Irresistible

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Antes de él

Los rayos del Sol se entremetieron por las persianas, pero realmente fue el bip-bip de su teléfono que la hizo despertar. Un mensaje de su jefe. ¿Y de quién más podría ser? -pensó-. Su vida giraba en torno al trabajo, pero eso lejos de molestarla, le agradaba.

*Necesito que vengas a la oficina*

Un mensaje claro y contundente. No necesitaba responderle, él sabía que ella iría lo más rápido posible, después de todo era la ejecutiva más brillante de la organización.

Precisamente, su inteligencia aunada a otras cosas eran las que causaba que Alexa fuera odiada por la mayoría de sus compañeros de trabajo. Ella lo sabía, pero le valía madre lo que pensaran…

Los obstáculos que había enfrentado a lo largo de su vida le hicieron forjar una personalidad fuerte y perfeccionista. Que era reflejada cada que se cometía un error en el trabajo.

El apodo “Voldemort” se lo había ganado a pulso, pero no necesariamente por ser fea, sino por su carácter de los mil demonios.

En realidad, ella escondía una belleza exótica tras sus gafas y ropa conservadora, pero por una razón, le molestaba su esbelto cuerpo y su rostro de porcelana con nariz perfilada y labios carnosos.

Ese sábado llegó un poco antes del mediodía, y allí estaba su jefe; frente al ordenador. De no haber tocado la puerta, él no se hubiera dado cuenta de su presencia, estaba concentrado.

—Gracias a Dios. ¡Llegaste! —celebró él.

—Lo más rápido que pude. Había mucho tráfico —dijo ella, y en seguida tomó asiento.

—Necesito que ideemos un plan de mercadeo. La empresa está teniendo perdidas, y al parecer es por no tener presencia en la Web.

Alexa sonrió de mala gana y sobó su barbilla. Hace tiempo temía que la empresa se viniera a pique por no estar en el auge 2.0, pero pensó que el talento de su jefe y el de ella, bastarían para mantener la institución a flote.

Pero no, las malditas redes sociales tenían que entremeterse en su objetivo. Y en cierto modo, era justificable que su jefe, un hombre de setenta y ocho años, ignorará ese tema. ¿Pero ella? Apenas tenía 28 años y a duras penas tenía una cuenta en LinkedIn.

—Tengo algo en mente —dijo al fin—. Señor Julio, si eso es lo que le mortifica, le ruego que lo dejes en mis manos.

—Eres un Sol.

Alexa negó con la cabeza y se incorporó de la silla.

—Es mi trabajo —recalcó—. Sólo hago lo que me corresponde.

—Lo que te corresponde y mucho más —corrigió el hombre.

Y algo de razón tenía, Alexa se esforzaba el 101% en su trabajo, pero era porque le tenía aprecio. Muchas veces fue él quien la defendió de los actos malintencionados de sus compañeros de trabajo, por eso, siempre iba a apoyarlo.

Poco tiempo después, Julio se fue de la oficina y ella se quedó unas cuantas horas más. De no haber sido por la inseguridad, hubiera amanecido trabajando, pero reparó que lo mejor era llevarse algo de trabajo a su casa.

Encerrada en su cuarto, investigó, estudió y diseñó el mejor plan de marketing que pudo. No es que fuera una experta, su área eran las finanzas, pero era una mujer aguerrida y todo lo que se proponía, en el campo laboral, lo conseguía.

Una Noticia Inesperada

Como de costumbre, Alexa, llegó temprano al trabajo; pensaba restregarles a sus compañeros lo excelente profesional que era. Disfrutaba verlos retorcerse de la envidia.

Pero, algo diferente le deparaba ese día. Las miradas de miedo de sus compañeros ahora se transformaban en miradas de repulsión y odio, algo que le causaba espasmos en el estómago, pero al mismo tiempo molestia.

—Se te acabó tu cuarto de hora —fue uno de los comentarios con la que la habían recibido antes de entrar a la oficina principal.

Allí, donde acostumbraba esperarla Julio con vasito de café y los buenos días. Estaba sentada una mujer mayor de aspecto diplomático.

—¿Son todos? —preguntó, y la mayoría afirmaron con un unísono “si”— Lamento la perdida física de nuestro fiel trabajador Julio…

Esas fueron las únicas palabras que escuchó Alexa, tuvo que retirarse hacia el baño para poder llorar, no podía permitirse tal acto de debilidad frente a sus compañeros.

Resultaba que, por las estúpidas redes sociales todos se habían enterado que Julio había muerto de un infarto. Mientras ella se esforzaba por terminar un trabajo; su fiel y único amigo estaba retorciéndose ante la muerte.

Tan afectada estuvo que se largó sin decir nada, necesitaba tomar aire fresco. Ya volvería a enfrentar la realidad, pero en ese momento necesitaba estar sola para recuperarse e idear un plan de supervivencia si es que quería seguir en su puesto de trabajo.

En realidad, no le importaba ausentarse por un día; igual estarían de luto, al menos por una semana —eso pensó—. Pero el bip bip de su teléfono la hizo aterrizar en la cruda realidad.

*Están preguntando por ti. Debes venir rápido, hay importantes cambios dentro de la empresa*

En ese momento, Alexa, no sabía si sentir dolor o indignación. ¿Cómo podían ser tan insensibles ante la pérdida de un trabajador que dedicó cincuenta años de su vida a la empresa?

Por otro lado, no entendía cómo Renata le escribía. Esa chica era buena trabajadora, pero por alguna razón Alexa la odiaba y la humillaba cada que podía.

Cogió aire y replanteó su posición. Era cierto que, al menos por respeto, debieron guardarse unos días de luto; pero… ¿qué ganarían con eso? Ella más que nadie sabía que la empresa había tenido piques financieros… El show debía continuar.

—Aquí estoy —dijo con voz firme cuando ingresó a la oficina principal.

—Estaba esperando tu llegada. Soy, Roberta, una de las accionistas principales de la empresa.

—Un placer, soy Alexa Braun.

—Sí, mucho he escuchado de tu eficiente trabajo en las juntas directivas. Por eso, quise hablar contigo. A partir de mañana serás la asesora del nuevo gerente.

Sus emociones volvieron a mezclarse. Vaya que era dolorosa la pérdida de su jefe, pero ser la Asesora Gerencial era una gran oportunidad.

—Haré el mejor trabajo que me sea posible —respondió, tratando de ocultar lo contenta que estaba.

—Sé que será así. Sólo te ruego paciencia, habrá muchos cambios. Por el momento puedes irte a descansar.

Realidades Dolorosas

Amaneció muy rápido, y aunque, su estado de ánimo no era el más óptimo… debía seguir.

El primer cambio que distinguió fue el de su oficina, la habían colocado en un cubículo pequeño. Conocido por todos como “el cuchitril maldito”. Todos sabían que quien ocupara ese lugar, en un futuro no muy lejano, sería despedido.

No entendía que estaba pasando, debía tratarse de un error. Hace un día la habían nombrado Asesora Gerencial, y ahora la pasaban al peor espacio de trabajo que había en la empresa.

Quiso preguntarles a algunos de sus compañeros, pero temía que tuvieran una reacción desfavorable. Tan sólo había una persona que, podía sacarla de dudas.

—Ey… sí, tú —dijo bajito, para que nadie la escuchara, y Renata se acercó.

—Dime Alexa —respondió.

—¿Sabes por qué me enviaron al cuchitril maldito?

Renata no pude evitar soltar una risita, pero se retractó cuando Alexa le lanzó una mirada fulminante.

—Decisión del nuevo jefe —dijo, y se encogió de hombros.

—Espera —ordenó, y la tomó por el brazo.

—Suéltame, ¡Voldemort! —vociferó Renata, y algunos estúpidos soltaron unas cuantas carcajadas.

Ante aquella humillación no le quedó más caso que ingresar a su oficina y acomodar sus cosas. Pensó que sólo era un comienzo difícil, pero con el tiempo todo iba a mejorar…

Más en: https://www.wattpad.com/story/112713059-irresistible-el-inicio

Comentarios

  1. Imagen de perfil de Mabel

    Mabel

    24 junio, 2017

    Muy buena historia. Un abrazo y mi voto desde Andalucía

  2. Imagen de perfil de Celeste

    Celeste

    24 junio, 2017

    Me gusta muchísimo. Moderna y actual. Un abrazo y mi voto.

  3. Imagen de perfil de eleachege

    eleachege

    25 junio, 2017

    Excelente narrativa Blue Skin. Un saludo y mi voto desde Caracas -Venezuela

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