El joven Williams (Parte 3)

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    Capitulo III: ¿Cómo amar a alguien?

    Mi corta vida como “amante” se podría decir que era casi nula, a menudo mi interés hacia el lado femenino parecía cortarme quizás por lo reunidas que parecían ser a menudo un corrillo de voces de las que salía mal parado en ellas, de las que siempre creía que el intento de acercamiento se quedaba en un intento y del que ellas solamente veían mi figura como alguien con un poder adquisitivo notable, no te negare que todas ellas se acercaron en numerosas ocasiones por mi apuesta planta pero también cuchicheaban acerca de mi dinero y muchas lo querían saber si era cierto aquello de que tanto se hablaba de que el varón y único heredero de una de las prestigiosas bancas españolas, se podía casar tan libremente.
    En lugar de eso, todo parecía destino y se equivocaban y caían en el error de que mi juventud caería en las manos de una joven a la que todos conocían como la Marquesa de la Villa, dicha Marquesa se trataba de una de las dueñas del Olivo de la zona además de ser una de las pocas en construir una Villa dentro de la pequeña ciudad, pese a disponer los otros pocos marqueses de la zona parecían no disponer de las comodidades o quizás de los permisos que la antigüedad había otorgado a aquella Marquesa para poner dicha Villa.
    Las semanas corrían como si se tratase de las manecillas del reloj, poco a poco pasaban sin darte cuenta y cuando querías echar mano a tu reloj de bolsillo podías encontrar en el una cierta sorpresa de ver que todo a tu alrededor oscurecía. Siempre me pasaba en una conversación en la que la fluidez saliese sola y no te dieses cuenta de lo que alrededor pasaba de ti.
    Pronto la posesión de mano fue de lo más tradicional, como era costumbre, el futuro esposo se arrodillaba mientras la futura esposa escuchaba cada palabra de su futuro hombre, del que esperaba con el pasar el resto de su etapa de la vida.
    A menudo que pasaba el sudor de la frente, intentaba pronunciar las palabras correctas para que todos los que se encontraban en el lugar pareciesen creer que se encontraban en una de esas típicas estampas de las que recordarían para el resto del tiempo.
    -¿Aceptáis mi mano como símbolo para nuestro futuro casamiento?, además fruto de este hecho os he traído en especial y con toda mi devoción este anillo en el que ambos nos uniremos en las sagradas escrituras de nuestro santo Padre, además de que Dios sea el único testigo.
    Tras dichas palabras la Marquesa parecía fascinada aunque su hija parecía sin pronunciar palabra alguna, quizás porque su latir en el corazón parecía ir desentonando o por causa de desilusión, aun así miró a su madre y tuvo que decir:

    -Si quiero casarme.

    Apenada y sin ningún ápice de que en aquella situación pareciese encontrarse su emoción por tal hecho o suceso del que todos parecían haber disfrutado.

    ……

    Una gota cayó en mi rostro, eso hizo que me despertará, abrí los ojos y me encontré en aquel compartimento del tren, parecía que había llegado al destino y que la libertad solo me esperaba a un paso del lugar en el que me encontraba…

    Comentarios

    1. volivar

      5 abril, 2013

      J. Martín: amigo, qué sorpresa la que me he llevado; yo creyendo que se casaban, que ella no aceptaba decir el sí, y de pronto, el golpazo mental: todo era un sueño viajando en un tren. Te felicito por el estilo que utilizas, claro, preciso, directo.
      Mi voto
      Volivar

      • J.Martin

        5 abril, 2013

        Muchas gracias,me alegro que te haya gustado, en verdad no quiero adelantar nada pero cuando ponga mi siguiente capitulo te volveras a sorprender :)
        Espero escribirlo pronto

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