Los caracolitos del caerelitos

Escrito por
| 23 | 1 Comentario

-Imaginemos un joven filósofo.

-¿Cómo se llama?

-La rasstra

-Por los caerelitos.

-No, porque no SUMMA, se arrastra.

-¡Qué poca!

-De joven nuestro homenajeado se descubrió filosófo al reflexionar sobre el lema de la prepa, se dijo.

-¿Orden y progreso?

-Y es que sí aun dejando de lado el tufillo del positivismo.

-¿Orden y progreso? Sí aquí todo es Kaos y retroceso.

-Oye, es ¿filósofo o moralista?

-Quizás por eso en la prepa le decían también el “cómico involuntarioso”, porque además del humor era brioso y en las jardineras de la escuela luego se le descubría realizando actos bien calenturiosos… Ya en filos gracias al automático que le prestaba su papá para trasladarse y al otro, fue conocido como un filósofo cínico.

-Oye que bien, ¿por?

-Porque nunca logró pasar de esa materia obligatoria…

-Oye esto es neta o te lo estás inventando.

-Mira, un día paseando su inteligencia por las llamadas islas… que empieza a caer una lluvia torrencial. Coincidió que un afamado emérito también sufría de esta achichinga.

-No, no se mueva, Sr. Profesor.

-No estoy para autógrafos ahorita…que no entiendes, piche caerelitos.

-Lenguaje, profesor. Y no no quiero otro de sus garabatos inintelegibles. Lo que busco es que su robusta sombra me siga cubriendo un poco de la lluvia.

-Ay wey, no te burles de este cabrón ya hasta siento que me identifico.

-Ya en su casa a sí mismo se dijo con orgullo: ya estuvo que soy el caereles… porque estos seres están inflados de teorías, pero bien poliomelíticos en la sagrada praxis.

-Mira, para que no te sientas mal, había otro joven estudioso que era conocido como el amigo aleluyo del caerelitos… Entró a filos para demostrar que su fe era inconmovible. Se le otorgó un diploma por semejante hazaña. Pero el pobre traía un batidillo que igual llamaba al Nazareno el Prometeo laico y decía que Sócrates predicaba con parábolas ácidas estomacales… Luego se supo que el diploma en realidad había sido una orden fulminante de internamiento psiquiátrico.

-Ya en conjunto los personajes que he mencionado eran conocidos como el grupo de los Áticos, por los reventones que organizaban en su buhardilla… Por lo demás como eran de filos filos y no de letras letras no se les daba eso de hacer asociaciones etimológicas… En el grupo destacaba la cuñis, y todos le decían que qué hermosa su cuatita… pero sólo era para quitársela de encima.

-Ay, cómo son si yo ni hermanos tengo.

-Un día la cuñis logró un hecho trascendental para el grupo y sobre todo para su vida sentimental: se consiguió un novio: El chef Guevara. Era un tortero de Copilco fanático de la plataforma musical con ese nombre. El caereles pensó que ese era el momento para organizar sus veladas político-culturales. Hacía tiempo que había escrito unos diálgos donde creía que con humor podía dejárselas, literal, caer, a tanto politicoso baboso que hay en el país. Hubo ensayos con compañeros de la rama de actuación (se les prometió que el dinero recabado por su participación recibirían el 80 %). Estuvieron de acuerdo y así iniciaron la etapa de guerrilla teatral de los Áticos:

-Pero no se bebe, ¡señor!

-E igual es un líquido… espeso y negro.

-Y usted verde, baboso y sin propiedades alimenticias.

-Seguridad: ¡Me están faltando!

-Por favor sin alusiones personales.

-No me ayudes, ¡compadre!

-Pues ¿cuándo le bauticé al chiquito?

-La anterior considerada una putiviñeta de asmático aliento fue conocida por sus repercusiones políticas como “La sonrisa vertical trasera o el mal llamado fracking”. La que sigue acuñada por la cuñis fue conocido en el off CU… como “La ardilla en el desierto de los leoninos”.

-Este si salió peor que el pelele y el fecal juntos. Cada que abre el hocico nos hunde más.

-Ay, Tiresias, jefe ciego, ora sí que qué te digo, Diego, era el que le gustó a la plebe…

-Sí, pero lo que tiene de “bonito” lo tiene de Pensante mexicano.

-Estos trasexenios nos están llevando de nuevo a la Revolución.

-¡Dios nos libre!

-¡Sin pecado con-cebido! En un inmenso placebo infordemencial.

-No entiendo nada, mami, me explicas, ¡por fa!

-Mira, hijito, como dice el Diccionario del diablo: un político es el que quiere cambiar los males actuales por otros distintos… y siempre en su fuero interno se dicen: gracias ¡Dios mío, que no me hiciste como ellos: mira que me hiciste algo tantito “pior”!

(Entra un personaje masculino vestido de tehuana)- Fui a hacerme unos estudios.

-¿Del papanicolao?

-Y me dijeron.

-Ay, srita. Por qué no le revisamos de una vez la próstata.

-Les declaro mi enemistad.

-Qué bueno, porque ya era suya nuestra antipatía.

-Sabe, usted siempre me pareció un personaje de Tolkien.

-¿Un elfo? Lo entiendo.

-No.

-Ya, entonces, claro, como fui jinete, me corresponde en talla un hobbit.

-Ándele… pero después de su transformación por el contacto con ¡el precioso!

-¡Smeagol? ¡Qué poca?

-Es el enfrentamiento del hombre común en contra de los de su especie…

-No, porque ustedes son licántropos.

-Yo fui una Penélope.

-¿Esperando a su “marido”?

-Siempre me entretuve con el metesaca de la política.

-Ay, santísimo Nazareno, qué me llegue la muerte…

-Ay sí, por favor, y a nosotros por favor que se nos olvide.

-Hemos redoblado nuestra artillería.

-Trajeron a los chacales.

-Esto se va a poner bueno.

-Ni el sr. Libanés ha podido con nosotros.

-Tendrá ese origen, pero ese Sr. es Azteca: ¡exporta guerras!

-Ya basta de utopías sensibleras y mariconas.

-Ni siquiera saben que con este último insulto invocan a María: ellos que hipócritamente son católicos.

-Ora a escupir fuego, que para eso los traje.

-¿En qué trabajan?

-¿Qué es eso?

-¿Hijos?

-Ninguno.

-¿Mujer?

-Tampoco.

-Son mercenarios de la peor ralea. Sin nada que defender.

-¿Estudios profesionales?

-Literatura dramática y Teatro.

-Perversión moral y sexual.

-Nuestra conciencia no reside en los sucios embornales.

-Esto es ¿se agarran cariño entre carnales?

-Disculpe oficial, antes de qué proceda es que la de Oquendo es una cita culta.

-Claro “de Pan-amá a Buenos Aires”.

-Ve y la recita, y no es del todo la declamación la que impresiona, sino la práctica oculta del acusador de sus propios deleites.

-Ay, la dramaturgia, siempre tan analfabeta.

-¡Son los aristocats!… Saben la juzgan así y ni si quiera se tomaron la molestia de leerla.

-¿Leerla? Pero si ni siquiera la publicamos.

-Es cierto, si ustedes son cantantes a la Homero.

-Por fin, algo sensato.

-Comparten la ceguera ante todo lo demás.

-Miserables, bien nos advirtieron de ustedes.

-Si las letras son libres, ¿Quién las aprisionó?… claro el monotemático.

-No se atreverá a hablar así de nuestro Nobel.

-Solo si lo escriben con V de vaca sacra. Son escarabajos de uno que se soñó Faraón en tierra Azteca.

-En eso acierta somos imperiales.

-Y el estiércol es su reino… Saben cuándo comprábamos su revista, cuando la remataban en los tiraderos de Gandhi, y aun así nos parecía sobrevaluada.

-Acepta que nos ha leído.

-A todos excepto al imitador de Carlyle: el Whopper jr. Sin “moujou”.

-Aquí está dígaselo en persona.

-No creo que ese sujeto merezca ese calificativo… Dígame cuando empezarán a escribir mal también de él… Porque en los corrillos siempre le han echado pestes: sus purgas capitalistas.

-Sabe, en nuestro reinado nunca hemos permitido que nadie levante cabeza.

-Dicen bien, por eso su género es la bastardía literaria (el invento de un snob francés, importado a estas tierras por un regiomontano, conocido por su tutelaje a un tal Jorge Luis Borges), son eunucos furiosos de convertir a los demás a su imagen y semejanza.

-Bueno, bueno habrá que ir revisando todos estos diálogos y ver bien que se queda y qué se va. Pero me gusta en general.

-¿Y en lo particular?

-Por eso digo.

-Mira lo que le pasaba a este hombre era poeta y sospechosamente estaba tapiado para la música. Diseccionó al mexicano, padeciendo el mal mayor que nos aqueja: la solemnidad. Y como cereza del coctel escribió una obra de teatro para un proyecto en quien brilló fue su mujer. Ella sí una mujer talentosa.

-A ver tú Whopper Carlyle jr con queso y sin miga(jón)…

-Y no te metas con su “moujou”.

-Enemistaste a la Fuente con la Paz. Y todavía decías que te echaran a ti la bravata. Pues éntrele sin tan sabroso.

-Y todavía aquel Gel-boy confundió uno de los muy malos con los tuyos. No había leído ninguno. Pero ya ves aquí los politicastros también se impresionan por los comentócratas televisivos.

-Oye y quién es él y por qué le llamas así…

-Es un historietador… me cae mal por lamecazuelas literal.

-Y ¿a quién le lamía?

-Bueno no tengo la lista completa, pero estaba pegado a un poeta que vivía de hacerle al cuento.

-Pues ni idea.

-Mira tú dilo y sí ríe la gente pues ya estuvo.

-Pues tenemos por otro lado a un oscuro cineasta ganador de oscos osos por sus óscares consetudinarios… Esto sí sus culebrones te aburrían y te dejaban muy pensativo ahí en tu butaca, con la única claridad, de para qué demonios seguías asistiendo a este espectáculos de masas: el mundial de clubes cinematográfico.

-Intervino de pronto la cuñis con una de sus ficciones:

-Era una conejita que engañaba a los demás con una zanahoria que en ese momento les ponía en frente y no atrás… donde la guardaba.

-Se sentían de la “high” del espíritu, aunque se rascaban los bolsillos como todos… Su blanco favorito eran los famosos pintores con sus vidas miserables, como la de él: sin la fama, claro.

-Ven, Gusadro, escucha ésta, está divertidísima.

-No, no me parece divertida. Voy por una chela.

-El sector ultra de las féminas profesoras se hacían llamar así mismas las leonas salvajes… que al final de cuentas, siempre cruzaban el arito doméstico del fuego.

-Mira, yo supe de Bolaño por un periodista apellidado en primeras, como Cárdenas en segundas. Dije, pues ha de estar bueno el libro.

-Es que si lees a Leopolodo así Zea que escribe…

-Ay, carajo, ya me harté de tus miraditas al reloj.

-Había un profesor, Rodrigo Mata, de apellido… y sí en sus clases lo hacía de aburrimiento.

-Otra maestra, que luego se hizo pornstar literaria, pero cuando andaba a raíz, enseñando en público le tocaba una materia en la que siempre se preguntaba por qué nadie había leído un libro fundacional X que en realidad era a ella a quien le tocaba dejar y nunca dejaba.

-A mí de la historia judeo-romana (sic) de la Biblia me llama la historia de José el soñador: los hermanos unos envidiosos lo roban y lo tiran a un pozo… luego ya en el poder, José les da cobijo, y uno se pregunta pues hubiera patentado la vacuna contra la envidia y te juro que en México se vendería más que la de la influenza.

-Cuando llegas al estado de la cuestión te dices: bueno, pues ya estuvo, están viendo lo mismo que yo… y ahí empiezas a divertirte.

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    23 abril, 2016

    Muy bueno, me ha encantado. Un abrazo Raúl y mi voto desde Andalucía

Escribir un comentario

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Cargando…
Abrir la barra de herramientas