El testamento Adán
15 de Enero, 2012 6
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Al Diablo, asesor financiero de las tentativas lastimeras, le concedo el alma, que a tan buen recaudo guardará en algún rincón del infierno, como agradecimiento de todo el esfuerzo y lealtad que ha demostrado en los últimos milenios.

A Dios, abogado desertor, le otorgo mi juventud, las hojas y el perdón. De la fe mejor ni hablamos.

Por último, a mi querida y desafortunada esposa le ofrezco este viejo cofre, en cuyo interior, yacen en perfecto estado, la manzana mordida, la media costilla y los años de vida eterna que le arrebaté.

6 Comentarios
  1. Me encanto muy bueno!

  2. “De la fe mejor ni hablamos”
    Me gustó, Rosa.
    Un abrazo

  3. Fantástico micro Rosa. Me ha encantado. Creo que Adan, sin duda, te nombraría su albacea para los temas de testamentaria. Acabo de hacer un buen descubrimiento con tus textos. Gracias por compartirlos.

    • Muchas gracias Pedro. Después de muchos milenios el pobre Adán se atrevió a “redimirse” y “rendir cuentas” jejjejejjeje ;)

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