Tiene el olor de la felicidad…o más bien quise decir, de la perdición.
Su olor brota insolente por cada uno de sus poros,
se cuela en mi ropa y humedece mis deseos.
Sus manos, dueñas de mi locura, despojan mi entendimiento,
acarician mis suspiros…
Por su olor, sus manos…por ese dulce veneno de sus labios.
Yo, como Sergio Stepansky, me juego la vida, de todos modos la llevo perdida.





Mabel
Muy buen poema. Un abrazo Yulia y mi voto desde Andalucía
Yulia de la Tarde
Saludos Mabel. Gracias por tu lectura siempre atenta!
Claudio_3
Buen poema, me hizo recordar a esas musas que me obligaban escribir poesia, en especial mi primera amor. En quién o en qué pensaste cuando escribiste este poema? Saludos y mi voto.
Yulia de la Tarde
Claudio…pensaba en alguien que me genera un deseo demasiado humano jejejjee…
Saludos