La tempestad. Eso sentía dentro. Ya no quiería en el amor.
Pero el amor quiería en el. Interminable. Como una madre en su bebé, y aún más.
Y dentro de poco conocí a una mujer, bella y mona. Y se ha convertido en su escape, como la crema de chocolate para aquellos a quienes les encantan los dulces.
Mariia Soldatska




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