Al Diablo, asesor financiero de las tentativas lastimeras, le concedo el alma, que a tan buen recaudo guardará en algún rincón del infierno, como agradecimiento de todo el esfuerzo y lealtad que ha demostrado en los últimos milenios.
A Dios, abogado desertor, le otorgo mi juventud, las hojas y el perdón. De la fe mejor ni hablamos.
Por último, a mi querida y desafortunada esposa le ofrezco este viejo cofre, en cuyo interior, yacen en perfecto estado, la manzana mordida, la media costilla y los años de vida eterna que le arrebaté.



Me encanto muy bueno!
Muchas gracias prichi8! Me alegro de que te haya gustado. Un saludo!
“De la fe mejor ni hablamos”
Me gustó, Rosa.
Un abrazo
Muchas gracias Luna de lobos! me alegro de que lo hayas disfrutado
Un saludo!
Fantástico micro Rosa. Me ha encantado. Creo que Adan, sin duda, te nombraría su albacea para los temas de testamentaria. Acabo de hacer un buen descubrimiento con tus textos. Gracias por compartirlos.
Muchas gracias Pedro. Después de muchos milenios el pobre Adán se atrevió a “redimirse” y “rendir cuentas” jejjejejjeje