en el agua. La electricidad y el medio en el que se encontraba no eran una buena combinación. Pero no tenía muchas opciones, era él o ella, acumulo la energía eterica y la desplazo por toda el área, la chax’ya se sacudió de dolor en medio del agua. Agueon se revolvió de dolor, pero lo soporto, vio la oportunidad y salió lo más rápido que pudo de la laguna. Luego la Chax’ya lo tomo por los pies tratando de devolverlo al agua. Agueon trato de hacerse para atrás, y le lanzo otra onda de choque. La chax’ya podía soportar la energía eterica al igual que muchas criaturas que habían nacido en esa tierra. La chax’ya se introdujo a la laguna. Agueon se hizo para atrás, la chax’ya salió disparada como una flecha del agua, desplazo sus garras, Agueon se revolvió de su sitio y activo la energía áurica y comió una hoja de coca. Amplifico sus sentidos y luego vio como la chax’ya removió la cola para volver a golpearlo y devolverlo al agua. Agueon se removió de su sitio, podía ver los movimientos de la Chax’ya lentos, gracias a la hoja de coca, pero eso no fue suficiente para evitar la onda de sonido que esta emitió.

Agueon se tapó los oídos aturdido por el impacto de la onda, trató de concentrarse la chax’ya se arrastraba ululando, rabiosa, iracunda; típico en las criaturas como ella, se arrastró rápidamente, se tomó de uno de los árboles, se impulsó y se lanzó nuevamente disparada como una flecha hacia Agueon.

 

“Aquí viene otra vez” — pensó, mientras las runas de su espada rugían como un lobo furioso. Aquellos dientes grandes como las de una anaconda se abrieron, aquellas garras se repujaron como tratando de abrazarlo.

—”!ahora¡” — pensó Agueon, envió una onda de choque en el cuerpo de la chax’ya. Esta salió volando y fue a parar contra el tronco de un árbol; Agueon se lanzó, se impulsó en los aires y trato de lanzar un ataque, en sentido curvilíneo. La chax’ya se sacudió la cabeza y se dio cuenta del ataque se revolvió de su sitio y ante puso su mano izquierda para absorber el impacto, la espada choco contra la dura piel de la criatura. Agueon se sorprendió, las escamas de la chax’ya eran duras, como las de un dragón, puede que incluso más.

 

Agueon se hizo para atrás. La serpiente batió la cola, la giro para hacer caer a Agueon, se alzó y emprendió su desplazamiento hacia su pecho, su cuerpo comenzó a transformarse como una pesadilla. La chax’ya dio un rugido en un cántico atronador. Agueon tiro un mandoble, pero la Chax’ya se removió, se sacudió y dio la vuelta bloqueando el ataque. La serpiente se dirigió hacia él, abriendo las fauces para tratar de tragarlo, al tercer latido de su corazón, Agueon evito su trayectoria y se dio la vuelta, giro en el suelo y trastabillo poniendo sus manos en el suelo, estaba un poco aturdido, se sacudió la cabeza, se levantó y dio un salto para adelante balanceo la espada, la Chax’ya esquivo el ataque. Agueon dio media vuelta y desplazo la energía kundalini en la espada, esta rugió con ira e impotencia, y volvió a desplazar la espada, esta rozo la mejilla de la chax’ya.

La criatura se revolvió de dolor tomándose la cara, y viendo su sangre, su propia sangre, vocifero unas palabras en idioma Puquina y luego se lanzó en zigzag, su cola empezó a dar distintos movimientos y luego tiro su cola como un látigo. Agueon lo esquivo sin dificultad. Agueon dio otra vuelta por el aire y le lanzo la espada en el hombro la chax’ya, esta aulló de dolor cuando la espada le atravesó el hombro derecho, luego el cazarrecompensas apareció de la nada y le propino una patada en la cara, Agueon se puso feliz de que nadie estuviera ahí, puesto que la escena era ridícula y absurda. La chax’ya grito y vocifero de dolor.

— Eso maldita, sigue sacudiéndote, — susurro Agueon, mientras sostenía a la chax’ya, la fiera se removía y se sacudía, ululando con rabia e ira.

“Te matare, te matare” grito la chax’ya con rabia.

— Eso está por verse — le contesto el cazarrecompensas.

— ¡Anna! ¡No! — se escuchó un grito potente, era el chullachaqui, había salido corriendo de entre los matorrales y de la espesura del bosque. — ¡Basta, detente!

Agueon se dio cuenta que su túnica estaba manchada de sangre y de tierra, la chax’ya se removió y se sacudió nuevamente en un forcejeo más fuerte, rugió de ira y se logró soltar de los brazos de Agueon esta le enrosco y empezó a apretarlo, como hacen las anacondas con su presa.

 

— ¡Anna suéltalo! — grito nuevamente el chullachaqui, mientras esta solo apretaba a Agueon con fuerza abrumadora, la chax’ya volteo la cabeza y lo miro, por un momento dejo de hacer presión en el cuerpo de Agueon, la presencia de Salazar hizo que la criatura se pusiera más lívida. El chullachaqui corrió, pero luego esta se acordó de Agueon, y siguió apretándolo con más fuerza.

Salazar corrió con fuerza, he impacto su cuerpo con el de la chax’ya, este la tomo de los brazos y de la cola, para tratar de detenerla, pero fue en vano, la agilidad de la chax’ya le permitieron zafarse, ella le dio un grito de furia en la cara y lo empujo miles de metros de distancia, y el cuerpo del chullachaqui fue a parar a una de las viejas cabañas, estallaron los vítores de madera y el cuerpo del chullachaqui se desplomo. Agueon se levantó. Salazar enfureció y salió de los restos de madera, bramando y rugiendo, metamorfoseándose. La chax’ya rugió y se abalanzo hacia Agueon que se encontraba aturdido por la onda de sonido que había emitido la criatura, esta le removió y le proporciono un colazo al caza recompensas, Agueon trato de moverse pero no pudo reaccionar con rapidez y la cola fue a dar con su pecho nuevamente la intención estaba más que clara quería devolverlo al agua. Agueon se impulsó y callo a la orilla, su cuerpo rodó en el agua, y se dio la vuelta sabiendo que la chax’ya vendría por él. Agueon dio un molinete con la espada y se preparó para la embestida.

Salazar corrió rápidamente, ferozmente y la tomo de la cola, la aventó al suelo con fuerza y le mordió el cuello con sus dientes filudos, la chax’ya bramo de dolor e ira impotente. Agueon vio que el chullachaqui estaba lagrimeando. Pero no la soltó, la sostuvo con sus enormes manos y la chax’ya dejo de sacudirse; Salazar la soltó, la chax’ya seguía respirando, se había tranquilizado.

“Te amo.” Susurro la criatura, tomando una apariencia más humana.

Pero el chullachaqui solo la sostuvo, Salazar la había mordido con mucha fuerza, que el cuello de la chax’ya se había desgarrado, lo que iba a ocurrir era inevitable, la chax’ya estaba herida, no faltaba poco para que muriera, la forma horrida se transformó en una forma de una hermosa y joven mujer.


“Te esperare en el otro lado, cariño mío.” 

Agueon, entendió esas palabras llenas de intensidad, de sinceridad, llenas de “amor”, la chax’ya se levantó le tomo del rostro con sus delicadas y pálidas manos de mujer, y entonces le dio un último beso en los deformes labios del chullachaqui, luego se desplomo al suelo y cerró los ojos, mientras la vida le abandonaba.

 

Cuando cerró los ojos por completo; Agueon comprendió y se lamentó de haberse enfrentado a la chax’ya.

— Cada día la vida te desgarra, supongo que este es mi castigo, — dijo el chullachaqui, — cada día me siento más solo.

Agueon pudo ver que el cuerpo de Salazar se contorsiono y se revolvió, el cuerpo horrido de la criatura se transformó en un hombre blanco, con el pelo marrón, y con los ojos celestes. Un hombre, después de mucho tiempo, después de muchos milenios.

 

— “¿Pero qué es esto?” — se preguntó sorprendido, mientras se miraba las manos, luego se tendió al suelo.

Agueon miro sorprendido, como el cuerpo del chullachaqui se metamorfoseo en un cuerpo humano, en una persona.

“ahora lo entiendo, la chax’ya quería que se transformara en un hombre, cumplió su último deseo antes de morir.” — Pensó Agueon.

— ¿Qué significa esto Agueon? — Pregunto sorprendido — ya no soy…….Un monstruo.
Trato de levantarse, pero no pudo.

— Espera, Salazar de León, — dijo Agueon, mientras se acercaba al hombre, y luego llamo a Irelia.

— Después de muchos milenios, — se puso a llorar — como es posible

— No lo sé, se supone que al transformarte debiste morir en el acto, sin embargo tu cuerpo sigue intacto como antaño, — dijo mirando a la chax’ya — supongo que ese fue su deseo. — Dijo mirando a la criatura que se dispersaba en miles de pedazos.

— ¿Pero que le ocurre?

— La gran madre tierra está acogiéndola en su seno — respondió Agueon — antes de morir te dijo que te esperaría en el otro lado. Dio su última esencia para que pudieras vivir. Y  fueras humano otra vez.

— ¿Cómo?

Agueon suspiro mirando el horizonte.

— Yo creo que el amor que te tenía, debió ser sincero.

 

Miro el cielo, mientras el sol daba sus rayos, y alumbraba la tierra.

Comentarios

  1. eleachege

    3 julio, 2017

    Leí el episodio y como siempre dispones de recursos narrativo para hacer presente la atención a la leyenda. Un saludo Elayha y recibe mi voto.

  2. Mabel

    3 julio, 2017

    ¡Excelente historia! Un abrazo Joaquín Esteban y mi voto desde Andalucía

  3. gonzalez

    6 julio, 2017

    Es excelente, Joaquín, te felicito. Mi voto y un fuerte abrazo.

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