Qué dulce la inexistencia entre formas humanas que compiten tan alto y tan altivamente, que van dejando, largas cabelleras mojadas de lágrimas y cristales. Yo sólo quise ser pequeño, no crecer. Vi la rotundidad de unos ojos clavarse en mí, succionar la parte afectada de mis órganos, y es que, tener ojos, es exponerse siempre al peligro: peligro de mirar, de que te miren. Qué dulce la transformación en hoja disuelta por el vértigo de la nada, por la sensación de que todo es demasiado costoso. ©
Dulce inexistencia




MP
Ya lo creo, surge un vértigo y un encantamiento cuando se habla desde la interioridad hacia la interioridad, que bello!. Un abrazo y mi voto como siempre.
Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Luis y mi voto desde Andalucía
Luis
Gracias Mariela, por tan lindo comentario, un gran abrazo!!
Luis
Muchas gracias Mabel, un abrazo fuerte!!
Esruza
Pasar desapercibido, para poder observar, es lo que entiendo. A veces dan ganas de eso.Bueno, Luis.
Mi voto
Estela
Luis
Gracias Estela, es una posible interpretación no del todo correcta, un abrazo amiga!
mary poppins
Genial. Melódico
Luis
Gracias Mary, un abrazo!