TOP SECRET

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La estación del tren estaba a punto de estallar de voces y susurros, el vapor de las locomotoras invadían los pasillos y las escasas ventanillas de los tiquetes. Estas se hallaban abarrotadas de pasajeros los cuales intentaban por todos los medios conseguir un boleto para salir de esa aterradora ciudad que ardía en llamas y los preludios de una posible guerra de dimensiones descomunales entre dos países vecinos se sentían en sus revolucionadas calles.

Los chicos voceadores de periódicos ese día habían terminado su faena más temprano que de costumbre, todos los periódicos que salieron se vendieron como pan caliente ya que todos querían saber las noticias de primera mano.

El rumor de guerra se hacía cada vez más intenso y mucha gente se apiñó en la estación a recibir noticias de sus familiares que estaban enlistados en la milicia para la misión de proteger la frontera y según las malas lenguas fueron emboscados  por el enemigo la noche anterior.

La versión oficial de tal suceso no se asomaba en lo más mínimo. Por eso la desazón carcomía a los desesperados ciudadanos que angustiados esperaban información de la suerte que habían corrido sus congéneres en tan peligrosa misión. Las fuerzas castrenses se amparaban en un brutal hermetismo, a tal punto que mantenían en ascuas a los que requerían buenas nuevas. A todo aquel que se acercaba a reclamar lo despedían con la famosa frase;

“Esta es una información confidencial, en cuanto haya un parte oficial le avisaremos a sus familiares”-.

Luego de largas horas de espera la tarde se fue magullando hasta que la negra fosca preveía una noche muy tétrica. En medio del tumulto se acercaba a una de esas ventanillas una joven llamada Emily la cual tambaleaba sus pasos y un semblante pálido se adueñaba de su estampa, al parecer  hace una semana le habían aparecido los primeros síntomas de embarazo, mientras ella discretamente trataba de hacer su vida normal frente a familiares y amigos.

Ahí en ese sórdido lugar se hallaba el portavoz militar a punto de leer el último comunicado donde supuestamente estaban los nombres de los soldados heridos, desaparecidos y muertos.

En medio de la ansiosa muchedumbre Emily se hacía un lugar para poder escuchar los nombres que el militar leía, claramente ella estaba muy atenta ya que su novio estaba enlistado, el susodicho ya estaba preparado para salir de prestar su servicio militar pero debido a la emergencia se le alargó la “baja” como le dicen en el argot militar a la salida definitiva.

La asustada y temerosa mujer atendía muy concentrada uno a uno los nombres con su respectiva novedad, cuando de pronto escucha

-¡Soldado “Williams Jeffrey”! ese era el nombre de su novio, con la siguiente novedad;

-¡Muerto en combate!, cumpliendo su deber defendiendo la patria!-

Emily no lo podía creer esa noticia le cayó como un balde de agua fría, el mundo se le vino encima y la amargura de perder a su ser amado la poseyó de tal manera que parecía no tener tantas lágrimas para derramar, acto seguido por efecto dominó cae desmayada en medio de la mirada atónita de los presentes.

Pronto llegó el personal encargado de la enfermería que se hallaba en la estación y la llevaron a un pequeño consultorio donde procedieron a prestarle los primeros auxilios. Le tomaron los signos vitales, su pulso estaba muy lento y parecía recuperar la conciencia lentamente mientras decía sentirse mareada con unas horrendas náuseas. Una enfermera de trato rudo le dijo que en esos casos los médicos recomiendan guardar reposo y poner una dextrosa a chorro con una droga para las náuseas, pero Emily se revela al procedimiento pensando en su posible embarazo por eso se levanta de la camilla todavía atontada, la enfermera le recrimina su determinación con un tono soez.

Esta decide volver al sitio donde leían los nombres de los soldados, pero su paso lento y la turbación de su mente le impedían llegar rápidamente. Por fin pudo llegar pero ya la ventanilla estaba cerrada.

En medio de la confusión muchos personas estallaban en llanto al escuchar la novedad de sus familiares, Emily envuelta en llanto y una gigantesca congoja decide ir al baño al cual no alcanzó a llegar ya que en su puerta se le salió una ráfaga de  vómito, nuevamente caía de rodillas mientras muchos la miraban pero esta vez no caminaron a socorrerla.

Sin más tapujos Emily entra al baño a terminar su regurgitada, con su semblante descompuesto con más ganas de llorar que de vivir toma la fatal determinación de poner fin a sus días. Sin “Jeffrey” a su lado que era su eterno amor la vida no sería nunca igual. Por eso se sube al retrete y amarra a una de las cerchas de hierro que sostienen al techo la cinta de cuero de su bolso y la envuelve con sus medias veladas para que resistiera más. De una procede a colgársela en el cuello para posteriormente lanzarse del retrete para perpetrar un suicidio silencioso a causa de la profunda depresión que le causó la nefasta noticia leída por los militares.

Pasaban los minutos y Emily agonizaba en medio de un lúgubre escenario lleno de soledad y bullicio en las afueras del baño. Después de casi una hora se acercaba al sitio una despistada mujer que es testigo del aterrador espectáculo. Por eso lanza un pavoroso grito de horror que logra llamar la atención de muchos curiosos que caminaban muy cerca. Enseguida el gentío se acercó a observar lo acontecido mientras que algunos miembros del ejército pedían permiso para hacerse cargo de lo sucedido para darles parte a las autoridades respectivas. Como era demasiada la gente los soldados emprenden una cruenta reprimenda a los curiosos.

En una afligida noche Emily perdió su vida sin saber que unas horas después leerían  el último comunicado y efectuarían una corrección en la novedad  con el novio de ella , la nueva novedad era la siguiente;

-¡Soldado “Williams Jeffrey” herido en combate, ya está fuera de peligro!-

Las contradicciones que tienen la vida, si Emily no hubiese tomado esa decisión tan apresurada tal vez habría escuchado la segunda leída del comunicado y estuviera viva, por otro lado su novio espera con paciencia salir pronto del dispensario militar para encontrarse con su novia, sin saber que nunca la volvería a ver.

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