El tiempo que te llevo conmigo

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Ella aún no lo sabía, pero su cuerpo le intentaba mostrar el milagro que crecía en ella; a cada paso, a cada hora, algo no parecía bien, algo diferente le sucedía. Buscaba en su corazón, la medida exacta de sentimientos para compartir. Pero no comprendía que ciertas cosas en su vida ya no eran como antes y que estaba envuelta en un amor pasajero que le restaba el aliento.

El ritmo de sus días ya era suficiente para completar cada hora de su atareada vida. No quería a alguien con ella el resto del tiempo; era egoísta su forma de pensar, pero era sincera y prefería mantener su libertad, su espacio y su tiempo. Sin embargo la vida resta horas y trae sucesos que ya no se manejan.

Esa mañana lo supo, cuando recibía los exámenes de parte del médico.

—Usted no está con stress, usted está embarazada…

Esas palabras que tanto temía desde siempre, ahora golpeaban sus oídos y entraban en su espacio de libertad. Prácticamente ya podía ver el curso de los sucesos por venir. Meses de malestares, viendo cada día como crecía y crecía dentro de ella, hasta que el tiempo se cumpliera y trajera consigo su pequeño fruto a sus brazos.

La primera pregunta lógica siempre es la misma.

—¿Está seguro doctor? ¿No habrá algún error?

Pero la respuesta era tan obvia, que sólo le bastó con ver la cara del médico para darse cuenta que no había errores. Sin embargo, a pesar de esos primeros pensamientos antagonistas, desde dentro brotaba una sonrisa nerviosa que se convertía lentamente en una felicidad mayor que cualquier cosa.

Con ello se cerraba un ciclo para ella, alcanzaría un rol diferente, una etapa que ya comenzaba a hacerla sentir orgullosa, comenzaba a sentirse madre. Como un torbellino repentino que envolvía su vida, ahora ya no pensaría sólo en ella, ya serían dos. Claro el padre del bebé aun no lo sabía, pero para ella era lo de menos. No esperaba nada de él, habían salido por mucho tiempo sin mayores compromisos y no pretendía que esa noticia fuera el motivo que los obligara a tenerlo.

Durante el resto de la tarde, caminó pensando en muchos detalles. Nombres, ropa, incluso calculando la fecha en la que debía nacer; cada detalle se volvió en una experiencia única. Al fin llegó a su casa y lo llamó para que se juntaran, necesitaba contarle todo con urgencia. No sabía cuál sería su reacción, aunque ambos habían conversado el tema anteriormente, pero nunca lo planificaron.

Al contrario ella siempre le restaba importancia a la conversación, cambiaba el tema e incluso se molestaba mucho de su insistencia. Pero esta vez era diferente y mirándole a los ojos tímidamente, dejó escapar palabras, que le hicieron entrar en un mar de sensaciones.

—Estoy embarazada…

Él se levantó de su puesto, feliz y emocionado por semejante noticia, la abrazó y besó con mucha pasión, ni ella había imaginado lo que sus palabras causarían. Al fin sintió un alivio, por no llevar esa noticia escondida por más tiempo. Desde ese día ambos tenían otra mirada, eran cómplices en esa tarea y cada detalle los hacía más uno, cada día era una etapa más por superar.

Los meses pasaron rápidamente y su forma esbelta al fin se perdió, llevaba consigo el fruto de un amor maduro que llegaría en breve a sus vidas. Una tarde, emocionada por el corto tiempo que le restaba por dar a luz, ordenó las cosas que su primogénito vestiría y pensando en todo eso, le habló al oído, tal como si fuera a comprender sus palabras adultas.

—El tiempo que te llevo conmigo hijo mío, ha sido largo y hermoso, pero vendrán días donde ya no te llevaré dentro de mí, sino que de la mano. Te veré comenzar a caminar, correr, saltar y disfrutar cada momento de tu vida Te escucharé reír y también llorar. Sólo quiero que sepas desde hoy, que frente a cualquier cosa que suceda, estaré ahí para sostenerte. Espero que Dios me dé fuerzas y sabiduría para enseñarte a vivir, que cuando te vea grande y crecido, pueda ver en ti mi alegría y en tus palabras el cariño que te entrego hoy.

Al terminar esas palabras llenas de emoción, las lágrimas corrieron por sus mejillas y sintió en su vientre el movimiento de su pequeño respondiendo. El momento había llegado y la trasladaron a la clínica para dar a luz. Todo estaba preparado, el pabellón los recibía al fin después de meses. Tras largas horas de preparación, dolores y quejidos el pequeño llegó. Con un llanto se dejó sentir en los pasillos entrando a esta vida para cumplir una labor. El pequeño fue entregado en sus brazos exhaustos que lo anhelaban y en esa primera mirada se encontraron después de tan larga espera.

“Antes que sea el día de las madres y porque no hay que tener un día especial para escribir algo, le dedico este relato a todas las madres de Falsaria”

Freddy D. Astorga

http://metropolis-vii.blogspot.com

Comentarios

  1. LUIS_GONZALEZ

    14 abril, 2013

    Muy hermoso amigo, sobre todo el diálogo de madre e hijo desde la panza, mi voto…

    • metropolis_vii

      15 abril, 2013

      Muchas gracias Luis, creo que uno de los relatos más dificiles es tratar de transmitir algo que no se ha vivido. Espero haber representado el sentimiento de las madres

  2. SALAMANDRA

    14 abril, 2013

    Lo Bello que es Esperar con Esperanza!!!
    Te felicito Metropolis_VII

  3. Mafalda

    14 abril, 2013

    Mi hermana está muy enferma de cáncer, y no sabemos cuantos Dias de la Madre celebrará. Pero los que celebre, la llenaré de besos, cómo a mi madre. Y tendré presente tu relato, Metrópolis. Un emocionado bese de Mafalda. :)

    • metropolis_vii

      15 abril, 2013

      hay que disfrutar la vida hasta el ultimo suspiro que se nos preste en esta tierra, fuerza y muchas bendiciones

  4. volivar

    15 abril, 2013

    Metropolis: bellìsima narraciòn; especialmente las palabras de la madre a su pequeño… vaya regalo para las madrecitas de la red. Te felicito por tanta emociòn que seguramente has provocado con tu esto tan hermoso.
    Mi voto
    Volivar

    • metropolis_vii

      15 abril, 2013

      gracias volivar por tus palabras, creo que siempre tenemos esa responsabilidad de transmitir pensamientos, criticas y relatos de distintos tipos, esta vez me alejé de mis historias de suspenso para hacer este homenaje, que espero puedan leer mas personas. un abrazo

  5. VIMON

    15 abril, 2013

    Justo reconocimiento, escrito con gran ternura. Mi voto y un abrazo.

  6. Eva.Franco

    17 abril, 2013

    Amigo, es realmente hermoso, demasiados sentimientos encontrados que nublan mis ojos para escribir y agradecerte un regalo tan especial que mereces más de un voto pero sólo puedo dar uno con un inmenso beso..

    • metropolis_vii

      17 abril, 2013

      Bueno querida Eva, una faceta mas de mis relatos, no solo suspenso y ficcion. Me gusta entregar sensaciones y en este caso mucha emocion. Gracias por tus comentarios un beso

  7. lepanchotcagag

    17 abril, 2013

    Freddy eres una madre, puro sentimiento en ese llanto de testosterona. Tas votao y felicitaciones.

  8. LuchoBruce

    19 abril, 2013

    Tal cual, sentimiento en estado puro…y la calidad del que escribe…describir una situacion imposible de sentir un hombre en “panza propia” bellisimo. un abrazo amigo y voto! Lucho

    • metropolis_vii

      21 abril, 2013

      Muchas gracias Luis por tu comentario, esa era la idea intentar conectar con ese sentir propio de una madre, algo tal vez impensado para nosotros.

  9. Mabel

    21 abril, 2013

    Metrópolis, me ha encantado, que diálogo tan bonito, que expresiones, un abrazo y mi voto

    • metropolis_vii

      21 abril, 2013

      Muchas gracias Mabel por tu comentarios, espero que sigas leyendo mis otras historias

  10. Karla

    24 abril, 2013

    Que hermoso dialogo, me ha llenado de nostalgia. Gracias Metropolis! Un abrazo y mi voto

    • metropolis_vii

      24 abril, 2013

      gracias Karla, aunque mi trabajo hoy en día está mas enfocado al suspenso, crimen y ci-fi, es bueno abrir estas ventanas literarias para entregar un relato con mas sentido y con amor. un beso

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