Al bajar del autobús noté que faltaba mi cartera. Al instante recordé al sujeto de aspecto repulsivo que se me acercaba en medio de aquel maremagnum humano. Tarjetas de crédito, credenciales, identificaciones, todo estaba en mi cartera.
Me dirigí apresurado a la estación de policía más cercana y lo primero que hicieron fue pedirme una identificación. Ante mi enérgica respuesta sólo atinaron a confirmar que, sin una identificación oficial, era imposible iniciar un trámite policiaco.
Pedí hablar con un superior. El comandante en turno, después de hacerme esperar más de dos horas, repitió farfullando el diagnóstico del primer oficial: sin una identificación válida ningún trámite es posible.
No miento si digo que salí de la gendarmería encolerizado ante la burocracia policial y profundamente confundido: sin dinero y sin tarjetas de crédito me parecía una barrabasada caminar hasta mi casa, que estaba a más de cinco kilómetros de donde me encontraba. Pero no tenía alternativa.
Caminé mucho tiempo bajo el sol abrasador del verano y llegué hasta mi casa con la ropa empapada de transpiración. Pero al llegar divisé en el jardín a mi hijo pequeño y me sentí aliviado de inmediato.
Sin embargo, Luisito siguió jugando sin darle importancia a mi presencia. Me acerqué hasta él y le tendí los brazos, como hago siempre. El niño se me quedó mirando, lanzó un alarido y arrancó corriendo hacia la puerta de la casa.
Mi mujer salió al instante alarmada por el grito; recogió al niño y apuntándome con el dedo índice me ordenó que saliera del jardín de su casa.
Avancé un poco, pensando que tal vez la confundía mi lamentable facha, pero alzando la voz me gritó que me retirara o llamaba a la policía.
-Amor, -le dije- qué te pasa, soy yo, tu marido…
Su respuesta fueron más gritos; entró a la casa y cerró la puerta.
Por fortuna pasaba por ahí mi vecino, una amigo de toda la vida. Lo intercepté, pero cuando quise explicarle mi tragedia, me miró fijamente a los ojos y me dijo ¨perdone señor, pero yo a usted no lo conozco¨.
Entonces entendí que además de la cartera me habían robado otra cosa…





Gusadro
Desde hace unas semanas que lidio con la burocracia americana, y todavía no gano la pelea. Imagínate, si estoy aquí con visa legal de no inmigrante, qué pasará si sale Trump jaja. Saludos y mi voto.
VIMON
Mucha suerte, Gus, y gracias por tu visita.
Charlotte
Angustioso. Yo a veces he soñado que me pasan cosas parecidas. Muy buen micro. Felicidades, Vicente. Un abrazo
VIMON
Yo tambien Anita y no es nada agradable. Un abrazo y gracias por tu visita.
Mabel
Muy misterioso, es una pesadilla de la que quieres despertar pero te sigue atormentando. Un abrazo Vicente y mi voto desde Andalucía
VIMON
Muchas gracias, Mabel. Un abrazo.
Beatriz Álvarez Tostao
Qué horrible ha de ser eso de que ya no te recuerden o te reconozcan. Bueno, en este texto es algo peor. Muy bueno, VIMON. Mi voto junto con un regio abrazo.
VIMON
Seguramente, Betty, mil gracias por tu visita y un abrazo.
MAFALDA
Angustioso es poco, como siempre te superas, Vicente, un beso.
VIMON
Muchas gracias, Mafalda, un beso para ti.
Reaper El Chivo
Una perdida de identidad completa. ¡Menuda pesadilla! Mis felicitaciones por el texto, amigo Vimon.
Un saludo y mi voto.
VIMON
Así es, amigo Reaper. Muchas gracias por tu visita y un saludo.
arcano
Inquietante relato, y muy bueno. Lo cierto es que todos llevamos media vida en la cartera, y si la perdemos nos sentimos desnudos. Enhorabuena y un saludo
VIMON
Efectivamente, Arcano. Gracias por pasar y comentar. Saludos.
moisesrivher
Me gustó mucho el suspenso. Mi voto
VIMON
Me alegra que te haya gustado, Moisés. Saludos y gracias por tu visita.
Miss_Eli
Me encantan tus historias enigmáticas y llenas de suspense, con finales inexperados. ¡Gracias, Vimon!
VIMON
Muchas gracias, Miss Eli. Saludos.
Bheltane
A veces es necesario luchar por perder tu identidad o que te la roben, excelente relato querido amigo, un abrazo.
VIMON
Muy cierto, querida amiga. Mil gracias por tu visita y un abrazo.
jon
Un buen relato, Vicente. Toda una tragedia. Que no nos pase.
Abrazos.
VIMON
Que no nos pase nunca, amigo Juan. Gracias por pasar y un abrazo. .
Tati
Genial. Me es inevitable esbozar una sonrisa cuando termino de leer uno de tus cuentos Vicente. Una narrativa que engancha y un final que sorprende. Fuerte abrazo.
VIMON
Me alegra mucho que te haya gustado, amiga Tati. Mil gracias y un fuerte abrazo.
gonzalez
Excelente, amigo Vimon! Son esas cosas que nunca querés que sean realidad, te felicito! Mi voto y un fuerte abrazo!
VIMON
Muchas gracias, amigo González. Un fuerte abrazo
Anakin85
muy bueno Vimon! Me ha gustado mucho, podría ser perfectamente el inicio de una buena novela de ciencia-ficción. un abrazo y mi voto!
VIMON
Muchas gracias, Anita, ya veré si tomo en cuenta tu amable sugerencia. Un abrazo.
Ana-Stone
Muy ingenioso Vimon, me ha gustado y coincido con Anakin85 en que podría convertirse en una historia de ciencia ficción. Un saludo!
VIMON
Muchas gracias, Ana, por tu visita y tus amables comentarios. Saludos.
Elsa Eithne
¡Muy bueno! Me ha encantado. Un abrazo.
VIMON
Me alegra que te haya gustado, Elsa. Un abrazo.
Julia.Ojidos
Muy buen texto querido amigo, un poco angustioso, pero de fábula. Un fuerte abrazo y mi voto
VIMON
Muchas gracias por tu visita y comentarios, querida Julia. Un fuerte abrazo.
Loremac
Notable querido VIMON.
Mi voto y un cálido abrazo!!!
VIMON
Mil gracias, amiga, y un fuerte abrazo.
Maxriel
Muy bueno VIMON, pero tengo dudas que seas tu realmente…
VIMON
Dudas infundadas, Maxriel, nunca leíste “Erase un hombre Pentafásico”..?
TroodonT
Triste final. La situación es una mierda en sí, a todos nos ha pasado más de una vez creo yo.
Saludos y muy buen micro.
VIMON
Gracias por tu visita y comentarios. Saludos.