«Mamá, quiero viajar».
El corazón se me puso chiquitico cuando mi muchachito me dijo eso. ¿Cómo le iba a explicar que el dinero no daba para tanto? ¿Qué le importaba a él si los terminales eran un riesgo o que los aeropuertos estaban cerrados?
Aguanté las lágrimas mientras me negaba a que una pandemia que, por cierto, ya me había privado de dejar a mi negrito por primera vez en la escuela para que conociese qué son las clases presenciales, aniquilara también los deseos de mi hijo.
Seguía muda, paralizada, viendo la nada y por dentro sentía que yo no era más que agua salada esperando para desparramarse en el piso.
«Mamá, quiero viajar», repitió.
Me mordí el labio y subí mi mirada al cielo, parecía que ya no había más que hacer, quedaba interrumpir la infancia de mi niño al hacerle entender que las decisiones de los mayores pueden impedir que nuestros sueños se cumplan.
Eso me dolía más, no quería ser la mamá que le rompe la ilusión a los hijos al decirle que los superhéroes son de mentira, que ni las hadas ni los ratones ponen monedas en las almohadas, que los arcoíris no hacen magia. No, pero la impotencia me superaba, solo miraba hacia arriba esperando una respuesta.
«Mamá, vamos a viajar», dijo esta vez mientras halaba de mi camisa.
Ya con las lágrimas saliendo bajé la mirada y lo vi con una sábana en las manos.
«¿Qué haces?», le dije.
Él solo salió corriendo hacia el cuarto. Cuando llegué hasta allá vi que como pudo había puesto dos sillas en paralelo y les pasaba la sábana por encima.
Al terminar su ardua labor dijo lo siguiente:
«Es una tienda, estamos en Japón. Métase mamá».
No lo dudé ni un segundo y lo acompañé en su viaje.
Los horribles pensamientos que tuve al principio se transformaron en vívidas imágenes de mi infancia. Recordé que cuando chiquita, hasta los barriles eran piscinas, la regadera podía ser el mar, que volaba en los hombros de mi papá y que dos manchas del colorete de mi mamá me hacían una famosa mujer de negocios.
Recordé que dentro de mí aún existía el tamaño del mundo.





Mabel
Muy buen Cuento. Un abrazo y mi voto desde Andalucía
mary poppins
Muy bonito el cuento. El realismo de los mayores contra la capacidad de imaginar de los niños
mary poppins
¡Ah! se me olvidaba… Bienvenido y un saludo desde España
RockNtastic
Me ha encantado, felicidades
Jvilla
Mabel, muchas gracias por leer y gracias por tu opinión.
Jvilla
Mary Poppins, que bueno que te gustó. muchas gracias por leer.
Jvilla
RockNtastic muchas gracias, me alegra que te haya gustado.