Érase una vez un joven pastor que decidió independizarse. Para ello construyó una hermosa casa de madera. Se sentía feliz y orgulloso, hasta que un día estalló una fuerte tormenta y un rayo fulminante la destruyó.
El ganadero, que tenía una gran fuerza interior, pensó:
“No importa. Comenzaré de nuevo”.
Construyó una nueva vivienda, y compró unas cuantas ovejas. Sentíase realmente satisfecho; pero un amargo día llegó una peste terrible, que acabó con todo su rebaño.
El ovejero, apesadumbrado, recapacitó:
“No importa, comenzaré de nuevo”.
Trabajó muy duro, y pronto tuvo un nuevo rebaño. Como era joven y apuesto, concluyó:
“Ya es hora de que forme mi propia familia. Buscaré una buena mujer, me casaré y tendré hijos, que me ayudarán en las labores del pastoreo”
Y así lo hizo.
Pasó el tiempo, y un crudo día de invierno su amada esposa, que era muy ambiciosa, le abandonó llevándose todos los ahorros acumulados durante el matrimonio.
El ganadero, derrotado y angustiado, decidió:
“Pondré fin a mi vida. Estoy cansado de perder todo aquello que obtuve con esfuerzo. “No quiero sufrir más”.
Fue al bosque, y después de caminar durante mucho tiempo, concluyó:
“Este es un buen sitio para terminar mis días. Está alejado del pueblo y nadie me encontrará”.
Cogió una astilla de árbol y, cuando iba a atravesar con ella su dolorido corazón, escuchó una potente voz, que le advirtió:
-¿Qué vas a hacer?
El ovejero miró y miró a su alrededor, y no vio a nadie.
De pronto, la voz exclamó nuevamente:
-¿Qué vas a hacer?
En ese instante, se dio cuenta de que la voz provenía de una palmera que estaba situada detrás de él. Se volvió, respondiendo:
- Estoy cansado de sacrificarme y, justo cuando consigo algo que me hace feliz, la vida me lo arrebata. Soy muy desgraciado, y ya no quiero luchar más.
La palmera, con voz serena, le replicó:
- Amigo mío. ¿Ves esos árboles frutales que se levantan en aquella granja cercana? Todos ellos consiguen sus frutos a los pocos meses; incluso las hortalizas obtienen productos enseguida. Sin embargo, mírame a mí; tengo cuatrocientos cincuenta años y, todavía, tendré que esperar otros cincuenta años más para ver cumplido mi sueño de parir exquisitos dátiles. ¿Acaso crees que no se me hace costosa y larga la espera? Pero ni los huracanes, ni las tormentas de nieve, ni los electrizantes rayos, ni siquiera la despiadada mano del hombre, han conseguido mitigar mi esperanza. En este mundo, amigo mío, hay que saber esperar y no rendirse jamás ante los obstáculos, sino aprender de ellos y continuar caminado por sus largos senderos. Solo así conseguirás, un buen día, recoger la recompensa que la vida haya gestado para ti.
El pastor, que había escuchado atentamente la lección que le daba la palmera, la miró, y con un renovado brillo de esperanza en la mirada, dijo:
- Gracias, amiga, tu consejo es muy sabio y no lo olvidaré jamás. Ahora, más que nunca, estoy dispuesto a comenzar de nuevo.
Arrojó la astilla que aún pendía de su mano y, con la cabeza erguida y una renovada sonrisa en los labios, regresó nuevamente al pueblo.
FIN

volivar
Cenicienta literaria: conmovedora narración; muy hermosa,lo que no es extraño pues ha salido de tu admirable talento… ojalá podamos entender lo que la palmera le comentó al pastor
Mi voto (El primero,seguramente de muchísimos)
Volivar
VIMON
Bella moraleja en tu lindo cuento, Cenicienta, felicitaciones, un abrazo y mi voto.
María del Mar
Querido amigo, Volivar. Muchísimas gracias por tus alentadoras palabras, No merezco tanto elogio, sin embargo, te lo agradezco profundamente.
Intentemos seguir los sabios consejos de la experimentada palmera.
Un beso.
María del Mar
Querido amigo, Vimon, me alegra que el cuento sea de tu agrado. Te agradezco desde el fondo de mi corazón tus bellas palabras y voto.
Otro fuerte abrazo para ti.
1000Luna
Hola, amiga. Me encantó, es un precioso cuento y toda una lección de fuerza y esperanza. Nunca hay que rendirse aunque hay que admitir que en ocasiones cuesta mucho seguir adelante cuando parece que todo te da la espalda.
Un abrazo y mi voto.
María del Mar
Querida amiga, 1000 Luna; en efecto, a veces la vida se torna en un camino arduo y espinoso; pero soy de las personas que piensan que nada es por casualidad.
La vida nos pone a prueba en aquello para lo que, aunque no seamos conscientes, estamos preparados.
Un beso muy fuerte,
El Moli
Que hermoso relato amiga, una lección de vida sin duda, me encantó dado que esa es mi filosofía.
Un fuerte abrazo.
María del Mar
Querido amigo, Moli; me congratula comprobar que hay personas maravillosas, como tú, que creen en la vida y en el mágico poder de las buenas acciones.
Un beso.
Richard
Mi querida Dama.
Extrañaba tus maravillosas fábulas.
Acabo de recordar que también extrañaba tus reflexiones.
Es maravilloso el consejo.
Un beso muy grande y un voto grande también.
María del Mar
Querido amigo Richard; como siempre es para mi un auténtico placer comprobar como te asomas a mis humildes relatos; sientes sus mensajes y los consideras merecedores de tu voto.
Un beso grandote.
Lidyfeliz
Siempre talentosa para las fábulas, Cenicienta. Mi voto
María del Mar
Muchas gracias, querida amiga Lidyfeliz. Es para mi un honor comprobar tu fidelidad y bellas palabras.
Un beso muy grande.
LUCIA UO
Me encantó tu cuento.
Además todas las vicisitudes que ha tenido que soportar el protagonista de tu cuento es porque era la persona idónea para vivir dichas experiencias.
Muy aleccionador.
Un gran abrazo y tu voto.
María del Mar
Querida amiga, Lucia Uo; muchísimas gracias por asomarte a mis relatos y considerarles merecedores de tu inestimable voto y comentarios.
Yo también opino que la vida nos pone las pruebas para las que estamos preparados, por muy dolorosas que sean, para nuestro crecimiento como personas y seres de luz.
Un beso muy grande.
halize
Bonito cuento y además con moraleja final.Me has gustado.mi voto para tí.
María del Mar
Querida amiga, Halize; no sabes cuanto agradezco tus palabras. Que te haya gustado es el mejor regalo para mi.
Un beso.
Mariav
Un precioso cuento que merece estar en portada. Un abrazo y voto.
María del Mar
Muchísimas gracias Mariav por tus amables palabras y voto. Un abrazo.
Alejandro Romera
Soy nuevo en Falsaria y ando por aqui correteando entre relatos jeje. Al final la vida es eso no? lo que dice la palmera, sufrimiento y recompensas. De todo tiene que haber, imposible lo uno sin lo otro supongo.
Yo he publicado mi primer relato. Te paso un enlace por si te interesa:
http://www.falsaria.com/temas/publicar-cuentos/la-incomprension/
Un abrazo y enhorabuena
María del Mar
Muchísimas gracias, querido amigo, Alex por tus bellas palabras. Por supuesto que he leído tu relato; me ha parecido muy interesante y aleccionador.
Un abrazo.