Mañana dejaré apoyado en esta piedra del mundo un libro de microrrelatos. Aprendiendo de las tormentas.

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Puede que no me creas, pero no recuerdo bien si fue la pasada tarde, aquella que pasé sentado junto a las cortinas de la pequeña ventana del abuhardillado sin apenas moverme, tan solo observando aquella tormenta que contemplaba apenas sin parpadear como se alejaba allí afuera, en ese lugar que llamamos “la vida”, sin mirar atrás se marchaba gruñendo hacia montañas lejanas, hacia donde viajaban aquella tarde algunos de mis miedos, como en un destello de lucidez, me di cuenta levemente que en ese instante estaba aprendiendo a vivir con todo aquello que hasta aquel momento me tuvo por largo tiempo bloqueado sin poder avanzar. Al igual que a mis ojos se abrían algunos claros en el cielo, en mis entrañas se cerraban alguna de aquellas viejas heridas, esas que parecía que no curarían jamas.. que sabios aquellos que nos dijeron que el tiempo lo cura todo, aunque personalmente pienso puede curar todo menos a si mismo.

Afuera el jardín cambiaba su forma por el capricho de la lluvia caída, ahora tenía otro encanto, bellísimo y triste encanto tras una tormenta más.

Hoy reflexiono y veo claramente que no es bueno retener tormentas pasadas, creo que tan solo hay que contemplarlas y dejarlas ir, aceptarlas y en una tarde cualquiera cuando todo esta quieto, en silencio y con esa paz característica de las tardes de otoño de tormenta, podremos aprender a vivir un poco más si sabemos perdonarnos el hecho de en otro tiempo fuésemos tormenta y haber pasado sin compasión por bellos jardines que tan solo nos pidieron un poco de nuestro amor en forma de fina lluvia y suaves vientos otoñales. 

Puede que no me creas, pero no recuerdo bien si fue la pasada tarde, aquella que pasé sentado junto a las cortinas de la pequeña ventana del abuhardillado sin apenas moverme, cuando me di cuenta que escribir sobre mis tormentas y las que viajan por este mundo, cierra heridas en el mundo y abre algunos claros en mi triste corazón que ya necesitaba de un poco de luz, de un poco de amor, aunque sea de otro tiempo…el amor se agradeceeternamente.

Comentarios

  1. Nana

    12 mayo, 2019

    Me ha gustado este paralelismo entre las tormentas y nuestras sensaciones, esos momentos que devastan todo a su paso…que nos dejan entumecidos y paralizados, desprotegidos…qué difícil resulta aprender a vivir con el dolor, darle un lugar en nuestro pecho y darle la mano tranquilamente. Más que el tiempo, diría que la monotonía de los días, a veces, nos hace ser unos auténticos supervivientes de nuestras heridas. Te dejo mi voto y un fuerte abrazo 😉

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