Libreto para Microteatro. Especialmente escrito para ser representado para 15 personas, en un espacio de 15 metros cuadrados, en un máximo de 15 minutos, con muy poca escenografía y tan solo dos personajes y voces de teléfono.
INFIDELIDAD
(Obra para Microteatro en 4 actos y una conclusión)
Por Gabriel Ramos
PERSONAJES
Javier:
Persona masculino de más de cuarenta años, clásico vendedor, viste traje negro o azul marino, camisa blanca y corbata gris. Casado con un María Eugenia, tiene dos hijos de alrededor de 14 y 16 años.
María Eugenia
Persona femenina de unos treinta y cinco años, clásica esposa de clase media, viste unos pantalones una blusa y un sueter de regular calidad. Casada con un Javier con el cual tiene dos hijos.
Susy (Voz de teléfono)
Persona femenina de alrededor de 30 años, su voz suena la de una persona alocada, sin escrúpulos, le gusta el dinero y el relajo y trabaja únicamente para hacer algo, pero espera vivir siendo mantenida por alguien.
Agente del Ministerio Público (Voz de teléfono)
Persona masculino de más de cincuenta años. Clásico abogado que vive de un sueldo en una oficina gubernamental y que poco le interesan los demás. Cumple con su trabajo y ya.
Alberto (Voz de teléfono)
Persona masculino de más de cincuenta años. Supervisor de Javier, que únicamente le transmite la información y no intenta ayudarlo en ningún sentido. Si se va un vendedor llegará otro.
Rodrigo
Persona masculino de más de cuarenta años, clásico vendedor, viste traje negro o azul marino, camisa blanca y corbata gris. Compadre de Javier, que trata de ayudarlo y ser su cómplice.
PRIMER ACTO
María Eugenia está en la sala de su casa con su esposo Javier
María Eugenia
¿Entonces me llevarás a mi desayuno? Solo déjame cerca del restaurante y ya te sigues a tu trabajo.
Javier
No. No voy a poder. Ahora me voy a bañar, me arreglo y salgo directo a la oficina para estar en tiempo en una junta de ventas muy importante en esta semana, lo siento.
María Eugenia
Oye ¿Cómo le va a Rodrigo con aquello de su romance con la secretaria?
Javier
¿Quién te dijo eso?. Nosotros somos gente seria. Nos dedicamos a trabajar y ya. No tenemos ojos para nadie que no sean nuestras esposas. De seguro ahí esta otra vez inventando cosas la celosa de su mujer.
María Eugenia
A quien quieren engañar. Son un par de cabrones. Que los compre quien no los conozca.
Javier
Hey hey hey mas cuidadito de lo que hablas de mi y de mi compadre.
María Eugenia
Yo no pongo las manos al fuego por ninguno de los dos. Ni a cual irle, ambos son unos mentirosos. Pero está bien.
Pues ya apúrate, ya me tengo que ir. Métete a bañar. Yo reviso que todo esté bien en la casa, cierro y me voy. Nos vemos en la noche. (Se dan un beso rutinario de despedida)
Javier
Sale. Nos vemos amor.
Javier sale de cuadro y María Eugenia se queda en la sala. Suena el teléfono de Javier y ve un mensaje que le acaba de llegar.
María Eugenia
(Leyendo el mensaje) Mi amor. ¿Me prestas tu auto? Tengo que ir hasta Tlanepantla para una audiencia. Besos mi amorcito. Nos vemos dónde siempre ¿va?
Apenas estamos dejando de hablar de eso y mira nomas en lo que te caigo cabrón. Pero deja que salgas y vas a ver cómo te va a ir.
Deja el teléfono de Javier en la mesa en el lugar dónde estaba. Se sienta a esperar a que Javier salga del baño y cuando por fin sale lo confronta de inmedianto.
María Eugenia
¿Quién ese amorcito al que le prestas tu auto eh?
Javier
¿De qué hablas? ¿Enloqueciste?
María Eugenia
Ningún enloqueciste. Mira el mensaje por ti mismo. ¡Y no te lo mande yo eh¡.
Javier fuera de control y sin saber que contestar dice:
Javier
No sé. No entiendo. A veces las líneas se cruzan. Ya sabes que yo no haría eso por nada del mundo. Ni a ti te presto mi auto. Tú sabes cómo lo cuido. De seguro es una equivocación.
María Eugenia
Pues a mí no me parece ninguna equivocación. El mensaje llegó a tu celular y está bien claro.
Javier
En verdad cariño. Como crees que yo le iba a dar mi número de teléfono a alguien para que me pusiera en riesgo. Si no estoy loco. Además fíjate en el nombre de este teléfono corresponde a un hombre, se trata de Armando. ¿Acaso crees que soy puñal y que ando con Armando?
María Eugenia
Así le hacen muchos hombres para ocultar sus amores. Les ponen nombres de hombre a los números de teléfono que registran.
Javier
Pero como pasas a creer que yo haría eso. Además sabes muy bien lo que puede suceder si yo presto el coche de la oficina. Ni loco que me iba a arriesgar. En todo caso prefiero darle unos pesos para que tome un taxi y ya. Pero créeme de verdad, ni una ni otra amor. Yo te quiero a ti y a nadie más. No tengo ojos para nadie más.
Desde aquella vez que me cachaste te juro que ya no he vuelto a las andadas cariño. Aprendí la lección y muy bien aprendida.
María Eugenia sin estar muy convencida sale de cuadro y le dice adiós a Javier.
SEGUNDO ACTO
Javier sale hacia su trabajo. En el camino le habla por teléfono a la amante.
Javier
Oye. Me escribiste un mensaje cuando estaba en el baño y no sabes la que se armó. Ya te he dicho que no me hables ni escribas cuando esté en casa, que lo hagas solo después de que yo te llame. Así nos aseguramos que estoy fuera de casa y fuera del peligro.
Amante (Voz de teléfono)
Lo siento mi vida. Si quieres dejamos lo del préstamo nos olvidamos y ya. Yo no quiero que tengas problemas con tu esposa y yo tampoco quiero problemas con nadie. Dejamos esto por la paz, ¿cómo ves?
Puedo irme a Tlane con mi amigo el abogado o tomar la pesera. No problema.
Javier
No, no. Espera. Solo te estoy poniendo al tanto de lo que está pasando. Nos debemos poner en código para que nada de esto nos vuelva a suceder. Voy para allá en dónde siempre nos vemos, te paso a dejar el auto y todo arreglado va? No te me enojes corazoncito.
Javier se encamina hacia el lugar en el que quedó con su amante le entrega el auto y se va a su oficina
Oficina de Javier. Suena el teléfono y le avisan algo que ocurrió.
Javier
Si, yo soy. Que desea
Agente del Ministerio Público (Voz de teléfono)
Le avisamos que hubo un accidente en el segundo piso del periférico, la persona que manejaba el auto falleció. El auto está totalmente destruido y encontramos la tarjeta de circulación de esa oficina y una de sus tarjetas personales con sus datos, por eso estamos hablando con usted.
¿Es suyo el auto?
Javier
No, es de la empresa en la que trabajo y me lo asignaron para trabajar. ¿Quién habla?.
Agente del Ministerio Público (Voz de teléfono)
Soy el Agente del Ministerio Público de la Zona. Tiene que venir aquí inmediatamente y hablar con algún familiar. ¿Usted es su familiar?
Javier
No, solo soy su amigo. Hoy le facilité el automóvil para que llevara a cabo una diligencia que tenia. Dígame en dónde se encuentran y voy para allá en este instante.
Javier se queda congelado y habla para sí mismo.
Javier
Esto no puede ser. Ahora que le diré a Maru. El auto es de la compañía y tengo prohibido prestarlo a nadie, cuando se enteren perderé hasta el trabajo. Maru no me perdonará nunca esto, de seguro va a querer divorciarse, no veré nunca más a mis hijos. Todo se fue a la mierda por un rato de calentura. ¿Qué haré? ¿Qué haré? No tengo ni idea de que sigue. Esto nunca me había pasado.
Levanta el teléfono y habla con su supervisor:
Javier
Alberto: ¿Cómo estás?, muy buenos días. Te quiero enterar que hoy presté el auto a una amiga, fue rumbo a Tlanepantla y tuvo un accidente. Lamentablemente ella murió y el auto lo reportan como pérdida total.
Alberto (Voz de teléfono)
Javier, sabes muy bien cuál es el procedimiento. Te recomiendo que pases al Departamento Jurídico y hables con el licenciado Escamilla, él te dirá que debes hacer para resarcir el daño o arreglar lo correspondiente al automovil y finalmente te ayudará con todos los trámites para tu entrega-recepción y el correspondiente despido de la compañía. Lo siento pero reglas son reglas.
Javier
¿No hay algo más que pueda hacer para evitar que me liquiden? Recuerda que tengo familia, tengo hijos y muchos compromisos económicos. Ahora mismo empecé a pagar la hipoteca del departamento dónde vivo. Ayúdame Alberto. Tu puedes hacer algo más por mi. Yo siempre te respondí en el trabajo y traté de hacerlo lo mejor posible.
Alberto (Voz de teléfono)
¡No puedo hacer nada en absoluto! Tú conoces las reglas. Ya en otras ocasiones se te había advertido de no facilitar el automóvil de la empresa a nadie, ni siquiera a tu esposa. Eso quedó asentado y por escrito, así que no hay nada que hacer, solo seguir el procedimiento establecido.
En lugar de estar discutiendo te recomiendo que vayas viendo lo correspondiente al seguro del auto y el fallecimiento de la mujer que lo conducía, creo que son temas muy delicados y seguramente no será fácil resolverlos.
Además ten en cuenta que yo no me puedo meter en este asunto para tratar de ayudarte. De hacerlo y ser identificado yo puedo correr la misma mala suerte que te está ocurriendo a ti. Sencillamente no me puedo arriesgar, así que en camino amigo ve a ver qué puedes arreglar de todo el desastre que provocaste.
TERCER ACTO
Javier cuelga el teléfono y le habla a su amigo Rodrigo para verse en el pasillo y poder platicar con él.
Javier
Rodrigo, te necesito ver pronto. Tengo algo urgente que comentarte nos vemos en el pasillo
Rodrigo
No puede esperar. Estoy terminando un reporte.
Javier
No, no puede esperar. Te suplico salgas y nos vemos en el pasillo
Rodrigo
¿Qué pasa? ¿Por qué tanta prisa? Parece que alguien se murió.
Javier
Pues sí, alguien se murió. Te quiero platicar. No tengo a nadie más a quien acudir. Me gustaría que me escucharas pacientemente compadre.
Rodrigo
Está bien. Te escucho, soy todo oídos para ti compadre.
Javier
Mira: le presté el auto a la Susy, se fue rumbo a Tlanepantla, ya sabes a una de sus audiencias de los litigios que realiza y en el segundo piso del Periférico tuvo un accidente terrible, ella murió, el auto es pérdida total, encontraron una de mis tarjetas de presentación en la cajuelita de guantes y llamaron a la oficina. Ya se enteró Recursos Humanos hablaron conmigo y me enviaron al Departamento Jurídico. Dicen que dejo de trabajar a partir de hoy y que me van a liquidar conforme las reglas del juego establecidas.
Lo peor de todo es que de esto se va a enterar Maru y seguramente me va a pedir el divorcio. Ahora si estoy frito: pierdo a Susy, el trabajo y me divorcian y dejo de ver a mis hijos.
Rodrigo
Calma amigo. Hay que ver cuál es la mejor estrategia para que tengas los menos problemas en casa.
Ya sé. A la comadre Maru le dirás que no pudiste cubrir las cuotas de venta del mes y que en la empresa están muy encabronados con eso. Qué ya han corrido a tres vendedores más y que ahora te tocó a ti. Que no hay nada que hacer. Le puedes decir también que aceptarás el ofrecimiento que te hicieron para irte a trabajar a Monterrey con la empresa de plásticos esa y que cuando estés bien establecido los llevarás a ellos.
Javier
Está bien. Me suena muy bien. Pero ¿Qué carajos haré con el problema de coche y la Susy adentro. ¿Cómo le explico eso a su familia? Se me viene una bronca del tamaño del mundo compadre. Jamás me había pasado algo así. En mi vida se me habían juntado tantas chingaderas en un solo día.
Rodrigo
Lo mejor es que vayas paso a paso. Primero es lo primero. Mira, yo te recomiendo que veas lo del Jurídico primero, luego que des aviso a los hermanos de Susy y finalmente que te vayas a casa para que sueltes el rollo de lo de Monterrey y ya asunto resuelto.
Javier
Eso suena muy bien platicado, pero ya en la práctica está muy cabrón. Amigo ahora si me llevo la chingada. Bien sabía yo que algo malo iba a ocurrir, cuando salí de la casa estaba muy nublado y tuve una mala sensación. No sé que era realmente pero tuve una mala sensación.
Rodrigo
Sé que está muy cabrón todo lo que te está pasando compadre, pero así como estabas muy gallito con la vieja, ahora tendrás que sacar lo mejor de ti para resolver todo. Si necesitas ayuda háblame, voy a estar todo el día el curso de Ventas Dinámicas en el 6° piso. Nos vemos más tarde.
Javier
Te agradezco mucho Rodrigo, eres el único amigo al que puedo recurrir con este tipo de problemas.
Rodrigo
Bien. Suerte que resuelvas todo.
Javier y Rodrigo salen de cuadro y aparece María Eugenia en la sala de la casa. Javier llega a casa
CUARTO ACTO
Javier
Hola familia. Ya llegué. ¿Cómo están todos?
María Eugenia
Llegas como si nada. Descarado. ¿Qué es lo que te está pasando que ya nada te impresiona?
Javier
¿Qué te pasa? ¿Por qué me tratas así?
María Eugenia
¿De dónde vienes?
Javier
Del trabajo. ¿De dónde debería venir? ¿Tú tienes otra opción?
María Eugenia
No lo sé. Tú dímelo. El señor de las mentiras.
Javier
Vengo del trabajo. No me fue muy bien que digamos y en verdad que no vengo de buenas. Este mes nuevamente no cumplí la meta de ventas y acabo de perder el trabajo.
María Eugenia
¿Seguro? ¿No tienes más que decirme? ¿Solo que ya no eres bueno para las ventas, que no puedes cumplir con tu trabajo y que te corrieron?
Javier
Bueno. También te quiero explicar que las cosas se han complicado un poco. Por supuesto que nos quedamos sin automóvil y seguramente la pasaremos mal ya que por lo menos en quince o treinta días no tendremos dinero de ningún lugar, ni de mi anterior trabajo ni del próximo. Pero ya lo tengo todo resuelto: acepte el ofrecimiento que me hicieron de la empresa de plásticos de Monterrey ¿Te acuerdas, aquella que te comenté hace unos dos o tres meses, cuando fui a una convención a ese lugar?
María Eugenia
Si me acuerdo. Y que ¿te irás solo o nos vamos todos juntos?
Javier
Primero yo me voy solo. Llego a un hotel y me instalo para estar ahí hasta que logre estabilizarme un poco. Luego busco un departamento y vengo por ustedes y asunto arreglado. Perdimos el trabajo y el auto, pero no perdimos la vida. ¿Cómo ves amor?
María Eugenia
No, no perdimos la vida, pero alguien más si la perdió. Que ¿Cómo veo?. Todo lo veo muy espantoso. Ah, y no soy tu amor.
Javier
¿Qué te pasa? ¿De qué estás hablando? ¿No puedes entender mi mala racha?
María Eugenia
A mi no me andes con chingaderas. No te hagas pendejo. Estoy hablando de que tu princesa murió, que te corrieron en el trabajo por andar prestando el coche a desconocidas y que desde ahora no soy tu amor, ahora me convertí en tu peor pesadilla. Cabrón infiel.
Javier
¿Pero quién te dijo eso? ¿Quién inventó semejante tantas historias en tan poco tiempo?
María Eugenia
Creías que no me iba a enterar. Ni siquiera puedes adivinar quién me lo dijo. No pasó ni un par de horas y ya me estaba llamando para platicarme todo. ¿Adivina? Eres tan pendejo que ni siquiera te imaginas quien te delató.
Javier
De seguro te hablaron de la oficina, el pendejo ese de Recursos Humanos que te pasa toda la información y que te trae ganas.
María Eugenia
No. No fue nadie de la oficina, ni de Recursos Humanos. Fue la esposa de tu compadre Rodrigo. De seguro él se lo platicó y la vieja no pudo aguantar las ganas de ver cómo nos iría mal con semejante noticia y me llamó de inmediato a mi teléfono platicándome absolutamente todo lo que supo más lo que seguramente inventó.
Javier
Por eso. Si sabes que ella es bien chismosa. ¿Por qué le crees?
María Eugenia
No me quieras seguir viendo la cara de pendeja. Luego que supe eso, llamé a tu oficina y tu secretaria me confirmó todo, todo sin excepción. Ahí confirme lo de la pinche vieja flaca que se murió.
Javier
¿Así que sabes todo?
María Eugenia
Siempre lo he sabido. Tenía la esperanza de que algún día dejaras de andar exponiéndote y que podríamos llevar una vida normal. Ahora sé que nunca te comportaste como un hombre, que siempre me has engañado, desde que nos casamos supe lo de la tal Susana y tus andanzas. Recuerda que cuando no es una persona, es otra la que te puede descubrir. Siempre hay un chismoso.
Javier
Maru. Te pido que me perdones, te puedo asegurar que ahora si voy a cambiar.
María Eugenia
Si. Vas a cambiar pero de casa. Yo aquí ya no te quiero volver a ver nunca más, y da gracias que no les hablo a mis hermanos para que te vengan a poner una chinga loca. Cabrón.
Y recuerda: esta ya no es tu casa, tus hijos ya no son tus hijos, yo ya no soy tu esposa. Perdiste todo, todo, todo. ¿Es lo que querías? ¡Ya lo lograste!.
Javier
Yo creo que podemos arreglar las cosas.
María Eugenia
Si las vamos a arreglar. Tú te vas a ir de aquí, no vuelves nunca más y nos dejas en paz. Así lo vamos a arreglar.
Javier
No seas tan terminante. Déjame salvar algo, ya perdí el trabajo y mi coche.
María Eugenia
Si. También perdiste a la pinche flaca esa. Todo por calenturiento.
Javier
No seas así. Ella ya murió.
María Eugenia
Si murió por calenturienta. Por meterse con personas que tienen esposa e hijos. Ese fue su castigo divino.
Javier
Por eso. Déjala que descanse en paz.
María Eugenia
Por mí que se pudra en el infierno y tu también. Mira, las cosas cambiaron radicalmente. Quiero que pongas atención, lo diré una sola vez y luego a la chingada.
Javier
Está bien Maru, que es lo que quieres decirme.
María Eugenia
Mi jefe siempre me ha pretendido, yo nunca le hice ningún caso. Siempre le he evitado, sin embargo, a raíz de que me enteré de lo tuyo, hemos estado saliendo y ahora le voy a tomar la palabra. Me prometió que podríamos juntarnos y que podría llevar a los niños conmigo, y ¿sabes? Lo voy a hacer. Le tomaré la palabra. Él es un buen hombre, tiene sus ahorros y estaremos mucho mejor que contigo.
Javier
No. No me puedes hacer eso. Menos a mis hijos.
María Eugenia
Yo no puedo hacerte eso y tu si puedes hacerme lo que quieras y yo debo agachar la cabeza y continuar contigo cómo una jodida abnegada. Estas muy pendejo. Te metiste con la persona indebida. No soy tan dócil como te imaginas. Ahora me vas a conocer.
Javier
Por lo menos no te vayas con ese cabrón. Déjame intentar ser nuevamente el amor de tu vida.
María Eugenia
El amor de mi vida lo fuiste los primeros años, luego cambiaste y te volviste un reverendo cabrón y vago.
Javier
Por eso, déjame intentar serlo de nuevo.
María Eugenia
Búscate otra pendeja, o mejor aún, búscate otra pincha vieja flaca que te aguante. Yo ya no. Yo ya me canse.
Otra cosa: hoy mismo te llevas todas tus chingaderas de la casa. Cuando amanezca no te quiero encontrar aquí.
Javier
No seas así conmigo. Por lo menos déjame dormir hoy aquí.
María Eugenia
Ya le hable a mis hermanos y en una hora estarán aquí. Si te encuentran te van a madrear. Yo que tu mejor me iba ya.
Los dos salen de cuadro
CONCLUSIÓN
Se ve a Javier y Rodrigo en una cafetería.
Javier
No puede ser. ¿Por qué le dijiste todo a tu vieja compadre?. No sabes el lío en que me metieron.
Rodrigo
Confieso que se lo dije. Pero en verdad. Nunca me imagine que lo fuera a repetir con tu mujer. A partir de ese día me vigila todo: a dónde voy, con quien estoy, con quien hablo, etc. Me tiene super vigilado. Y tu ¿Cómo vas?
Javier
Solo, sin trabajo, sin familia y lo peor, nadie me quiere contratar. Todos buscan gente joven. Los que pasamos de los cuarenta años somos viejos y estamos fuera de toda posibilidad de contratación. Además sin la recomendación de la empresa menos.
Luego, quise sacar mis ahorros del banco y María Eugenia ya había retirado todo. Estoy viviendo de milagro te lo juro.
Rodrigo
¿Y qué piensas hacer?
Javier
Tengo planes de irme para los yunaites, me han platicado que me pueden pasar para trabajar en una planta de motores como obrero.
Aquí ya no puedo estar. Ahora también recibí amenazas de los hermanos de Susy. Mis hijos no me quieren ver y ya no tengo nada que hacer en esta ciudad.
Rodrigo
¿Dónde estás viviendo?
Javier
Trabajo en la limpieza de una tienda de autoservicio. Me dan una lana y me regalan todo el cartón que sale de la tienda, lo estoy vendiendo y saco algo para comer. En la tienda me dejan dormir en la bodega.
Todo se me vino encima. No lo puedo creer.
De verdad te lo digo compadrito, lo mejor es andar derechito.
FIN





Mabel
Excelente Teatro. Me encanta el diálogo. Un abrazo Monitor y mi voto desde Andalucía
Monitor
Gracias Mabel. Es mi primer intento de Libreto para Microteatro: 15 espectadores, en 15 minutos, en 15 metros cuadrados, con dos o cuatro actores como máximo. Saludos y gracias por los comentarios y voto.
claudia.serra
Pues si es tu primer intento de dramatización de un microrelato, salió genial, Monitor. Las palabras justas, las expresiones ultra verosímiles, y hasta podríamos imaginar la inflexión de voz, allí donde no aludís explícitamente a un estado de ánimo. Excelente, voto y saludos.
Monitor
Te agradezco la distinción de leerme Claudia. Saludos.
En correspondencia voy a leerte¡
hector
Buenísimo. Me cautivo los diálogos.
VIMON
Muy buenos diálogos, Gabriel. Saludos con mi voto.