Las lagrimas brotaron envueltas en el viento y como una tormenta cubrieron sus rostros, tallando heridas. Surcos suaves y nacarados que apagan irremediablemente las ultimas luces de una historia que se niega a yacer con los últimas luces de un día sin su cielo.
Relato de vida que nadie escribió en ninguna parte, pero que latió tan fuerte que estremeció hasta las últimas gotas de un invierno ausente.
Dolor apresado entre la garganta y el pecho, entre la lengua y el llanto, buscando un azul extraño, el mismo que un día les cubrió entre risas entrecortadas y miradas complacientes, el mismo que ahora les observa con quejidos amargos y añoranza, el mismo que teje un nuevo día ignorando si la fuente volverá a brotar igual que antaño.
Y mientras el grito se transforma en alarido e hila un nuevo gemido, el alma sigue ahí, de pie, lamentando las palabras que se quedaron aprisionadas en su cárcel, esas que nunca se dijeron, esas que callaron por temor amar, esas que sin saberlo se convirtieron en poema, en verso, en relato y en nostalgia.





Mabel
¡Qué hermoso! Un abrazo Emafis y mi voto desde Andalucía
Emafis
Muchas gracias Mabel. Un abrazo
Albatros Negro
Muy bueno. Te doy mi voto.
Emafis
Me alegra que te haya gustado, gracias por tu voto.Un abrazo