Sé optimista

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Tengo cuatro relatos a medio hacer. Uno sobre un prometedor estudiante de Bellas Artes que acaba siendo pintor de cuadros para tanatorios y a los cuarenta se halla en plena crisis creativa y existencial. Uno sobre una familia a la que la vida ha dejado en la cuneta y que atropella a una oveja –quizá una cabra- en plena noche. Otro sobre un niño que sufre los abusos sexuales de su Papá Noel particular el día de navidad. Y uno sobre una pareja de adolescentes ultraviolentos de pueblo a los que nunca se les ha dado la oportunidad de dejar de serlo. Llevo días queriendo retomar cualquiera de ellos. Pero cuando me siento ante el ordenador la idea de terminarlos me parece absurda. Quizá sea una etapa pasajera. Una fase especialmente proclive a esa inseguridad que los demás parecen nunca experimentar. Sea como sea, me invade la sensación de que mis relatos no interesarán a nadie. Puede que unos cuantos amigos o medio amigos los leyeran, pero en el fondo sé que lo harían por el simple hecho de que me conocen. Por obligación, por decirlo de algún modo. Pero, ya digo, últimamente tengo la impresión de que mis historias no despiertan interés ni atención por sí mismas. Y siento que la razón de todo ello no es otra que su temática. Quiero decir que hoy, sin ir más lejos, entro en Facebook y la pantalla me escupe a la cara lo que de verdad le gusta a la gente. ¿Qué? Pues frases vacuas, dibujitos infantiloides y fotografías a todo color, todos producidos y renviados en cadena, acerca de lo fantástico que es el mundo, lo maravilloso de estar vivo, cuánto hay que querer a tu mascota, lo fácil que resulta realizar tus sueños si de verdad te lo propones. Cosas así. Como si la gente necesitara tanto como el aire que respira creer que todo es inofensivo, hermoso y relajante. Al menos en su mundo virtual. Luego, claro, todas esas buenas intenciones, todo ese amor profundo y perfecto por la vida que día tras día se encargan de difundir desde sus ordenadores se queda en nada en cuanto pisan la calle. Porque, supongo, en el mundo real no resulta tan fácil poner el pulgar hacia arriba, así que quien más quien menos prefiere mirar al suelo antes que echar un vistazo alrededor. Gente durmiendo en los cajeros, gente escarbando en los contenedores. Desahucios, suicidios, hambre, vicio, adicción, pobreza, violencia, malos tratos, frustración. Gente que no tiene la suerte de ser tú. Pero a quién le importa todo eso. Lo que cuenta es seguir pensando que en casa, delante de la tele, delante del ordenador, lo tienes todo bajo control. Estás a salvo. Todo es perfecto. Tu vida brilla como un diamante al sol. ¿Quién va a querer ponerlo en duda leyendo chorradas sobre las miserias humanas? Por resumirlo: ¿quién va a preferir pensar que ser optimista no consiste en sonreírle a la injusticia, sino en hacer algo por desenmascararla, por resistirse a ella? Como escribir un relato de mierda, por ejemplo.

Comentarios

  1. RafaSastre

    17 enero, 2013

    He ahí la cuestión, Iván. La sociedad está agilipollada, narcotizada por los putos medios y la puta tecnología, yo me conformaría con que mis relatos de mierda abriesen los ojos a alguna persona (ojalá que fuera a varias). Ni tú, ni yo, ni otros como nosotros debemos rendirnos, este mundo de mierda se merece nuestros relatos de mierda más que ninguna otra cosa y nunca olvides que alguien dijo una vez que un optimista es un pesimista mal informado, o al revés.
    Me ha gustado mucho tu texto, tiene mucho sentido y pone el dedo en la llaga social. Espero y confío en seguir leyéndote porque, además, es un placer.
    Saludos.

  2. Lu Hoyos

    17 enero, 2013

    Muy bien, Ivan me gusta tu airada protesta. Yo confío en que muchos de nosotros estemos cambiando el mundo, al menos el nuestro. Mi voto.

    • Iván.Rojo

      17 enero, 2013

      Hola, Lu. Yo a estas alturas solo espero que el mundo no me cambie a mí para mal. Tal y como está el patio ya me parece bastante.

  3. Mariav

    17 enero, 2013

    A ver, Iván, deberías tomarte una infusión de roobois con canela en rama endulzado con unas gotitas de anissette. Te lo aconsejo porque a mí me regula el tránsito intestinal de todas las cosas que tengo que tragar que leo en la world wide web.
    Me ha gustado tu artículo. No entiendo como no está en portada. Bueno, si lo entiendo.
    Yo me considero más bien una pesimista, salvo cuando me ponen un vaso por la mitad, que entonces, dependiendo del líquido que contenga, lo considero medio vacío o medio lleno.
    Con el face me pasa algo parecido. Ahora Dios me ha aceptado como amiga. Da buenos consejos, de esos de los que hablas en tu artículo… A mí me gusta tenerlo cerca, porque como es Dios, sabrá que soy atea. Y yo, tanto a los amigos como a los enemigos (que no es que Él sea mi enemigo) me gusta tenerlos cerca, sobre todo, para soltarle cuatro frescas y lo que quiera cuando sientas que las cosas están muy gris. (También tengo de amigo a Satán, pero este me ha pedido que sea discreta y que me dedique a observar. Con este ,e siento más libre a la hora de llamarlo joputa porque se rie)
    Mira, de tus textos por terminar te animo a que termines el de “Uno sobre una familia a la que la vida ha dejado en la cuneta y que atropella a una oveja –quizá una cabra- en plena noche”.
    Yo siento especial ternura por las cabras, aunque amo por igual a todos los animales. En eso radica mi idiosincrasia.
    Animo, chaval. Yo estoy contigo. Tomate ese roobois con lo que te dé la gana y ya verás como todo a tu alrededor cambia.
    Mi frase para hoy en el face será: Animo. A seguir dando caña, que desde o fuciño ata o rabo o chancho con sus andares e… jamón, jamón (bueno, no rima…; pero ya haré yo que rime)
    Venga…, ahí va mi voto.

    • Iván.Rojo

      17 enero, 2013

      ¡Jajaja! Qué bueno, María. Será lo mejor que se haya escrito en Facebook desde que lo inventara el pipiolo ese. En cuanto a la infusión, no soy yo muy dado a ellas. Pero haré una excepción y probaré el robot ese. ¡Gracias!

  4. LUIS_GONZALEZ

    17 enero, 2013

    Estoy de acuerdo con tu protesta, creo que cuando te relajes y disfrutes de tus relatos, harás disfrutar a otros, si escribes pensando en lo que al otro le va a gustar olvidándote de lo que a ti te gusta, creo, que es ahí donde uno falla, por lo tanto escribe lo que te guste y disfrútalo, luego compártelo con el mundo, es mi humilde opinión, así que te mando un me gusta, perdón!!!, mi voto…

  5. Mariav

    17 enero, 2013

    A ver, Luis, que quieres decir con esto de ” Estoy de acuerdo con tu protesta, creo que cuando te relajes y disfrutes de tus relatos, harás disfrutar a otros…” Aquí hay una contradicción que me suena a panfleto alienista.
    No, amigo mio. Lo que está intentando decir Ivan, o es asi como yo lo he interpretado, es que hay que entrar en el aro para que sus escritos sean leídos.
    Te aconsejaría que publicaras en otras redes o en foros donde priva mas la literatura que el rodearse de meapilas que aplaudan tanta cursilada y tontería. Así al menos tendrías algo con lo que comparar antes de dar consejos.
    Y te lo digo con toda mi humildad, que por humilde que soy doy votos a doquier ya aplaudo incentivas de muchos que como yo escriben y son lo que son…, aunque nadie lo entiende.
    En fin…., creo que hoy se pasaron administrandome la morfina

    • Iván.Rojo

      19 enero, 2013

      María, cada cual tiene su opinión. Tengo la impresión de que en realidad todos los que por aquí hemos comentado coincidimos bastante al pensar que se trata de escribir, y que luego quien lo lea lo valore como le dé la real gana. No pasaremos por el aro, María, eso lo tengo claro. Un abrazo.

  6. VIMON

    18 enero, 2013

    Pues Ivan, te diré que yo pienso que el arte, y en este caso la literatura, siempre han sufrido de pobreza de audiencias. Ya hace años Carlos Fuentes se quejaba de que lo máximo que alcanzaba una buena novela en México era una edición de 5,000 ejemplares, de los cuales muchos ni se vendían. La gente prefiere el circo, la televisión o una discoteca para bailar que un buen libro. Pero no hay que olvidar que el arte es el alimento del espíritu; así que, aunque hay muchos que prefieren alimentar su espíritu con ron o pornografía, siempre habrá quien disfrute y crezca con la buena literatura, el buen teatro o una buena sinfonía. Ademas, aunque yo tengo las mismas dudas sobre mis escritos y me hago las mismas preguntas que tu sobre su validez, los que nacimos escritores no nos queda otro camino sino seguir escribiendo, nos lean o no, les guste o no, le sirva a alguien o no le sirva a nadie. Un abrazo y gracias por invitarnos a reflexionar.

    • Iván.Rojo

      19 enero, 2013

      Gracias a ti por tus serenas palabras, Vimon. Siempre es un placer, te lo aseguro.

  7. volivar

    18 enero, 2013

    Iván Rojo: esto de sobresalir en la literatura, según mi experiencia, a nadie le interesa.
    Yo, por ejemplo, les informo a mis amigos (compañeros de trabajo, o gente con la que trato diariamente) que fulano o sutano, un gran escritor, me hizo saber que mi narración en Falsaria estaba bien escrita, que le gustaba.
    Y, amigo, la gran decepción: a pesar de abrirles la página de la red en su mismo PC (ordenador), les vale gorro y ellos siguen en lo suyo, como dices, en jueguitos, en pendejaditas que sirven únicamente para distraerse.
    Esto es decepcionante; uno se cree muy chingón en la literatura; yo hasta publico en mi periódico lo que escribo en la red; pongo las opiniones de los grandes literatos que tenemos aquí, pero, amigo, esto les vale gorro a los que adquieren el periódico. Más bien como que dicen: ¿de qué presume este idiota? No se toman la molestia ni siquiera de ver el título publicado por este amigo tuyo.
    Lo que, por supuesto, decepcionada, o me decepciona; y trato de encontrar la causa por la que a la gente no le interesa leer.
    Sin embargo sigo en esto, y nada más por una cosa: para que los que saben de literatura me indiquen los errores; claro, por supuesto, también para leer las opiniones de mis queridos compañeros.
    Por eso escribo; que si narrando se ganara dinero, tal vez yo estuviera haciendo ladrillos, ventanas, o sabrá qué, pero menos escribir, porque entonces abría grandes escritores, ya que la mente es poderosa y logra lo que se propone.
    Ahora, por desgracia, la mayoría se dedica a jugar con la tecnología, menos a estudiar, o a leer, a ser útil para los demás.
    Mi voto (creo que te vas a portada, lo que me alegra)
    Volivar

    • Iván.Rojo

      19 enero, 2013

      Volivar, tú, como Vimon, siempre me aportas algo nuevo y profundo. Muchas gracias.

  8. Mariav

    18 enero, 2013

    Bueno, este texto está en portada que era mi objetivo. Como llegó, no lo sé. Diria…, neno, e porque ti eres bo, (que me perdonen mis paisanos nacionalistas gallegos por mi acento pueblerino, pero es el que he hablado toda la vida y no quiero perder el tiempo en estudiarlo porque considero que es más importante saber defenderme en inglés, sobre todo si tengo que volver a emigrar para ganarme el pan)
    Pero a lo que iba, que me disperso. Es un buen texto que merecía estar en portada.
    Sin embargo, apenas tiene comentarios. Una lástima. O no, porque una vez más confirmo que por aquí anda suelto mucho meapilas.
    Hoy seré breve, que me han quitado la codeína.

    PD: Es una pena que en Falsaria no haya un botón de me gusta para los comentarios como en el Face y otros muchos sitios. O un dedo pa riba y otro pa bajo, como en el circo romano.
    ;DP

    PD2: Por cierto, ¿lo de Iván es por terribbe y lo de rojo es…? Bah, no me hagas mucho caso. Como te comento, hoy me han quitado mi racion de “proteinas” y lo llevo fatal.

    • Iván.Rojo

      19 enero, 2013

      ¡Jaja! me encantan tus comentarios, María. Muchas gracias por el interés que has mostrado por este texto. En cuanto a mi nombre… Mitad imposición, mitad elección.

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