-Imaginemos un joven filósofo.
-¿Cómo se llama?
-La rasstra
-Por los caerelitos.
-No, porque no SUMMA, se arrastra.
-¡Qué poca!
-De joven nuestro homenajeado se descubrió filosófo al reflexionar sobre el lema de la prepa, se dijo.
-¿Orden y progreso?
-Y es que sí aun dejando de lado el tufillo del positivismo.
-¿Orden y progreso? Sí aquí todo es Kaos y retroceso.
-Oye, es ¿filósofo o moralista?
-Quizás por eso en la prepa le decían también el “cómico involuntarioso”, porque además del humor era brioso y en las jardineras de la escuela luego se le descubría realizando actos bien calenturiosos… Ya en filos gracias al automático que le prestaba su papá para trasladarse y al otro, fue conocido como un filósofo cínico.
-Oye que bien, ¿por?
-Porque nunca logró pasar de esa materia obligatoria…
-Oye esto es neta o te lo estás inventando.
-Mira, un día paseando su inteligencia por las llamadas islas… que empieza a caer una lluvia torrencial. Coincidió que un afamado emérito también sufría de esta achichinga.
-No, no se mueva, Sr. Profesor.
-No estoy para autógrafos ahorita…que no entiendes, piche caerelitos.
-Lenguaje, profesor. Y no no quiero otro de sus garabatos inintelegibles. Lo que busco es que su robusta sombra me siga cubriendo un poco de la lluvia.
-Ay wey, no te burles de este cabrón ya hasta siento que me identifico.
-Ya en su casa a sí mismo se dijo con orgullo: ya estuvo que soy el caereles… porque estos seres están inflados de teorías, pero bien poliomelíticos en la sagrada praxis.
-Mira, para que no te sientas mal, había otro joven estudioso que era conocido como el amigo aleluyo del caerelitos… Entró a filos para demostrar que su fe era inconmovible. Se le otorgó un diploma por semejante hazaña. Pero el pobre traía un batidillo que igual llamaba al Nazareno el Prometeo laico y decía que Sócrates predicaba con parábolas ácidas estomacales… Luego se supo que el diploma en realidad había sido una orden fulminante de internamiento psiquiátrico.
-Ya en conjunto los personajes que he mencionado eran conocidos como el grupo de los Áticos, por los reventones que organizaban en su buhardilla… Por lo demás como eran de filos filos y no de letras letras no se les daba eso de hacer asociaciones etimológicas… En el grupo destacaba la cuñis, y todos le decían que qué hermosa su cuatita… pero sólo era para quitársela de encima.
-Ay, cómo son si yo ni hermanos tengo.
-Un día la cuñis logró un hecho trascendental para el grupo y sobre todo para su vida sentimental: se consiguió un novio: El chef Guevara. Era un tortero de Copilco fanático de la plataforma musical con ese nombre. El caereles pensó que ese era el momento para organizar sus veladas político-culturales. Hacía tiempo que había escrito unos diálgos donde creía que con humor podía dejárselas, literal, caer, a tanto politicoso baboso que hay en el país. Hubo ensayos con compañeros de la rama de actuación (se les prometió que el dinero recabado por su participación recibirían el 80 %). Estuvieron de acuerdo y así iniciaron la etapa de guerrilla teatral de los Áticos:
-Pero no se bebe, ¡señor!
-E igual es un líquido… espeso y negro.
-Y usted verde, baboso y sin propiedades alimenticias.
-Seguridad: ¡Me están faltando!
-Por favor sin alusiones personales.
-No me ayudes, ¡compadre!
-Pues ¿cuándo le bauticé al chiquito?
-La anterior considerada una putiviñeta de asmático aliento fue conocida por sus repercusiones políticas como “La sonrisa vertical trasera o el mal llamado fracking”. La que sigue acuñada por la cuñis fue conocido en el off CU… como “La ardilla en el desierto de los leoninos”.
-Este si salió peor que el pelele y el fecal juntos. Cada que abre el hocico nos hunde más.
-Ay, Tiresias, jefe ciego, ora sí que qué te digo, Diego, era el que le gustó a la plebe…
-Sí, pero lo que tiene de “bonito” lo tiene de Pensante mexicano.
-Estos trasexenios nos están llevando de nuevo a la Revolución.
-¡Dios nos libre!
-¡Sin pecado con-cebido! En un inmenso placebo infordemencial.
-No entiendo nada, mami, me explicas, ¡por fa!
-Mira, hijito, como dice el Diccionario del diablo: un político es el que quiere cambiar los males actuales por otros distintos… y siempre en su fuero interno se dicen: gracias ¡Dios mío, que no me hiciste como ellos: mira que me hiciste algo tantito “pior”!
(Entra un personaje masculino vestido de tehuana)- Fui a hacerme unos estudios.
-¿Del papanicolao?
-Y me dijeron.
-Ay, srita. Por qué no le revisamos de una vez la próstata.
-Les declaro mi enemistad.
-Qué bueno, porque ya era suya nuestra antipatía.
-Sabe, usted siempre me pareció un personaje de Tolkien.
-¿Un elfo? Lo entiendo.
-No.
-Ya, entonces, claro, como fui jinete, me corresponde en talla un hobbit.
-Ándele… pero después de su transformación por el contacto con ¡el precioso!
-¡Smeagol? ¡Qué poca?
-Es el enfrentamiento del hombre común en contra de los de su especie…
-No, porque ustedes son licántropos.
-Yo fui una Penélope.
-¿Esperando a su “marido”?
-Siempre me entretuve con el metesaca de la política.
-Ay, santísimo Nazareno, qué me llegue la muerte…
-Ay sí, por favor, y a nosotros por favor que se nos olvide.
-Hemos redoblado nuestra artillería.
-Trajeron a los chacales.
-Esto se va a poner bueno.
-Ni el sr. Libanés ha podido con nosotros.
-Tendrá ese origen, pero ese Sr. es Azteca: ¡exporta guerras!
-Ya basta de utopías sensibleras y mariconas.
-Ni siquiera saben que con este último insulto invocan a María: ellos que hipócritamente son católicos.
-Ora a escupir fuego, que para eso los traje.
-¿En qué trabajan?
-¿Qué es eso?
-¿Hijos?
-Ninguno.
-¿Mujer?
-Tampoco.
-Son mercenarios de la peor ralea. Sin nada que defender.
-¿Estudios profesionales?
-Literatura dramática y Teatro.
-Perversión moral y sexual.
-Nuestra conciencia no reside en los sucios embornales.
-Esto es ¿se agarran cariño entre carnales?
-Disculpe oficial, antes de qué proceda es que la de Oquendo es una cita culta.
-Claro “de Pan-amá a Buenos Aires”.
-Ve y la recita, y no es del todo la declamación la que impresiona, sino la práctica oculta del acusador de sus propios deleites.
-Ay, la dramaturgia, siempre tan analfabeta.
-¡Son los aristocats!… Saben la juzgan así y ni si quiera se tomaron la molestia de leerla.
-¿Leerla? Pero si ni siquiera la publicamos.
-Es cierto, si ustedes son cantantes a la Homero.
-Por fin, algo sensato.
-Comparten la ceguera ante todo lo demás.
-Miserables, bien nos advirtieron de ustedes.
-Si las letras son libres, ¿Quién las aprisionó?… claro el monotemático.
-No se atreverá a hablar así de nuestro Nobel.
-Solo si lo escriben con V de vaca sacra. Son escarabajos de uno que se soñó Faraón en tierra Azteca.
-En eso acierta somos imperiales.
-Y el estiércol es su reino… Saben cuándo comprábamos su revista, cuando la remataban en los tiraderos de Gandhi, y aun así nos parecía sobrevaluada.
-Acepta que nos ha leído.
-A todos excepto al imitador de Carlyle: el Whopper jr. Sin “moujou”.
-Aquí está dígaselo en persona.
-No creo que ese sujeto merezca ese calificativo… Dígame cuando empezarán a escribir mal también de él… Porque en los corrillos siempre le han echado pestes: sus purgas capitalistas.
-Sabe, en nuestro reinado nunca hemos permitido que nadie levante cabeza.
-Dicen bien, por eso su género es la bastardía literaria (el invento de un snob francés, importado a estas tierras por un regiomontano, conocido por su tutelaje a un tal Jorge Luis Borges), son eunucos furiosos de convertir a los demás a su imagen y semejanza.
-Bueno, bueno habrá que ir revisando todos estos diálogos y ver bien que se queda y qué se va. Pero me gusta en general.
-¿Y en lo particular?
-Por eso digo.
-Mira lo que le pasaba a este hombre era poeta y sospechosamente estaba tapiado para la música. Diseccionó al mexicano, padeciendo el mal mayor que nos aqueja: la solemnidad. Y como cereza del coctel escribió una obra de teatro para un proyecto en quien brilló fue su mujer. Ella sí una mujer talentosa.
-A ver tú Whopper Carlyle jr con queso y sin miga(jón)…
-Y no te metas con su “moujou”.
-Enemistaste a la Fuente con la Paz. Y todavía decías que te echaran a ti la bravata. Pues éntrele sin tan sabroso.
-Y todavía aquel Gel-boy confundió uno de los muy malos con los tuyos. No había leído ninguno. Pero ya ves aquí los politicastros también se impresionan por los comentócratas televisivos.
-Oye y quién es él y por qué le llamas así…
-Es un historietador… me cae mal por lamecazuelas literal.
-Y ¿a quién le lamía?
-Bueno no tengo la lista completa, pero estaba pegado a un poeta que vivía de hacerle al cuento.
-Pues ni idea.
-Mira tú dilo y sí ríe la gente pues ya estuvo.
-Pues tenemos por otro lado a un oscuro cineasta ganador de oscos osos por sus óscares consetudinarios… Esto sí sus culebrones te aburrían y te dejaban muy pensativo ahí en tu butaca, con la única claridad, de para qué demonios seguías asistiendo a este espectáculos de masas: el mundial de clubes cinematográfico.
-Intervino de pronto la cuñis con una de sus ficciones:
-Era una conejita que engañaba a los demás con una zanahoria que en ese momento les ponía en frente y no atrás… donde la guardaba.
-Se sentían de la “high” del espíritu, aunque se rascaban los bolsillos como todos… Su blanco favorito eran los famosos pintores con sus vidas miserables, como la de él: sin la fama, claro.
-Ven, Gusadro, escucha ésta, está divertidísima.
-No, no me parece divertida. Voy por una chela.
-El sector ultra de las féminas profesoras se hacían llamar así mismas las leonas salvajes… que al final de cuentas, siempre cruzaban el arito doméstico del fuego.
-Mira, yo supe de Bolaño por un periodista apellidado en primeras, como Cárdenas en segundas. Dije, pues ha de estar bueno el libro.
-Es que si lees a Leopolodo así Zea que escribe…
-Ay, carajo, ya me harté de tus miraditas al reloj.
-Había un profesor, Rodrigo Mata, de apellido… y sí en sus clases lo hacía de aburrimiento.
-Otra maestra, que luego se hizo pornstar literaria, pero cuando andaba a raíz, enseñando en público le tocaba una materia en la que siempre se preguntaba por qué nadie había leído un libro fundacional X que en realidad era a ella a quien le tocaba dejar y nunca dejaba.
-A mí de la historia judeo-romana (sic) de la Biblia me llama la historia de José el soñador: los hermanos unos envidiosos lo roban y lo tiran a un pozo… luego ya en el poder, José les da cobijo, y uno se pregunta pues hubiera patentado la vacuna contra la envidia y te juro que en México se vendería más que la de la influenza.
-Cuando llegas al estado de la cuestión te dices: bueno, pues ya estuvo, están viendo lo mismo que yo… y ahí empiezas a divertirte.





Mabel
Muy bueno, me ha encantado. Un abrazo Raúl y mi voto desde Andalucía