En alguna parte de Andalucía, en la sala de una pequeña y lúgubre oficina de empleo, en la cual se encuentra una mesa con un ordenador encendido, unos cuantos folios desparramados por ella y un pequeño bote lleno de bolígrafos de varios colores, además de algún que otro subrayador y una grapadora. A ambos lados de la mesa se encuentran sendas sillas de despacho algo envejecidas. Sin embargo lo que más destaca sobre aquella mesa es un vistoso cartel, delante del ordenador, con una impresión en la cual pone: “VUELVO EN 5 MINUTOS”.
Haciendo cola se encuentran, por el siguiente orden, un tipejo desaliñado que viste un chándal roñoso y amplio, otro hombre más mayor de unos cincuenta años y, por último, una mujer bien vestida y medio-maquillada que arrastra consigo un carrito de bebé.
MUJER- (observa su reloj de pulsera y resopla)-Qué tarde se me hace. Debería de haberme tocado ya el turno.
HOMBRE- (gira medio cuerpo para conversar con la mujer)- Y que lo diga, yo llevo esperando uno’ veinte minuto’ y ni siquiera han “atendío” al hombre de delante. (Señalando al tipejo con el dedo pulgar).
TIPEJO- (girándose)- Ya ve’, “yo-stoy“ aquí de’de la nueve’ y media y son la’… (Se mira la muñeca). Andá, no llevo´l reló’. ¿Qué hora e’?
MUJER- Las diez y cuarto.
TIPEJO- Pue’ eso, llevo má’ de media hora y aquí n’aparece nadie. Y era pa’ una entrevi’tilla de trabajo.
MUJER- (Adelantándose y hablando con el público). Para una entrevistilla de trabajo dice, y yo sólo vengo para recoger un papel que certifique que estoy desempleada, para poder solicitar una ayuda de madre soltera.
Se escucha un estruendo detrás del mostrador y el niño del carrito empieza a llorar, la madre mece el cochecito hasta que se calma.
FUNCIONARIO- (fuera de escena)- ¡Vaya, hombre! Ya se ha caído otro azulejo del baño.
Entra a escena un hombre menudo con una camisa blanca remangada, unos zapatos negros y unos pantalones a juego con la corbata.
FUNCIONARIO- (se sienta en su silla, mira y revuelve algunos documentos de su mesa). Siguiente. (Grita).
TIPEJO- Ya era hora. (Dice entre dientes).
El tipejo se echa bruscamente sobre la silla, en frente a la del funcionario.
TIPEJO- Verá’, venía pa’ lo del pue’to ese de peón de albañí’.
HOMBRE- (dirigiéndose al público). Ni de coña lo van a meter, yo llevo más de do’ mese’ intentando conseguir el trabajo, y nada, me dijeron que ya estaban toda’ la’ vacante’ “ocupá”.
FUNCIONARIO- (Se coloca las gafas de cerca). Muy bien, su nombre y apellidos, por favor.
TIPEJO- Emilio Ruí’ Palomeque.
FUNCIONARIO- De acuerdo. (Teclea en el ordenador y mientras revisa la pantalla del ordenador va moviendo los labios, leyendo para sí). Nivel de estudios y último empleo.
TIPEJO- He hecho ha’ta EGB. Y mi último trabajo fue… E’pera que piense…ah, sí, portero de discoteca.
FUNCIONARIO- ¿Ha realizado algún curso en este año?
TIPEJO- ¿Cursillo? Sí, al sali’ de la cárce’ hice un cursillo de atención al cliente.
FUNCIONARIO- (mientras tecleaba) ¿Estuvo en la cárcel?
TIPEJO- Sí, he “salío” hace sei’ mese’, por roba’ un coche y trafica’ con droga’.
FUNCIONARIO- Vale (sigue tecleando). En ese caso tenemos una vacante para el trabajo. Enhorabuena. (Dándole la mano).
HOMBRE- ¡¿Cómo?! (Enfadado e indignado). ¿Cogen ante’ a un delincuente que a alguien que de verdad necesita el trabajo?
La mujer se va a una esquina a consolar al niño que comienza a llorar de nuevo.
FUNCIONARIO- (se levanta de su asiento) Señor cálmese, es un programa de reinserción social para los que han cumplido condena que…
HOMBRE- Me da igual, e’ una injusticia, yo (se señala a sí mismo) tengo una mujer en paro y un hijo estudiando y llevo cinco año’ en paro y aún no me han llamado para ningún trabajo, ni para ningún cursillo, ¿y por qué? ¿Por qué no he “robao” o “matao” a nadie? ¿Por qué no soy un inmigrante?…
FUNCIONARIO- Señor si no se calma tendré que llamar a seguridad.
HOMBRE- ¡Llama a quien te dé la gana! (amenaza con el dedo). ¿Y sabe’ lo que me dijeron en la última entrevista de trabajo?…
FUNCIONARIO- ¡Seguridad! (entra el segurata a escena).
HOMBRE- Que era perfecto para el trabajo, meno’ porque era muy mayor. ¡Habrase visto! Entonce’, ¿qué hacemos los de cincuenta? ¿No’ metemo’ en una residencia o qué?
El personal de seguridad lo agarra del brazo y sin decir palabra se van fuera de escena.
TIPEJO- “Joe”, como se ponen alguno’, eso e’ que me “tiene-nvidia”.





Mabel
¡Me encanta! Un abrazo Dany y mi voto desde Andalucía
GermánLage
Estupendo, Leblanc; tan real como la vida misma.
Mi cordial saludo y mi voto.
VIMON
Muy buenos diálogos, Leblanc. Te dejo saludos y el merecido voto diez.
Esruza
Me gustó mucho. Un saludo y mi voto
Esruza
sncaltero
Una escena muy bien lograda. El uso de acentos le da un tiente algo cómico. Un saludo y mi voto.