La voz de la experiencia

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No era un hombre, era un crio aunque mi fachada lo negara. Ilusiones de muchacho, mente inocente todavía no infectada ni deteriorada. Mi porte atlético y mi picara mirada seducían a señoritas y a señoras consumadas. Era joven, era estúpido, un rey me consideraba. Lo que ahora se, y antes no supe, es que el tiempo ni te espera ni te avisa de su fugaz pasada.

Ahora el tiempo ha hecho mella tanto en porte como en fachada. Ya no hay rey en mi espejo, solo pena y añoranza. El consejo que yo daría, no es que vivas una vida desfasada, si no que por aires de grandeza y deseos, nunca pierdas a tu amada, porque el cuerpo se marchita y ya no existe deseo, pero el amor está en el alma y no le afecta el tiempo.

Comentarios

  1. Mabel

    16 abril, 2013

    Me ha gustado el micro, mi voto y un abrazo

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