Los caseros
Mis necesidades económicas no me permitían una casa a mi gusto, grande, con varias habitaciones, un par de cuartos de aseo, un gran salón y la terraza con porche, para las noches de calima, tomar el poco fresco que pudiera.
Después de mucho buscar la casita de mi sueño se hizo realidad aunque reducida a la mínima expresión. Terracita anterior, que daba a una puerta de entrada que al abrirla era todo un salón con la cocina incorporada, vamos todo un diseño americano, habitación con baño incluido y poco más.
Se la alquilé al vecino por una cantidad casi irrisoria, que algo mosqueaba, o tenía trampa la casa y ya se vería o el casero buscaba algo. El caso que ya tenía un techo cómodo, limpio y cerca de mi trabajo. Me permitía ahorrar mucho en transporte. Andando, si madrugaba, no tardaba más de 15 minutos en llegar a la fábrica. Un trabajo cómodo pero mal pagado. Todo el día empaquetando camisas. A mi edad tampoco podía aspirar a más. Demasiada juventud para unas cosas y más experiencia en otras que muchas de mi edad. El caso que poco a poco fui creando un hogar. El primer mes colocando ropas, vajillas, cristalerías, algún electrodoméstico.
El casero se presentó el día primero de mes a cobrar, no estaba preparada para ello, no tenía el dinero. Dijo que en los primeros cinco días de mes y me pilló sin él. Como desde la puerta se veía casi toda la casa me dijo con una mirada algo extraña que me podía ayudar a terminar de decorar la casa. Faltaban cuadros por colgar, lámparas, alguna estantería, sobre todo las lejas y perchero de mi habitación. Le dije que de acuerdo. Que aceptaba su cortesía. Se marchó y fijo que a la noche volvería con las herramientas preparadas para colocarme todo bien puesto.
El día fue muy duro y largo. Mucho trabajo, pero en mi cabeza rondaba una idea. Podía conseguir de mi casero mucho más de lo que él creía. No solo me iba a colocar las cosas bien puestas, sino que si sabia jugar las cartas bien, me saldría gratis algunas cosas más.
Antes de que llegara con sus herramientas preparadas, me duché. Me puse una blusa muy amplia que dejaba mi hombro al descubierto por completo, y un leggins tremendamente ajustado que dejaba poco a la imaginación de mi cuerpo. Sin ropa íntima debajo, estaba segura de que las herramientas darían muchas vueltas sin dejar agujeros sin hacer.
Y así fue, nada más entrar le dije que lo primero que necesitaba era que me colocara el perchero en el dormitorio. Su mirada fue toda una declaración de intenciones. Yo le sujetaba el perchero a la pared subiendo mis brazos y él con su taladro intentaba hacer los agujeros. La visión de mi culo no le dejaba apuntar bien a ningún sitio. Ya lo tenía donde yo quería. Con sus deseos exaltados por mi cuerpo y las herramientas tiradas por el suelo. Giré la cabeza, vi sus ojos y se lanzó a besarme con ansias desmedidas. Le dejé hacer. Me agradaba mi casero, hombre de mediana edad, con un cuerpo sin grasas y lo suficientemente agradecido para sentir algo más. En plena explosión de sensualidades lo aparté de mí. Le miré a los ojos y le espeté con toda claridad lo que yo quería de él. A cambio de mi sexo él no me cobraría el alquiler. Puta dura y clara. Si quería un cuerpo como el mío lo tendría. Pero le costaría tenerme todo bien colocado tanto dentro como fuera de la casa. Terracita incluida. Aceptó la propuesta aunque se creía que yo consentiría por ahora y que luego ya veríamos. Que equivocado estaba, pero yo seguí con mi plan. Tuvimos sexo del bueno, sin prisas, deseando todo lo que quisimos. Sabíamos que no había prisas. Las excusas las tenía. Me estaba colocando todo en su sitio y sabia que su mujer se acostaría aunque él llegara más tarde. Fue asombroso como me fue desnudando primero con la mirada, luego con esos dedos suaves y cariñosos, la blusa se deslizó por mi piel, como una pluma de ganso, erizando todo mi vello. Mis pezones se estaban poniendo duros como nunca los había tenido. Los leggins bajaron con los dientes de su boca como si quisiera destrozar su lujuria en pasión, mi cuerpo desnudo solo hacía que excitarlo más y más. Ese cuerpo era ya mío, esa cabeza bebería mis vientos a partir de ahora. Lo subiría hasta donde nadie lo había subido. Sabía emplear mis armas de mujer aprendidas en mis experiencias de juventud en la escuela. Pasaron muchos de mis compañeros por mis muslos, con solo que me dijeran las cosas con amabilidad y fueran morbosos, les daba todo lo que ellos deseaban. Las dos horas que nos dimos de placer, fue lo mejor de su vida. Así lo gritaba, totalmente exhausto de tantas cosas que le hice y me hizo. Aquello era sexo del bueno. No dejó agujero sin tapar. Fue el momento de marchar a su casa. Al día siguiente, sábado, no había que trabajar y me terminaría de colocar lo que faltaba, es decir todo. Porque esa tarde no puso ni un tornillo.
Se pasó media mañana colocando muebles, lámparas y cuadros, mientras yo me dedicaba a darle placer por todos los poros de su piel. Y así fue como empezó una relación mensual muy excitante y provechosa. Por lo menos para mí. No me importaban las explicaciones que diera a su mujer del dinero. Yo tenía una casa, mi hogar pequeño, me salía gratis y me compensaba sexualmente más que de sobra cada vez que venía a cobrar. En un momento que él estaba apretando un tornillo en la pared colocando un cuadro, le bajé el pantalón corto que llevaba y sin darle más oportunidad, sabía que no soltaría el cuadro ni el tornillo, arañaría la pared, le agarré su miembro, me lo metí en la boca y lo dejé aplacado, como debía. Pero no le dejé que me tocara, eso le pondría mas excitado para la siguiente vez. Y seguiría haciendo lo que yo necesitaba, salir económicamente compensada todos los meses.
Todo funcionaba de maravilla hasta que una mañana de domingo llamó a la puerta María, su mujer. Sorprendida por la visita la hice pasar. Venía a contarme algo. La invité a sentarse en el sofá y le dije que yo me iba a preparar un té. Si le apetecía. Encantada de aceptármelo. Era una chica bastante más joven que Marcos, su marido, morena y de ojos negros azabache, grandes y de mirada clara, un cuerpazo de mujer, exuberante diría yo, con un pecho precioso, se notaba que no llevaba sujetador y al fijarme más detenidamente vi que sus pezones estaban muy pronunciados. Fue una rápida mirada, pero como mujer es algo innato hacer un repaso completo de nuestra oponente. La cocina estaba dentro del salón. Por lo que ella me observaba. Notaba sus ojos clavados en mi nuca y en mi culo. Solo tapado por un cortísimo short blanco y un top ajustado también blanco. Estaba en mi casa un domingo y no podía estar más cómoda que con esa poca ropa. Nos servimos el té las dos en el sofá y la conversación giró sobre el tiempo que ya llevaba de vecina y aún no habíamos tenido la oportunidad de vernos y hablar como amigas. Nos seguíamos observando la una a la otra hasta que sin esperarlo me soltó que ya sabía que me había liado con su marido. Que todos los meses, el primer sábado venia a cobrarme el alquiler y que, siempre, volvía con alguna excusa de un cuadro, una tubería, o una lámpara. Sabía que era mañoso pero ¿siempre? por lo que ayer decidió seguirlo y expiarnos. Comprobó cómo hacíamos el amor de todas las formas que con ella no hacía y que tanto deseaba. Había buscado en otra lo que ella estaba dispuesta hacer y mucho más todavía con él. Me quedé helada. No tanto por lo que decía sino por el tono en que lo decía. Ni había rencor, ni celos, ni nada de resentimiento. Sino todo lo contrario. Lo contaba hasta con deseo. Y sin más me propuso tener una relación con ella. A solas. Las dos. Y sin que él se enterara. Si me negaba lo tenía claro. Ella tenía la fuerza de ponerme en la calle. La casa estaba a su nombre. Y a su marido lo mismo. Con las maletas en la puerta. La decisión estaba clara. La propuesta concreta. Y sin más me acerqué, sujeté su mejilla con mi mano y la besé en la boca como nunca una mujer había besado a otra. Con el deseo y el saber de lo que busca una mujer en un beso.
Mi cabeza era un torbellino de ideas y de morbosidad, nunca había estado con una mujer, no sabía muy bien que era lo que le gustaría a ella, pero si tenía una cosa clara, sabía lo que a mí me gustaría que me hiciera una persona que conociera mis más íntimos recodos y que me hiciera estallar en bombas de placer como cuando yo me excitaba en mi soledad y me hacia esas cosas que yo sola me sabía hacer.
Y eso hice, darle lo que yo me hacía a mí misma. La fui excitando lentamente con mis besos, con mi lengua, por su cuello, por su pecho. Por dios qué pechos más duros y firmes, y esos pezones que antes intuí, ahora los tenía en mi boca, duros como piedras y excitados como nunca yo los había tenido, sus jadeos ya me demostraban que lo que le estaba haciendo era lo que yo deseaba para mí misma. La desnudé con lentitud, la tumbé en el sofá. Le fui dando mordisquitos suaves por su barriguita, su ombligo, sus caderas y bajé hasta sus muslos, mi lengua era un algodón que ligeramente se paseaba por su piel, sabía que estábamos en ese punto de excitación que toda mujer quiere estar pero y nunca desea que se acabe, que el tiempo se pare en ese momento y se mantenga así horas y horas. Pero mi intención tenía que ir mucho más allá. Tenía que conseguir que aquella mujer sintiera lo que nunca nadie le había hecho sentir. Mis dedos rozaron sus labios exteriores con lentitud mientras mi lengua recorría sus ingles, sus jugos ya salían por completo, sus jadeos aumentaban, y sus ganas de estallar también, recorrí pausadamente mi lengua por su sexo, caliente, jugoso, chorreante de sexualidad y casi sin esperarlo estalló por completo en un orgasmo nunca sentido. No podía consentir que yo fuera su esclava y me tuviera a su merced, que ella me dominara con el miedo a echarme de la casa. Ahora tenía que ser yo el ama suya. Y tenerla a mi disposición siempre.
Corté de golpe y la dejé con la sensación de querer más, mucho más. Y no, ahora sería ella quien me diera todo lo que yo quería. Sentir con una mujer todo lo que yo quería sentir conmigo a solas y con un hombre. La obligué a todo lo que quise, y obedeció sin replicar, sabía que ahora la situación era controlada por mí. Sabía que ahora tenía dos cosas. Un hombre que no me cobraba el alquiler y una mujer para que fuera mi sierva.
Ahora viviría muy a gusto en mi hogar.




Maika
Muy bueno, excelente relato cargado de erotismo sublime. algo me suena esto, como si lo hubiera ya viuvido
Heraldo
Excelente, un relato para excitarse
Txentxo
Una de las cosas que consigue la literatura erótica es la imaginación. Encantado que te guste
Mabel
Me encanta el Cuento, muy bien hecho, un abrazo y mi voto desde Andalucía. Bienvenido
Txentxo
Muy agradecido Mabel.
rous
excelente, se me erizó la piel al leerlo
Txentxo
Rous cuando lo escribí se me erizó todo. Muchas gracias. Te falta ponerte una foto y animarte a escribir
Patxi-Hinojosa
Realmente excitante y, salvo un par de pequeños… despistes diría yo, el relato está muy bien escrito y lo ves como si lo estuvieras viviendo. Enhorabuena por ello. Mi voto y un muy cordial saludo.
Txentxo
Es un honor Patxi, que te guste el relato. El escribir siempre es algo que te transmite tu imaginación. Si yo lo veo, me lo creo, lo escribo, sino prefiero dejarlo pasar. Si me gustaría aprender más y me harías un gran favor indicarme ese par de despistes. Un abrazo y ahora veré todos tu relatos y disfrutaré de ellos, seguro
Patxi-Hinojosa
Bueno Txentxo, te envío entonces un mensaje privado, aquí por Falsaria, a ver si lo recibes bien. Un abrazo.
Patxi-Hinojosa
Lo siento Txentxo, parece ser que hoy no quieren funcionar los mensajes privados internos. Ya me dirás dónde quieres que te mande mi comentario…
Fanita
No creo que pudiera encontrar un mejor acuerdo esta muchacha, le salió redondo el tema, jaja.
¡Bienvenido! Un buen estreno
Besos!
Txentxo
Fanita. La imaginación de las cabezas es ilimitada, muy agradecido. Besos
Blanche
He llegado hasta aquí siguiéndote… y veo que empiezas como yo a almacenar relatos.
Este primero tiene un buen contenido. La protagonista sabe disfrutar, utilizar, y no desaprovechar ninguna ocasión.
Es atrevida y curiosa.
Como un espejo…
Mi voto… y un beso
Txentxo
Pues seguiremos leyéndonos seguro. Te pedí amistad en Facebook
Jacaranda.Dorantes
Mi voto, y muchos saludos desde México
Txentxo
Muchas gracias. Jacaranda.donantes. Ya te sigo
1000Luna
Muy bueno tu relato erótico. Menuda historia a tres bandas, lo bueno es que todos salen ganando en la historia, la protagonista más, eso sí
Saludos y suerte en el concurso.
Txentxo
Gracias 1000Luna. Así son las cosas. Pura imaginación o no.
Txentxo
Gracias 1000Luna. Así son las cosas. Pura imaginación o no.
JAVIDIOS
Este relato despierta un verdadero torrente de sensaciones. !!!!!!
Txentxo
Javidios, esa es la mejor forma de crear una buena relación erótica en la lectura. Gracias
ROSARIO
Realmente me fascino…. me llevo al momento y el lugar… felicitaciones querido amigo… desde hoy también te sigo esperando que nos deleites con mas textos.
Saludos desde Peru
Txentxo
Rosario. Encantado que te lleve y te sientas protagonista. Seguiré con más relatos. Saludos
Txentxo
Una cosa más Rosario. Para que cuente el voto debes picar donde dice “me gusta”. Gracias de nuevo
ROSARIO
jajaja lo siento pensé haberle dado me gusta… ya esta ahora si
Moebius
Muy bueno…muy excitante de verdad. Al igual que Patxi, yo también he visto algunos “despistes”. Pero solo al principio, desde la mitad hasta el final pareciera que la voz del narrador tiene más seguridad. Mi voto desde Canarias…
Txentxo
Muchas gracias Moebius, pero fue Patxi quien me los hizo ver y rectificar. Gracias por seguir y tener la paciencia de leerlo. Un abrazo
María
Muy bueno, tengo que aprender de ti en esto de los relatos eróticos, me ha encantado, es como si lo estuviera viviendo yo uauhh
beso
Txentxo
Maria, encantado que te guste, ya te diré donde se pueden leer michos mas. Creo que ya somos amigos en Facebook. Tu verás y leerás cosas. Un beso
Gusadro
Muy buen relato, señor. Un saludo y mi voto.
Txentxo
Muchas gracias Gusadro, Iré a leerte ahora mismo. Saludos
.:LM:.
Vaya que gran sorpresa, leer un cuento lleno de tantas imágenes que la mente y la creatividad terminan de tejer. Saludos y mi voto!!
Txentxo
La imaginación es una de las herramientas que yo entiendo como el sexto sentido, y si encima lo podemos poner en negro sobre blanco mejor todavía. Una brazo Luis y gracias por tu palabras
Pato
Un relato excelente lo disfrutté mucho, da placer leerlo y curiosidad, la imaginación es una de las grandes maravillas del ser humano y este relato nos permite usarla, muy bueno
Txentxo
Muchas gracias por tu tiempo Pato en leer este relato y decir lo que dices. Pero quiero explicarte una cosa. Para que los votos cuenten debes darle a “me gusta” es la única forma que sigan sumando. Hazlo por favor. Un abrazo
David-José
¡Felicidades! Un relato muy bien escrito. La imaginación vuela en cada párrafo. Este tipo de género permite que muchos sentidos se despierten, no soy bueno en eso pero me alegra conocer gente que de manera fácil logra conectar a sus protagonistas con los lectores. Un abrazo y mi voto desde Venezuela.
Txentxo
Muchas gracias por tus palabras y por tu tiempo. La imaginación es una virtud que nos permite crear ilusiones. Un abrazo
guadiana
Realidad , ficción ??? que más dá. El caso es hacer sentir loq ue tu sientes al escribirlo y eso es lo que trasmite tu relato. Enhorabuena, disfruté. Un besillo y mi voto claro está.
Txentxo
Sentí al escribirlo que estaba relatando una realidad vivida. Y disfruté. Gracias por tus palabras Guadiana.
Joelske
¡Excelente! Sin duda la batalla en este concurso será encarnizada. Me quito el sombrero. Va mi voto y saludos desde Puerto Rico…
Txentxo
Espero que no exista batalla. Seguro que la decisión de todos será buena. Gracias por tu tiempo y tu voto Joelske
Loremac
Un volar de sentidos alborotados, gracias por compartir, excelente relato, va mi voto y un cariñoso abrazo querido Txentxo!
Txentxo
Muchas gracias Loremac por tu apoyo, tus palabras y tu voto. Saludos y un fuerte abrazo
Gaby
Me envolvió completamente! Muy bueno tu relato. Saludos.
Txentxo
Gaby muchas gracias por tu tiempo en leerlo y si encima te gusto mejor. Saludos
Ale
Pagando la deuda reclamada, he leído tu relato, muy bueno La protagonista supo jugar muy bien las cartas. Te dejo mi voto.
Saludos.
Txentxo
Ale tu no tienes que pagar nada, yo a ti si por tu tiempo y leer este relato y darte las gracias por tu voto. Saludos
Magui
Ha hecho un buen trato con los caseros. Un beso!
Txentxo
Magui muchas gracias por tus palabras pero creo que no lo apoyaste con tu voto en “me gusta”. De todas formas encantado. Un beso
Lucrezia_Bobb
Txentxo vaya que tremenda historia. La imaginación a galope. Los personajes estupendos. El giro al final de la historia más que genial. Ese estilo de escribir me hace remembrar a alguien conocido. Muy excitante, sensual relato. Mi voto con todo el placer. Eso de dejarle con la sensación de querer siempre más, vaya estupendo. Mi voto vaya que si.
Txentxo
Encantado que te guste y que la imaginación nos vuele a todos, Virginia. Y muchas gracias por tu voto. Un beso.
Matias Rosas
Txentxo, la historia con dos conflictos está bien planteada pero me gustaría mas sentimientos en el personaje narrador, algo de remordimiento u otra contradicción. Y mas femeninos. Creo que los personajes son mas ricos cuando están cargados de contradicciones a pesar que se echen el mejor polvo, o los mejores polvos de su vida. Y la palabra miembro no se usa, en todo caso si es socio de algún club. La historia calienta pero a mi gusto le falta peso. Afectos, Matías
Txentxo
Tomo nota Matías de tus apreciaciones y en siguiente intentaré cumplir tus deseos. Cambiaré la palabra miembro por la correcta. Y veo que no te ha gustado la historia. Saludos
Txentxo
Y otra cosa, la segunda entrada de la R.A.E. Real Academia Española, miembro es pene. Quizás en tu país Argentina, no se utilice. Lo siento. Pero las palabras enriquecen las culturas. Un abrazo