Cuanto frío hastía, por dentro y fuera, Álgido blanco, no ignoro sentirlo, Impío y feroz, subyuga a mi abrigo, Travesía incierta, por quien me espera. Marcharé igual, hendiendo la tempestad, Más fuerte es el capricho, que la razón, Diamantino aguijón, que nombran amor, Saben mis ojos, de su real...
Archivado en Poesía
