Golpeaba con su bastón en el suelo. Parecía inquieto, quizá algo nervioso. Esperaba pacientemente a que abrieran la puerta y le dieran paso al gran salón de actos. Se pasó los dedos por el bigote, como si lo estuviera peinando, y, seguidamente, se pasó la mano por el cabello. Su...
Archivado en Cuentos
