Habría sido insufrible ver a ese pedazo de cachas haciéndole el boca a boca en el examen de primeros auxilios. A ella, que exhibía con igual prominencia sus gruesas gafas de pasta que su abultada nariz, sembrada por fofas pompas de blanquecino pus, mientras sonreía por detrás de su ortodoncia. Por eso, haciendo gala del dominio de las mejores artes escénicas, me desvanecí oportunamente, demandando los favores del tío bueno. No fue hasta percibir el chorreo pastoso de aquel grano en mi piel y aquellos retenedores linguales en mi boca, cuando abrí los ojos y me puse en pie de un salto, entre aplausos y ovaciones de los allí presentes. Sacamos matrícula de honor.
Zarita




Luis
Jaja, muy original, un poco desabrido y desconcertante. Un saludo y mi voto Zarita!
Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Zarita y mi voto desde Andalucía
JRPineda
Inesperada buena historia . Gracias Zarita.
eleachege
Distinto el ver del sentir. Buen relato, Zarita.