LA VENGANZA Cap 2

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Viene del cap 1….

Al final del acto Gumersindo sale como si nada del cuarto y sin más pudor desfila por encima de todos y se pierde ante la mirada atónita de los presentes al acto piadoso.

Los más allegados se quedaron en la casa a esperar a que Indalecia regresase a la sala, pero esta se hallaba en el cuarto despertando del trance sintiéndose muy mal y ultrajada en su feminidad. Ella empezó a vestirse en medio de un sollozo de rabia e impotencia.

Al retornar a la sala pregunta si vieron salir al hombre de los colorines y hacía dónde cogió. Lógicamente estos le dijeron la verdad que el hombre salió callado sin decir nada y nadie se percató cual fue su destino. A Indalecia la rabia le carcomía el alma y sin pensarlo dos veces empieza a fraguar un desquite o una especie de desagravio al terrible acto del que fue víctima. Mientras que no tenía ni idea del paradero del hombre que se presentó en su casa el día del velatorio de su último esposo y se aprovechó vilmente de ella.

El tiempo pasó y llegó el día de las nueve noches del esposo de Indalecia y se organizó la última noche de velatorio como es costumbre. Esa noche nuevamente se reunieron y compartieron el dolor con la mujer que no parecía haber perdido a su esposo ese día lucia esplendorosa y se robaba las miradas del público masculino. El acto culminó y en medio de lágrimas la mujer se despidió de los que la acompañaron, sin más decide recoger todo y guardar las mesas y las sillas que entre otras cosas debía devolver a los vecinos al día siguiente.

Dos días después de ese acto a Indalecia le contaron que vieron al personaje que ella estaba buscando, un desconocido le trajo la noticia que lo había visto en la plaza mayor de un pueblo vecino atendiendo una fonda donde leía el tarot, hacía el biorritmo y leía el aura para adivinar el futuro.

Sin pensarlo dos veces la mujer toma la noticia con calma y emprende la búsqueda del susodicho con una sed de venganza irrefutable, por eso deja todo tirado en su pueblo con el único deseo de encontrar al degenerado que se aprovechó de la situación en sus narices bajo alguna desconocida artimaña.

En ese viaje se demoró un par de horas ya que el autobús que tomó era más lento que tortuga con reumatismo, iba parando en todo lado y recogiendo a cualquiera que le estirara la mano.

Indalecia llegó al sitio que le describieron cambiada en su fisonomía para el que el personaje no la reconociera de inmediato, se armó de un vestido de gitana y se tapaba la cara con una especie de chalina de color negro que la hacían lucir un poco luctuosa. Sin llamar mucho la atención se sentó a esperar su turno ya que el hombre tenía bastante clientela y debía esperar para que la atendiera.

Después de casi media hora de espera le llegó el turno y la mujer camina lentamente hacia el poderoso mentalista que en ese pueblo era conocido como “Casandro el gran maestro”. Sumisamente llega hasta donde se hallaba el hombre que vestía una túnica de color dorada y un turbante del mismo color hechos de una tela bastante gruesa que le hacía sudar copiosamente en la frente, la nariz y las sienes.

La mujer se sentó frente al gran maestro y le cuenta que necesita una cura contra el mal bajo, al escuchar esto el maestro le dice casi de inmediato que se dirija al cuarto que está al final de la fonda. La mujer accede y camina mostrando un meneo de caderas que al gran maestro lo dejó con la boca abierta ya que la seguía fijamente con la mirada. Al llegar al cuarto la mujer se esconde tras la puerta y aguarda a que llegue el gran maestro, a unos veinte segundos entró el hombre con la libido al cien por ciento y de una la mujer le propina a mansalva una seguidilla de puñaladas de las cuales las más mortales fueron las que le propinó al lado de la ingle y la otra cerca del hígado.

El hombre no pudo reaccionar al enredarse los pies con la túnica y cae al piso casi moribundo, esto es aprovechado por la mujer para alzarle la túnica y cortarle los genitales para luego introducírselos a la boca que ya se le estaba quedando tiesa.

Luego del irracional acto Indalecia despista a los demás que hacían turno y empieza su huida tan veloz como una gacela, cuando los demás pacientes vieron la demora buscan al gran maestro y se encontraron con el desagradable cuadro, estos dieron aviso a las autoridades que llegaron a verificar lo sucedido.

Los presentes admitieron no haber escuchado ningún ruido ni forcejeo, al parecer la mujer también utilizó algo para inmovilizar al gran maestro. Desde entonces han pasado varios años y no se sabe nada de esta mujer, si se volvió a casar y lógicamente cuál habría sido la suerte de los futuros maridos de la viuda Indalecia.

FIN.

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