Es una tristeza aguda, despersonalizada, permanente, residual. Situada en cada uno de los rincones de un cuerpo que no reconozco, que me estorba, que no tiene sentido. Un cuerpo que analizo, que brota, que deja marca, que se compone de ellas. Cientos de marcas, la mala genética, las malas decisiones. Los días de vacío, cualquiera me vale. Me regalo, me doy sin conciencia y con toda ella, me reviento en cualquier boca, me sangran los domingos. No tengo intenciones, no logro expectativas, siempre sin garantías. Huyendo de la incertidumbre, convirtiéndome en ella. No hay nada estable mientras siga temblando. No hay nada quieto mientras voy dando tumbos. No soy un lugar seguro.
Erodora




Luis
Muy buen relato, un saludo y mi voto, Erodora!
Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Erodora y mi voto desde Andalucía
Esruza
Muy triste, no encontrarse a sí mismo.
Mi voto
angrey
Muy expresivo. me gusta
MP
me gusta tu relato, intimista, un abrazo y mi voto.