Abandonó, por primera vez en mucho tiempo, el sitio donde habitaba tras la condena divina deseando encontrar alguna otra criatura a quien amar. Escondido bajo los árboles y entre los arbustos, entre el espesor de la selva, avistó por primera vez, rodeada de ovejas, apenas cubierta con una túnica de piel y portando en su mano un cayado, a la mujer más bella que jamás había visto. Por lo menos así le pareció. La única otra mujer que había visto era su madre hacía mucho tiempo atrás. Todavía escondido entre los arbustos y temblando de miedo, siguió sus pasos cautelosamente.
¡De repente sus miradas se encontraron! ¡Vio su mirada tan inocente, tan penetrante! Tan solo le bastó una mirada, un segundo, para darse cuenta que la había encontrado.
El estómago empezó a revolvérsele. Sin entender por qué sintió que enloquecía, que perdía la razón. Salió de entre los arbustos titubeando y tartamudeando y a duras penas, en el único lenguaje que conocía y que no había usado en mucho tiempo balbuceo: “Ca-ca-ca-í-n. So-so-so-y Ca-í-n.”





Mabel
Muy buen relato. Un abrazo José Rubén y mi voto desde Andalucía
Luis
Impactante relato! Un saludo JR, y mi voto!!
JR
Mabel, muchas gracias por tu apoyo.
JR
Luis, muy agradecido por tu comentario.
Walter Alan
Un buen relato. Ya 10 Me Gusta. Éxitos, lo mereces. Atte. Walter Alan. Siga el viaje.
JR
@walteralannielf - Muchas gracias por sus votos y sus comentarios. Muy agradecido. Espero no decepcionarle. Saludos!