De camino a casa María pensaba en sus deberes: empezaría con mates, seguiría con lengua y dejaría la redacción en inglés para el final. Esa tarde no quedaría con sus compañeros, no quería encontrarse de nuevo con los chicos de su clase, que le parecían insoportables, siempre riéndose de tonterías y haciendo bobadas. Así que se quedaría en casa. Al llegar dio un beso a su madre; la encontró arreglándose para ir al teatro. María merendó y después se puso a hacer los deberes. Una hora después su madre la llamó desde el salón; quería que conociera a Ernesto, el amigo con quien iba a salir. Ernesto era encantador, muy educado y muy amable. Saludó a María, le preguntó por sus estudios y por sus aficiones, se interesó por sus gustos universitarios. Tras un rato de conversación, la madre de María y su amigo se despidieron de la estudiante y se fueron al teatro. María reanudó los deberes; al principio le costó concentrarse pero después comenzó la redacción en inglés; por algún motivo escribió acerca del amor.
Días después, la madre de María recibió una invitación de su empresa para ir a una cena; podía ir acompañada, por lo que comenzó a pensar en sus amigos para escoger acompañante. Se encontró indecisa y pidió a María su opinión. María respondió que cómo podía dudarlo, que Ernesto era el más educado y encantador de todos sus amigos que había conocido. La noche de la cena, María se puso guapa para hacer los deberes. Ernesto vendría a su casa para recoger a su madre y seguramente podría verle de nuevo.
Las visitas de Ernesto se hicieron frecuentes. Al principio venía a recoger a la madre de María. Después fue alguna vez a tomar café con ellas. Más adelante saldrían los tres a comer. El ambiente era siempre muy familiar: la madre de María era una mujer habladora, inteligente y muy cariñosa. Ernesto era tranquilo y acogedor; sus muestras de cariño hicieron olvidar a María el lejano recuerdo de su padre mujeriego y egoísta. Incluso compartían algunos gustos musicales. Empezarían a ir juntos al cine, a conciertos, a paseos.
Ernesto se fue a vivir finalmente a casa de María. Los tres comenzaron una feliz convivencia. Pero María no recuperó a un padre, sino que consiguió un amigo, un amigo al que querer y con quien soñar, un chico con quien siempre querría estar guapa y un modelo al que debía parecerse el hombre que quisiera conquistar su corazón.




Buen relato, Antonio, un saludo y mi voto.
Muchas gracias Vimon, me alegro mucho de que te haya gustado.
Antoniosib, me gusta la tranquilidad y el sosiego que transmites. Un beso y mi voto
Ángeles, es un honor para mí recibir de ti este comentario. Otro beso.
Hermoso relato de un amor adolescente. Mi voto
Gracias Lidyfeliz, los amores adolescentes son tan especiales…
Muy buen relato Antonio rescatando la cotidiáneidad sin exabruptos felicidades.
Gracias Salamandra, los poetas tenéis un don especial para captar detalles.
Excelente relato, Antonio. Mi felicitación, abrazo y voto. T.H.Merino
Gracias, mi admirado T.H., me alegra recibir de ti este comentario.
Antoniosib: un relato pausado, sin sobresaltos, bien elaborado, que causa un gusto tremendo al leerlo.
Mi voto
Volivar
Gracias maestro Volívar, cada idea de tu comentario me llena de motivación para seguir escribiendo.
Un relato que se lee muy a gusto. Pensé que María iba a intentar algo con Ernesto, pero se impuso la cordura.
Un saludo y mi voto.
Gracias Jon, efectivamente la protagonista demuestra su madurez en sus sentimientos. Gracias de nuevo y bienvenido.
Antonio, un texto muy bueno y original.Te mereces mi voto¡¡
Gracias halize, me alegra que este relato te haya gustado y que me creas merecedor de tu voto.
Me encantó.
Un gran abrazo y mi voto.
Gracias Lucía por tu comentario, tu voto y tu abrazo!
Me ha encantado
cuenta con mi voto!
un beso
Precioso relato, fiel reflejo del amor platónico de la adolescencia. Un abrazo y mi voto.