Avatares I: http://www.falsaria.com/temas/publicar-cuentos/avatares-i/
Los coches ruedan a pocos centímetros de sus pies. El frenazo de un conductor despistado, sorprendido por la visión de unas piernas que invaden parcialmente la calzada, provoca una colisión. Los conductores implicados se alían y maldicen a ese individuo que está sentado en la acera, impasible, sin pestañear, como si todo le fuese ajeno. Un agente de movilidad se acerca y le pide que se identifique. Ernesto, medio tumbado, se estira y se palpa los bolsillos traseros del pantalón, los delanteros… Nada. Se incorpora despacio, con aparente mansedumbre. Parsimonioso le aproxima la cara y, de pronto, le espeta que quién es él para pedirle la documentación. Numerosas personas se arremolinan en torno a ellos. Se origina un pequeño alboroto. Discuten y forcejean un momento; después, Ernesto recobra la apatía y vuelve a sentarse. Un vehículo de la policía se detiene. Bajan dos uniformados. El agente de movilidad señala a Ernesto. Se aproximan a él y a tirones le suben a la acera. Alguien dice que dejen en paz al mendigo. Esa consideración le alerta y recuerda que hoy no se ha afeitado, que no se ha lavado la cara, que ni siquiera se ha peinado, que salió precipitadamente de casa para evitar preguntas, malas caras… Entonces toma verdadera conciencia de su aspecto desaseado y de su precipitación. Bebió un café y se marchó directamente a acurrucarse frente a esa entidad en la que de haber prestado sus servicios todo habría continuado con normalidad; es decir, sin preguntas, sin malas caras y, por supuesto, sin cole. Es insultado y cacheado por la policía, que multiplica sus gesticulaciones para ahuyentar a los curiosos. Lo cierto es que está indocumentado. Antes no le habría pasado, siempre iba obsesivamente documentado. El agente de movilidad se aleja lanzando improperios contra el vagabundo. Los policías conversan entre sí. Deliberan mientras Ernesto permanece tirado en la acera. Dudan si llevarlo o no a comisaría. De un modo u otro allí podrían identificarlo y de paso enseñarle modales con métodos contundentes. Finalmente, uno de los policías se acerca al coche patrulla y habla por la emisora. Mueve los labios y la cabeza, unas veces afirmativa y otras negativamente. Al final, por la expresión rígida y los movimientos de los labios, parece adoptar la actitud de acatar una orden recibida. En las inmediaciones se detiene una ambulancia, pero enseguida recibe del agente la indicación de esfumarse. El otro sale del coche y, en un aparte, habla con su compañero. Este último se dirige a Ernesto y, con voz firme y gesto amenazante, le dice que se largue, que no quiere encontrarse de nuevo con él. Pero Ernesto no se mueve, está con la mirada ida e ignora al agente. Éste se coloca premiosamente los guantes, se agacha y tira de él con una fuerza brutal. Al oído le grita que camine. Comienza a desplazarse con lentitud. El policía se exaspera, avanza unos pasos y le larga una patada en el trasero, se vuelve y le dice al compañero que se marchen. Los curiosos siguen la estela del vagabundo. Tal vez sea compadecido o condenado o acabe siendo el protagonista de historias subjetivas, las den por ciertas y las compartan a voces con el grupo. Ernesto camina vacilante, no sabe adónde ir. No piensa volver a casa. Hoy, desde luego, no. Se representa el semblante acusador que su mujer exhibe desde el cierre de la entidad y prefiere, aunque por ahora no se le ocurra, cualquier otra alternativa. Pero lo que no quiere, de ningún modo, es ver la cara a su mujer, esa mirada acusadora, que le intimida y le ha hecho salir antes que se levanten los niños y le pregunten en su presencia si sigue de vacaciones.
Se aproxima el mediodía. Siente hambre. Un problema que no había considerado hasta este preciso instante. Si vuelve a casa, su mujer, como siempre, ya habrá dispuesto la mesa, porque ella ignora que a él, en algún momento, se le ha pasado por la cabeza la idea de no volver. Por tanto, todo discurriría con normalidad: él sentándose a la mesa y ella sirviendo la comida, sin mirarle, con gestos despectivos y sin intercambio de una sola palabra. Después se afeitaría, tomaría un baño y se pondría ropa limpia y planchada. En la calle volvería a ser una persona respetable. Sí, volvería a ser respetable, pasaría desapercibido y evitaría las miradas repulsivas y la consideración frívola de vago o maleante. Si no acude para la comida y sí para la cena, las cosas, piensa, serían distintas; ella ya se habría formado una idea interesada sobre su ausencia que se le vendría abajo y tendría un motivo para enfurecerse, tal vez para impedir su entrada. Pero aún cuenta con media hora para pensárselo mientras vaga sin norte por las calles estrechas y retorcidas del casco histórico.
© *Del libro de relatos “Algo que contar” 2011. T.H.Merino


Julieta.Vigo
La no aprobación por parte de su mujer es lo que más le pesa a Ernesto, yo diría que incluso más que su propia situación de desempleo. También se adivina que Ernesto no entiende esa desaprobación, porque en el fondo su mujer le está reprochando que haya perdido el empleo, como si él fuera el culpable de ese hecho. Le parece injusto que piense y se comporte en consecuencia de ese modo con él.
¡Buf, hay muchos hilos de los que tirar en tu relato, T.H.! ¡Bravo!
Pasa un buen fin de semana.
Un saludo y mi voto.
T.H.Merino
Gracias, Julieta, por tus comentarios. Mis mejores deseos también para ti. Un abrazo. T.H.Merino
LUCIA UO
Mira como son las cosas, yo que pensaba que iba a atracar el banco y el pobre ni siquiera lo había tomado en consideración.
Me ha encantado.
Que deshumanización la de los policías, acaba de sufrir un accidente y lo tratan a las patadas, que horror.
Pobrecito Ernesto.
Creo que decidirá volver a casa, que quedarse a la intemperie aguantando hambre y frío.
Un abrazo y mi voto.
T.H.Merino
Agradezco tus comentarios, Lucía. Recibe mi afecto. T.H.Merino
bearui
¿Quién no ha pensado alguna vez en no volver? Según el aspecto que tengas así te consideran. Es más duro tener miedo de volver a tu casa. Muy interesante esta continuación. La aparente abulia del personaje hacia lo que le rodea. Sí, me ha gustado mucho este relato.
Un beso, Merino y mi voto.
Bea
T.H.Merino
Apreciada Bearui, me satisface mucho tu comentario. Un abrazo. T.H.Merino
coinup (Nicolás)
Me ha gustado mucho, T.H.Merino. Te dejo mi voto.
Un abrazo,
Nicolás
T.H.Merino
Celebro, Nicolás, que te haya gustado el relato. Recibe mi afecto y abrazo. T.H.Merino
Richard
Hola T. H.
El relato tiene una intensidad increible. Logra que el lector se convierta en espectador.
Se siente el dolor del/los protagonistas.
Brillante amigo.
Abrazo y voto
T.H.Merino
Gracias, amigo Richard. Valoro mucho tu comentario. Un abrazo. T.H.Merino
Lidyfeliz
Te pongo mi voto porque has construido una narración intensa y muy interesante, TH. Mi voto y un abrazo.
T.H.Merino
Muchas gracias, Lidy, por tu opinión. (Lidy, por cierto, es un nombre precioso; me sugiere amabilidad, calidez y cercanía). Un abrazo. T.H.Merino
Fanathur
Me parece ver a Ernesto algo perdido y dubitativo, a pesar de haber sido una persona bastante atareada. El detalle de volver a comer porque no se le había ocurrido, no me cuadra mucho con la idea que tengo yo del personaje. De todos me parece correcta esta continuación. Mi voto.
T.H.Merino
Gracias, Fanathur, por tu interesante comentario. Recibe mi afecto. T.H.Merino
Claudia (Diadenes)
Esta segunda parte me ha dejado con ganas de saber más. Lo más dificil es aceptar la situación tal cual es, pero a veces si no se acepta, lo dificil es convivir con ella.
Un abrazo
T.H.Merino
Agradecezco, Diádenes, tu aportación. Sí, hay momentos en la vida que nos ponen a prueba y, a veces, es difícil no solo superarlos, sino incluso abordarlos. Gracias de nuevo y un abrazo. T.H.Merino
1000Luna
Increíble, como puede la vida de una persona cambiar de la noche a la mañana. El miedo al rechazo. Siempre queremos escapar de la rutina y en realidad cuando falta nos vemos perdidos, descolocados, inútiles. Un barco sin timón.
Genial, T.H. Merino ¿Donde se puede adquirir tu libro, Algo que contar?
Un abrazo y mi voto.
T.H.Merino
Gracias, Luna. Me gustó tu reflexión; también la metáfora final.
En cuanto a tu pregunta, decir que tanto este libro como la novela “Vuelo errático de mariposa” por finalización del contrato editorial actualmente no se comercializan. Agradezco tu interés y te envío un cálido abrazo. T.H.Merino
María del Mar
Felicidades; gran relato. Mi voto y un abrazo.
T.H.Merino
Muchas gracias, Cenicienta literaria, por tu comentario y voto. Recibe mi abrazo. T.H,Merino
El Moli
Amigo que dura realidad la de tu personaje, haber caído tan bajo y no tener el valor de intentar recuperarse.
Excelente relato.
Pregunto; ¿Que significa T H ?
Un abrazo.
T.H.Merino
Estimado, El Moli, agradezco tu lectura y comentarios. Celebro que te gustase porque, en defintiva, cuando escribimos, ése es nuestro objetivo mediante la búsqueda de emociones, que es justamente lo que atrae a un lector lúdico.
En cuanto a T.H., decir que carece de signficado preciso; se trata simplemente del pseudónimo con el que aparecen firmadas mis dos últimas publicaciones.
Recibe mi afecto y un cálido abrazo.
T.H.Merino
volivar
Merino: he llegado alto tarde a ver tu relato, que, como siempre, está escrito maravillosamente bien. Cómo retratas la vida, la ordinaria, la de los jefes de familia sin trabajo, la de las esposas que no entienden que su marido se desespera aún más que ella por la situación económica deprimente. Narración escrita por un maestro, y te felicito.
Mi voto
Volivar
T.H.Merino
He leído en alguno de tus comentarios que tu esposa se encuentra en franca mejoría; lo celebro, aunque sea en la distancia, contigo.
Agradezco tu lectura y comentario. Por cierto, nunca llegas tarde, sino cuando es posible. Yo mismo, por obligaciones menos lúdicas, solo puedo dedicarme a esta actividad —leer, comentar y escribir en este medio— una o a la sumo dos veces por semana, lo que viene a significar que siempre voy involuntariamente descolgado.
Recibe mi afecto junto a mis mejores deseos. T.H.Merino
alca
Tan interesante la segunda parte como la primera. Las crisis son capaces de crear nuevas realidades en las que lo anterior se desmorona y parece irreal o el fin de una obra teatral. Mucha gente se ve abocada a vivir un drama del que quisiera escapar. Felicidades y voto.
T.H.Merino
Muchas gracias, Alca, por la lectura y comentario. Recibe mi afecto. T.H.Merino