Entiendo ahora el temor a los domingos, la renuencia a un amanecer nuevo y la impotencia de verme a media luz.
He perdido la cuenta de las madrugadas, se desvanecen las imágenes de la película de mi cabeza, se atenúan de a poco desde que cerré la puerta, la misma que llevaba y traía con bien.
El día se hizo largo y no quería vivirlo, tengo a mi derecha mis caprichos y promesas, de los que me llenan de hace par de años ya, mientras que a la izquierda yace un espacio vacío y frío que ya no es más mío.
Me arranqué pedazos del alma ante la promesa que no pude cumplir, quitándolas de a poco y apilandolos sobre las prendas que se ocultan en el rincón de mi closet.
Tengo una vista ya conocida donde la cara se humedece y la realidad no lo parece, una confluencia entre fotos buenas y memorias malas que van dejando una cicatriz ya muy marcada y me veo, solo a la espera de que sea un mal sueño y que no tarde en despertar.




Mabel
Muy buen relato. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
J.E. Tourniell
Gracias Mabel, un gusto leerte siempre, un abrazo.
The geezer
Bello y doloroso este poema en prosa.
Saludos
César
J.E. Tourniell
¡Muchas gracias Geezer! Saludos.