La arrastró hasta la alcoba. Le quitó la ropa con cuidado, evitando rozar la piel cubierta de incisiones y sangre por doquier. El rostro entre tantos moratones e hinchazón era un amasijo de carne sin expresión. La tendió en la cama con dulzura y lavó con esmero sus heridas. Contempló, por un instante, su desnudez.
Las mujeres decían que era una golfa, pero ella nunca la había visto así. Sabía que decían eso por pura envidia, por la libertad con la que se movía desde el primer día que llegó, hasta que…ese, ese,… -un torrente de blasfemias colisionó en su mente-… se cruzó en su camino.
La cubrió con una manta y regresó a la cocina a terminar lo que había empezado.
Seguía allí, tendido en el suelo. Lo había golpeado en la cabeza con la fuerza que le transmitía su rabia, su hartazgo por oír desde su casa, noche tras noche, la misma escena:
- Zorra, arrodíllate, vamos … no me hagas perder el tiempo
A los golpes, puntapiés y patadas, le seguían los gritos y las súplicas.
Con furia, cogió el cuchillo y cortó su miembro de un solo tajo. Lo dejó allí. Sin remordimiento.
Abandonó la estancia antes de que el charco de sangre alcanzara sus zapatos.
La obligó a incorporarse y le puso una bata.
- Vamos, Graciela. Nunca más volverá a molestarte- le dijo apartándole el pelo de la cara.
- No creas –farfulló con una mueca de dolor-, ahora nos perseguirá más que nunca.
- No, ya no. Ya no puede.



Muy bien plasmada la escena. Gracias por compartir.
Muy bien planteado corto y directo ademas con una sutileza hermosa felicidades
me encanta el final… No, ya no. El “ya no puede” casi me sobra, pero solo es una opinión. El relato es muy claro y está bien narrado.
la foto de la rosa herida también es muy buena
Me alegra que os haya gustado. Este micro se concibió con una dificultad añadida: la ausencia de adjetivos. Y lo que habeís leído fue el resultado del experimento.
Felicitaciones me gustó tu relato. Bien contado, se visualizan las escenas, continua..
Como te han dicho, se visualizan las escenas, lo que resulta escalofriante en algunos momentos, llega a acongojar bastante. Aunque claro que eso no es malo; al contrario, creo que la forma de tu relato pega muy bien con lo que estás contando. Me desagrada y, por tanto, me gusta! Las paradojas de la escritura (y de la realidad).
Gracias Carlos. Generar una emoción -sea la que sea- a través de un pequeño relato como este, ya es mucho. Gracias por leerme y por tus comentario.